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La historia de un cohete bursátil llamado bitcoin, la criptodivisa que funciona mediante tecnología de bloques (más conocidas como blockchain), conmocionó al mundo por la cantidad y (también la velocidad) con que creo ricos de la nada. Ahora, el mismo proyectil ha vuelto a poner velocidad de despegue, sube casi un 160% en el año, hasta superar la barrera de los 8.000 dólares y (según distintos expertos) podría poner rumbo hasta fuera de la órbita terrestre, esto es entrar en un rango de valoración entre los 50.000 y 100.000 dólares.

Los dos principales catalizadores que están detrás del movimiento alcista de la criptomoneda son los mismos que años atrás, pero con bases más sólidas lo que ayudaría a un recorrido mayor al alza. Por un lado, el uso de la tecnología blockchain está cada vez más extendida, de hecho, Microsoft publicó recientemente su proyecto Ion que se trata de la primera implementación de este tipo de tecnología por un gigante tech. La clave del proyecto es que por ejemplo al abrir sesión en Airbnb con Facebook, los actuales protocolos envían información personal del perfil social al proveedor externo, con Ion se podría demostrar que se posee las claves de los datos, pero sin transferirlos.

Por otro lado, la patada adelante que se ha convertido la política monetaria en el mundo desarrollado, ya lo era en los no desarrollados, imprimiendo miles de millones de dólares y con los tipos (salvo en Estados Unidos) por los suelos ofrece una revalorización del bitcoin por dos vías: el dinero cada vez vale menos, y la criptodivisa ofrece una idea totalmente contraria a ello, puesto que el número de monedas será limitado. En segundo lugar, que no existen activos seguros con una rentabilidad atractiva, al menos en renta fija, ya que el 0% que da la criptomoneda es superior al de los 18 países más importantes del mundo que tienen su deuda en tipos negativos. A grandes males… que dice el refrán.

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Pese a que el precio del bitcoin se hundió en 2018, tras marcar máximos históricos por encima de los 19.500 dólares, su popularidad no solo no ha caído, sino que aumenta cada mes que pasa. Las denominadas cuentas ‘billeteras’ de blockchain, donde se tiene las criptodivisas para su negociación, creció en el último año un 55% hasta superar prácticamente ya los 40 millones. Aunque va mucho más allá, ya que desde mayo de 2017 dicho número se ha multiplicado por tres.

Además, también tiene especial importancia la estructura que está detrás de la tecnología blockchain que lleva años creciendo exponencialmente. Todo ello, es gracias a que la tecnología de bloques aguanta todo tipo de aplicaciones, al ser un programa abierto, pero solo puede usarse mediante las criptomonedas que le son común: especialmente, bitcoin. Por ello, el número de cuentas aumenta tan rápido, porque utilizar cada vez más la tecnología de bloques implica usar más bitcoin, en un círculo virtuoso que se retroalimenta. Quizás, en un futuro bitcoin y blockchain se conciban como sinónimos, lo cual dispararía todavía más su precio.

¿ALCANZARÁ EL BITCOIN LOS 100.000 DÓLARES?

Algunos analistas, los más atrevidos, llevan algunas semanas haciendo cálculos sobre que el rango de valoración que va entre los 50.000 y los 100.000 dólares será el próximo gran techo que intente asaltar la criptomoneda. La base del cálculo viene por distintas vías, que van desde un somero análisis técnico, esto es fijarse en la evolución y las figuras que dibuja su gráfica en el pasado, a otras más abstractas sobre uso y funcionalidad en unos años.

Hasta este punto, la base que se parte es que su precio objetivo ahora mismo se sitúa entre los 2.000 y los 4.000 dólares que el coste de minar, como se conoce a crear una unidad, un bitcoin. De ahí se pasa a entender el bitcoin como un valor de su uso, al final el valor de moneda está intrínsecamente ligado a su uso y la confianza depositada en ella, de tal manera que si solo representase el 1% del valor medio global de intercambio y almacenamiento actual, su precio debería equivaler a unos 56.000 dólares. Una cifra que iría al alza a medida que crece su uso, se debe recordar que usar más blockchain es usar más bitcoin.

En relación a su gráfico a largo plazo, se puede observar que el bitcoin ha pasado por tres grandes movimientos alcistas: la primera pasó de un precio de dos a 200 dólares, lo que supone una revalorización del +10.000%. En la segunda, tras caer a 50 dólares, se elevó hasta los 1.200 dólares, aproximadamente. En la última, tras caer a los 200 dólares despego hasta los 19.500 dólares, otro 10.000%. Ahora, ya hemos pasado la fase bajista y podría seguirla una alcista de la magnitud anterior, que solo con su crecimiento más bajo, en la segunda ola fue del 2.300%, llevaría el precio a unos 77.000 dólares.