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Equipo de AlienVault

La contribución de España al millonario negocio mundial de la ciberseguridad acaba de registrar un hito histórico. AlienVault, la startup nacida hace 11 años en Madrid, ha protagonizado la mayor venta del sector tecnológico en España. El caso de éxito más importante del ecosistema emprendedor español.

La compañía, liderada por Julio Casal, un emprendedor y CEO visionario, ha sido adquirida por el gigante estadounidense de telecomunicaciones AT&T por más de 500 millones de euros. Nació con apenas 40.000 euros, pero su venta ha superado las de Privalia, Softonic, Idealista, Social Point, Ticketbis o Infojobs.

Hay quien apuesta porque la startup podría convertirse en el primer unicornio español, alcanzando una valoración de 1.000 millones de dólares o superior. Veremos si alcanza el reto, que persiguen también Privalia, Ticketbis o Idealista.

¿Cómo ha llegado una startup española a valer más de 500 millones de euros? El viaje ha sido difícil, pero AlienVault ha vuelto a demostrar que la industria española de ciberseguridad está jugando un importante papel a nivel mundial.

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En este sector, de alta especialización, los grandes jugadores mundiales como HP, McAfee, Trend Micro, Symantec o Sophos conviven con un incipiente ecosistema de players, algunos españoles. Startups disruptivas que están haciendo un gran ruido en una industria global en plena ebullición, como Electronic ID, S21Sec, InnoTec System (Grupo Entelgy), S2 Grupo, CounterCraft o ElevenPaths (Telefónica), entre otras.

Sin duda, sin valentía ni visión, el gigante de telecomunicaciones AT&T no se habría fijado en la española. Su nuevo propietario es una de las empresas norteamericanas de mayor tamaño, que acaba de comprar Time Warner por 85.000 millones de dólares. Para llegar hasta aquí, han tenido que pasar muchas cosas: un equipo fundador de primer nivel, una tecnología disruptiva y propietaria, un mercado de alto potencial y aliados estratégicos para impulsar la expansión internacional. Apoyados, también, por socios financieros con experiencia como Adara, el primer fondo que invirtió en AlienVault. El único español y su gran aliado durante toda su trayectoria. Uno de los tres principales accionistas, además, hasta el final.

LAS MILLONARIAS PLUSVALÍAS DE LA STARTUP  

Los fundadores, el equipo gestor y los fondos de venture capital y business angels que, en conjunto, controlaban más del 50% del capital de AlienVault, han logrado unas jugosas plusvalías con la venta, que pasará a la historia como una de las operaciones de mayor huella internacional y más significativas para el venture capital y el ecosistema de innovación español. Un éxito de ganancias importantes para muchas personas.

En total, casi 100 individuos que se llevan cantidades de seis cifras o más. “Del equipo que ha participado en AlienVault pueden salir muchos nuevos emprendedores”, explica Alberto Pérez, socio fundador de Adara. Entre los accionistas, además del fondo español, estaban los fondos GGV Capital, Top Tier Capital, Correlation Ventures, Kleiner Perkings (KPB), Sigma, Intel Capital y Trident Capital.

Desde su fundación, AlienVault ha levantado 116 millones de dólares en diferentes rondas de financiación e incluso se planteó salir a Bolsa en Estados Unidos en 2019. Siempre queda la duda de qué hubiera pasado. Desde luego, las métricas y los resultados financieros apuntaban a ello.

El sector de la ciberseguridad factura ya 1.200 millones de euros en España

Apenas un año después de nacer, la compañía logró el apoyo de Adara Ventures Partners, su inversor incondicional. Las diferentes rondas A, B, C, D y E fueron soportadas por Adara junto a nuevos fondos norteamericanos como Trident Capital, inversor principal de la Serie B. Más tarde llegaron Kleiner Perkins, inversor de Saptahome, Jackson Square o IVP. En 2010, el éxito de AlienVault a nivel europeo era ya más que notorio: era líder en soluciones de seguridad “open source” y había abierto en varios países.

En 2013 llegó la cuarta ronda -Serie D- de 26 millones de dólares suscrita por el estadounidense GGV Capital. Pero no fue hasta 2015 cuando, con IVP, AlienVault levantó la mayor ronda de una empresa de seguridad española: una Serie E de 52 millones de dólares sumando dos nuevos inversores, Top Tier Capital y Correlation Ventures, como nuevos socios minoritarios.

En 2007, Julio Casal, en la imagen, fundó AlienVault en Madrid junto a Alberto Román, Ignacio Cabrera y Dominique Karg

LOS PRIMEROS “LADRILLOS”

En 2007, tres ingenieros españoles -Julio Casal, Alberto Román e Ignacio Cabrera- pusieron los primeros “ladrillos” de AlienVault en un pequeño ático en Madrid. Su objetivo ya era claro: competir en el sector de la ciberseguridad “open source”. Hoy, la compañía compite con los proveedores más grandes -HP, IBM o McAfee- y emplea a 350 personas. Su sede está en San Mateo (California), pero AlienVault cuenta con oficinas en Madrid y Granada, Austin (Texas) y Cork (Irlanda). Más del 20% de los empleados están en España, centrados sobre todo en la asistencia y desarrollo de productos.

