Los hutíes amplían su control del mar Rojo y amenazan el canal de Suez: Egipto, en el punto de mira

La ofensiva hutí sobre el estrecho de Bab el-Mandeb reduce el tránsito marítimo y presiona los ingresos del canal de Suez, principal fuente de divisas de Egipto. Riad busca apoyo en El Cairo mientras los hutíes ofrecen negociar sin renunciar a sus nuevas posiciones.

Los hutíes han ampliado su control del mar Rojo y han puesto a Egipto en el punto de mira. Lo que me interesa de esta ofensiva no es solo su dimensión militar, sino su traducción sobre el tráfico marítimo global y sobre una de las principales fuentes de divisas de Egipto: el canal de Suez.

El portavoz de la milicia yemení ha sido claro: todos los barcos pueden pasar, al menos de entrada, salvo los de Arabia Saudí. La matización no es menor. Los hutíes controlan ya la isla volcánica de Mayun, también conocida como Perim, en la entrada del mar Rojo, además de otros tramos de la costa yemení. Esa posición les permite presionar el estrecho de Bab el-Mandeb sin bloquearlo por completo.

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Los datos de tránsito muestran una ralentización, no un colapso. Según Reuters, el sábado cruzaron el estrecho 24 buques y el domingo 27, en línea con la media de los últimos diez días. Este lunes, sin embargo, la cifra cayó a 21, según la firma Kpler. A mediados de julio el promedio diario rondaba los 47.

El golpe al canal de Suez y a las cuentas de Egipto

Menos tránsito por Bab el-Mandeb no implica un colapso del canal de Suez, pero sí reabre una herida reciente. Los ataques hutíes de finales de 2023 redujeron los ingresos del canal en unos 6.000 millones de dólares en 2024, según el FMI. Antes de la crisis, Egipto ingresaba entre 9.000 y 10.000 millones de dólares anuales por el paso.

  • 6.000 millones de dólares (unos 5.200 millones de euros) dejó de ingresar Egipto en 2024, según el FMI.
  • 4.670 millones de dólares facturó la Autoridad del Canal de Suez en el ejercicio 2025-2026, un 23% más.
  • 21 buques cruzaron Bab el-Mandeb este lunes, frente a los 47 diarios de mediados de julio, según Kpler.
  • 4-5 millones de barriles diarios transportaba el oleoducto saudí hacia Yanbu, ahora fuera de servicio varias semanas, según Reuters.

El último dato eleva la presión: hasta un 4% de la oferta mundial de petróleo podría quedar comprometida. No es solo el canal de Suez; es la combinación de rutas energéticas entre el golfo Pérsico y el mar Rojo.

«: diplomacia, contención y presión saudí

Egipto tiene pocas cartas militares en Yemen. Su participación en la coalición contra los hutíes liderada por Arabia Saudí es en gran parte simbólica, según Steffen Krüger, director de la oficina de El Cairo de la Fundación Konrad Adenauer. La memoria de la intervención egipcia en Yemen en los años sesenta empuja a la contención.

En el plano diplomático, el margen es estrecho. El 14 de septiembre, los hutíes ofrecieron conversaciones directas con El Cairo sobre seguridad marítima a través de la Cámara Naviera Internacional, según The New Arab. Egipto rechazó la oferta por temor a que se interpretara como un reconocimiento de la autoridad hutí. Al día siguiente, el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman viajó a El Cairo para buscar apoyo egipcio contra la milicia.

Lo que veo es un equilibrio forzado. Egipto necesita los ingresos del canal y no puede romper con Riad. Cualquier escalada contra los hutíes tendría un coste directo sobre el tránsito por el mar Rojo. La vía diplomática parece la única opción, pero después de que ni Arabia Saudí ni Estados Unidos lograran frenar al grupo en los últimos años, el margen real es limitado.

La variable que seguiré de cerca no es si los hutíes cierran Bab el-Mandeb por completo, sino si amplían sus restricciones más allá de los buques vinculados a Arabia Saudí. Si lo hacen, el canal de Suez podría sufrir un golpe más profundo que en 2023 y los armadores tendrían más incentivos para desviar flotas hacia el cabo de Buena Esperanza.

canal de Suez

🌍 El impacto en España y Europa

El mar Rojo es una ruta crítica para el comercio entre Asia y Europa. Una perturbación sostenida eleva los fletes y los tiempos de tránsito de componentes, tecnología y bienes de consumo que entran por los puertos del Mediterráneo. Para España, el encarecimiento del transporte marítimo puede presionar los precios de productos importados y restar competitividad a las exportaciones integradas en cadenas globales.

  • Euríbor e hipotecas: si la tensión energética y de fletes retrasa la desinflación, el BCE podría mantener los tipos en terreno restrictivo durante más tiempo.
  • Inflación europea: el riesgo sobre un 4% de la oferta mundial de crudo reaviva el componente energético del IPC.
  • Tejido exportador español: automoción, agroalimentario y bienes de equipo son sensibles a subidas de freight y a retrasos en la cadena de suministro.

Por ahora, el impacto directo en España es limitado, pero refuerza la presión sobre el BCE para vigilar los riesgos geopolíticos en la inflación de 2026 y 2027.


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