2Reprogramar el horario de encendido y apagado tras el cambio a horario de invierno
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El cambio al horario de invierno se cuela en la factura por un detalle que casi nadie revisa: el reloj del termostato. En buena parte de los cronotermostatos programables, y en los modelos antiguos, la hora no se actualiza sola, así que el programa de encendido y apagado sigue corriendo con la referencia anterior y todo el calendario se desplaza. Si la calefacción estaba programada para arrancar a las 6:00, lo hará a las 5:00; y el apagado nocturno llegará cuando la casa todavía está en uso, no cuando se vacía. Ese desfase se mantiene hasta el último domingo de marzo si nadie lo corrige, y en viviendas con calefacción eléctrica —radiadores, emisores térmicos o aerotermia, soluciones frecuentes en pisos de Madrid— cada hora mal colocada se paga a precio de luz. La calefacción representa, según el IDAE, entre el 47% y el 60% del consumo doméstico, de modo que un horario desfasado tiene bastante recorrido económico antes de que se note en el confort.
Reprogramar no consiste solo en poner el reloj en hora, sino en rehacer los tramos con la rutina real de la casa. Los periodos de la tarifa 2.0TD no se mueven con el cambio de hora: el valle sigue de 00:00 a 8:00, la punta de 10:00 a 14:00 y de 18:00 a 22:00, y sábados, domingos y festivos son valle completo, así que conviene situar el grueso del calentamiento antes de las 8:00 o en las horas llanas del mediodía y cortar antes de las 18:00, apoyándose en la inercia térmica. El IDAE recomienda ajustar el encendido a la ocupación real, mantener 20-21 ºC de día y bajar a 15-17 ºC por la noche o con la casa vacía; cada grado de más encarece el consumo alrededor de un 7%. Los termostatos conectados suelen corregir la hora por su cuenta, mientras que los de botones exigen hacerlo a mano, y un modelo inteligente ronda los 200 euros. Merece la pena comprobar además que la caldera o la bomba de calor no arrastren la programación anterior.