“Un incipiente ecosistema de players españoles está haciendo un gran ruido en un sector en plena ebullición”

No es casualidad que fueran varios los candidatos interesados por la española aunque, finalmente, la oferta, tanto económica como de futuro, se decantó por AT&T. AlienVault fue pionera en crear la primera solución de seguridad informática de código abierto. Tras su logo (un alienígena verde), hay una compañía innovadora, que ha desarrollado una plataforma que unifica diversas soluciones de seguridad de código abierto para facilitar una gestión centralizada de todas ellas.

Sus soluciones tecnológicas permiten anticipar ataques informáticos y vigilar la seguridad de todas las redes de comunicación. En definitiva, detectar, prevenir y ofrecer tecnologías de respuesta. Su producto estrella, el más conocido, Open Threat Exchange (OTX), es una plataforma comunitaria gratuita de respuesta a amenazas de seguridad basada en sistemas abiertos y utilizada por más de 7.000 clientes en 40 países.

EL GRAN HITO: CRUZAR EL ATLÁNTICO

En el camino hacia el éxito de AlienVault destacan dos puntos de inflexión. ¿Los más críticos? En primer lugar, haber logrado escalar su producto, es decir, el haber sido capaz de crear un modelo comercial escalable y convertir a los usuarios en miembros de pago. Sin duda, el paso de un producto de licencia perpetua a uno por suscripción marcó un hito. Y, en segundo lugar, la migración a Estados Unidos. Cruzar el Atlántico fue el paso más importante para poder construir una compañía de ciberseguridad global.

Definitivamente, en octubre de 2010 AlienVault hizo las maletas con un objetivo: San Mateo (California). Alberto Gómez recuerda que fue la financiación inicial de Adara la que “permitió a Alienvault trasladar su sede a Sillicon Valley y entrar en el mercado estadounidense”. La compañía logró la ansiada internacionalización desde casi sus orígenes gracias, también en gran medida, a la contratación de un CEO estadounidense: Barmak Meftah.

Alberto Gómez, socio fundador de Adara, lo tiene claro: “La compra por AT&T demuestra la viabilidad de crear y desarrollar empresas tecnológicas competitivas a nivel internacional desde España y el resto de Europa. De hecho, la mitad de las empresas participadas por Adara tienen presencia o han salido de Silicon Valley”.

Alberto Gómez, socio fundador de Adara

Los fundadores y la sede central de la compañía se mudaron a Silicon Valley con el compromiso de escalar el grupo desde allí. Tras el salto a Silicon Valley con el nuevo CEO, AlienVault disparó su crecimiento y su ritmo de ventas. En definitiva, fue como un tiro. Pronto su cifra de empleados fue 15 veces superior a la inicial gracias a su expansión en Norteamérica, Latinoamérica y Asia. Y la tendencia continúa: en 2017, la empresa española volvió a cerrar el ejercicio muy positivamente manteniendo un crecimiento interanual de sus ingresos de más del 50%.

UN SECTOR QUE CRECE CADA DÍA

Ahora que la compraventa ha marcado un hito, surgen las preguntas ¿Dónde reside el interés estratégico de AT&T en AlienVault? La respuesta es clara: en su liderazgo en el segmento de pymes, el campo donde todavía queda más por hacer en materia de ciberseguridad. La adquisición permitirá a la estadounidense ampliar su cartera de soluciones y su oferta de servicios a millones de pequeñas y medianas empresas.

La ciberseguridad ha pasado de ser un servicio de lujo a convertirse en una necesidad. Según un estudio del Ponemon Institute, más de un 60% de las pymes sufren alguna forma de intrusión o asalto informático a sus servidores. Y, aunque pueda sorprender, España exporta 290 millones de euros en tecnología y servicios de ciberseguridad a Alemania, Francia, Italia o Reino Unido. Por si fuera poco, el sector genera 6.000 empleos directos y la demanda de profesionales especializados crece cada día.

“Tenemos una clara oportunidad para que España y nuestras empresas –pymes incluidas-, jueguen un papel importante en el futuro mundial del sector”, señala Alberto Hernández, director general del Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (Incibe). Y recalca: “El 70% de las redes comprometidas no están actualizadas desde el año 2007. La mata noticia es que proliferan los percances y la buena es que estamos mejorando las capacidades de detección”.

España exporta 290 millones de euros en tecnología y servicios de ciberseguridad a Alemania, Francia, Italia o Reino Unido

Todas las organizaciones son un potencial objetivo de los ciberataques, al estilo de los que vienen sufriendo las grandes empresas desde hace años. Las probabilidades de que cualquier compañía sea atacada son altas y, una vez establecidos unos mínimos de protección, el siguiente paso es invertir en soluciones de prevención, detección y respuesta para minimizar el impacto. Las cifras así lo constatan: el gasto de las empresas españolas en barreras informáticas contra los fraudes no para de aumentar y la previsión es que crezca un 36% hasta 2019. Dicho lo cual, queda más claro qué tiene la startup AlienVault para que el gigante AT&T haya decidido comprar la española por más de 500 millones de dólares.

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