Los ajustes clave en el termostato para frenar el sablazo eléctrico tras el cambio al horario de invierno.

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Bajar la consigna a 19-20 °C de día y 15-17 °C por la noche

El primer ajuste de la lista tiene respaldo oficial: el IDAE sitúa el confort de una vivienda en invierno entre 19 y 21 °C durante las horas de ocupación, de modo que dejar la consigna en la banda baja de ese intervalo —19 o 20 °C de día— no es una ocurrencia de folleto, sino el punto en el que el ahorro empieza a notarse. La razón es de peso: la calefacción concentra entre el 47% y el 60% del consumo energético de un hogar español, según el propio instituto, y cada grado extra que se le pide al termostato se traduce en torno a un 7% más de gasto. En un piso medio de Madrid, que pasa buena parte del invierno peleando contra las pérdidas de una envolvente antigua, ese grado de más mantenido durante toda la temporada pesa en el recibo bastante más que cualquier ajuste de tarifa. A ello se suma que el IDAE cifra entre un 8% y un 13% el ahorro que aportan los termostatos programables y las válvulas termostáticas, precisamente porque permiten mantener la casa en el rango bajo sin renunciar al confort.

El segundo tramo del ajuste es el nocturno: bajar a 15-17 °C cuando toca dormir. El IDAE considera que con esa horquilla se descansa sin problema y aconseja incluso apagar la calefacción por la noche, encenderla unos minutos al levantarse y dejarla a 15-17 °C solo en viviendas mal aisladas que pierden mucho calor. Con el horario de invierno el frío llega antes y la demanda se adelanta, justo cuando la tarifa 2.0TD coloca el periodo punta entre las 18:00 y las 22:00, de ahí que desplazar la mayor exigencia térmica fuera de esa franja y rebajar la consigna al acostarse sea el gesto con mejor relación esfuerzo-ahorro de toda la lista. Conviene aclarar un detalle que se repite cada otoño: el límite de 19 °C del Real Decreto-ley 14/2022 afectaba a edificios administrativos y comerciales, nunca a las viviendas, y expiró el 1 de noviembre de 2023. En un piso, por tanto, la cifra es una recomendación de eficiencia, no una obligación legal.

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