El índice SOX afronta su prueba más exigente del año en el soporte de los 10.000-10.200 puntos. Hasta ahí ha llegado el termómetro de la revolución de la inteligencia artificial después de una semana de nervios y en esa franja se decide si el sector de semiconductores reconstruye suelo o sigue drenando las subidas de los últimos meses.
La lectura técnica que maneja el mercado sitúa en ese rango un soporte creciente y la media de 200 sesiones. Dos referencias que rara vez confluyen y que, cuando lo hacen, suelen ordenar el debate entre comprar la corrección o esperar un último latigazo antes de dar por cimentado el suelo.
Una corrección del 6% que reabre el debate sobre la IA
El detonante llegó el lunes. El índice SOX se dejaba cerca de un 6% en una sola sesión y devolvía el miedo al parqué tecnológico. No hubo detrás un mal dato de resultados ni un guidance decepcionante, sino algo más difuso: el supuesto freno de la inteligencia artificial ante la amenaza que puede representar en términos de seguridad.
En paralelo, la Reserva Federal elevó los tipos hasta el 4% el miércoles. Una política monetaria más restrictiva y un relato incómodo sobre la IA bastaron para que el selectivo de los chips pasara de héroe a sospechoso en apenas tres sesiones.
Conviene poner el movimiento en contexto antes de sacar conclusiones apresuradas. El SOX llegó a dispararse un 107% desde los mínimos de marzo en menos de tres meses. Una subida de esa magnitud no se digiere de un día para otro. En julio, de hecho, el índice estuvo más abajo que ahora y lo hizo con mucho menos ruido mediático.
Una revalorización del 107% en tres meses no se corrige sin volatilidad: el movimiento del SOX ordena el exceso antes de decidir si el suelo aguanta.
La duda, ahora, es si estamos ante un tropiezo puntual o ante el primer aviso serio de que el ciclo de la IA ha tocado techo. Para responderla conviene mirar los soportes concretos que vigilan los gestores en los grandes nombres del sector, porque ahí se juega el dinero de verdad.
Los soportes que vigilan los gestores, valor por valor

El mapa de soportes que siguen los gestores arroja referencias concretas para cada uno de los grandes nombres del sector de chips.
- ASML, el gigante europeo que fabrica las máquinas con las que se producen los chips, tiene su principal zona de control en los 1.300 euros. Ese nivel coincide con los altos de enero, febrero y abril y con la parte superior del antiguo canal alcista de largo plazo.
- Analog Devices presenta un soporte prometedor en el rango de los 327-340 dólares, en línea con el hueco alcista de principios de abril.
- Marvell Technology tiene su referencia más clara en los mínimos de julio, en los 163 dólares, y por debajo, más relevante aún, en la franja de los 140-150 dólares.
- Intel encuentra su gran zona de control entre los 66 y los 80 dólares, con el punto de mira en los 74 dólares.
- ARM Holdings activó señal de compra a finales de abril y llegó a los 452 dólares en junio. Un retroceso hacia los 185-190 dólares encajaría dentro del típico retest.
- Taiwan Semiconductor tiene su zona a vigilar en los 373-380 dólares, los mínimos del verano y la media de 200 sesiones.
- AMD volvería a ponerse interesante en los 450 dólares.
- Nvidia mantiene el orden mientras respete los 190 dólares. Perderlos sería mala noticia para el conjunto del sector.
- Broadcom cotiza casi plano en el año frente a las ganancias superiores al 60% del índice SOX, lo que sugiere un riesgo de caídas adicionales bastante limitado.
Un suelo técnico en medio de un relato incómodo
Hay que reconocer una cosa: el mercado lleva meses sosteniendo el sector de semiconductores sobre una narrativa imbatible, la de la inteligencia artificial como motor de un nuevo ciclo inversor. Esa narrativa ha funcionado mientras las cifras la respaldaban, pero la primera duda seria sobre su seguridad ha bastado para sacudir al índice más representativo del sector. A mi juicio, no estamos ante el final del ciclo, sino ante una prueba de madurez.
Los precedentes ayudan a leer el momento. En marzo, cuando muchos daban por agotado el rebote, el SOX firmó una remontada del 107% que dejó a los escépticos sin argumentos. La diferencia es que ahora concurre un elemento de política monetaria que antes no estaba sobre la mesa: la Fed ha vuelto a subir los tipos, hasta el 4%, y eso tensiona la valoración de un sector que cotiza a múltiplos exigentes.
El riesgo real no está en un nivel técnico concreto, sino en el relato. Si las grandes tecnológicas empiezan a reconocer en sus próximas presentaciones un freno de la inversión en IA por motivos regulatorios o de seguridad, el soporte de los 10.000-10.200 puntos se convertirá en un trampolín hacia el suelo definitivo o en una puerta giratoria hacia cotas más bajas. Broadcom ofrece una pista valiosa: el castigo ya está descontado en algunos nombres y eso limita el margen de caída del conjunto.
Para el inversor español, la lectura es doble. El apetito por riesgo en renta variable global se decide en buena medida en este rincón del mercado, y las caídas del SOX suelen contagiar a las bolsas europeas. Valores nacionales con exposición indirecta al ciclo tecnológico seguirán mirando de reojo a este soporte. La próxima cita relevante serán los resultados del tercer trimestre, ya en octubre.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: El índice SOX cerró la semana con una revalorización superior al 60% en el conjunto del año, aunque el susto del lunes se saldó con una caída cercana al 6% en una sola sesión.
Clave técnica: El soporte de los 10.000-10.200 puntos coincide con la media de 200 sesiones y con un soporte creciente. Nvidia, en 190 dólares, es el termómetro a seguir: perderlos arrastraría al conjunto del sector.
Apunte macro: La Reserva Federal elevó los tipos al 4% esta semana, un endurecimiento que tensiona la valoración de los valores de crecimiento. El apetito por riesgo global, del que depende el IBEX, pasa hoy por la evolución de este soporte.





