La alternativa a Primark y Zara que gana terreno en Madrid: moda tirada de precio con camisetas por menos de 10 euros

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La letra pequeña: calidad, cambios y devoluciones, y las críticas al modelo

Concepto de retroalimentación con letras de madera sobre una superficie de mármol oscuro.

La letra pequeña de los cambios y las devoluciones sigue el patrón habitual de Inditex, con algún matiz que conviene conocer antes de pagar. El comprador dispone de 30 días desde que recibe el correo de confirmación de envío para devolver una prenda, siempre que esté en perfecto estado, conserve la etiqueta interior y no haya sido usada ni lavada; sin el envoltorio o precinto original no se admiten, y quedan excluidos perfumería, auriculares, productos de higiene y la ropa interior o de baño sin protección higiénica. La devolución en tienda física es gratuita y existe la opción de un punto de entrega por 1,99 euros, que se descuentan del importe; el reembolso se abona por el mismo método de pago en un máximo de 15 días laborables. Los cambios solo sirven para otra talla o color, en tienda y si hay existencias al mismo precio. Comprar online obliga a registrarse, con envío a domicilio de 3,95 euros y gratis a tienda desde 30.

La calidad y la atención al cliente concentran las quejas más repetidas. Portales de reclamaciones recogen devoluciones rechazadas al contarse los 30 días desde la salida del pedido y no desde su entrega, reembolsos que se alargan más de lo previsto y la falta de un teléfono de atención directa; quien compra online debe gestionarlo todo desde su cuenta. La ley, en cambio, ampara al cliente con tres años de garantía ante productos defectuosos. La crítica de fondo apunta al modelo: Lefties nació en 1999 como salida para los restos de Zara —de ahí su nombre, guiño a ‘leftlovers’— y hoy es la baza de Inditex frente a Shein y Temu. Bank of America calcula que sus precios medios son un 52% más bajos que los de Zara y solo un 5% más altos que los de Primark, una agresividad que la coloca en el foco de las críticas al fast fashion y que, unida al registro obligatorio para comprar online, dispara las suspicacias sobre el uso de los datos personales.


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