Anthropic alerta: el impacto de la IA en el empleo golpea más a programadores y periodistas

El modelo económico de Anthropic proyecta que la IA asumirá la mitad de las tareas cognitivas en 2030 y penalizará los salarios de ingenieros, abogados y periodistas. Los oficios manuales como electricistas o enfermeras ganan demanda en todos los escenarios salvo que madure la 'I

El impacto de la IA en el empleo castiga a programadores, diseñadores y periodistas, según el último modelo económico de Anthropic. La firma estadounidense detrás de Claude ha cruzado capacidades, adopción y autonomía para anticipar qué escenarios laborales se abren hasta 2030.

Claves de la operación

  • El escenario sustancial de Anthropic prevé que la IA asuma la mitad de las tareas cognitivas para 2030. Los trabajadores del conocimiento perderían salario y los oficios manuales ganarían demanda.
  • El PIB estadounidense podría crecer un 32,4% en el escenario extremo, pero el capital se lo quedaría casi todo. La renta que remunera el trabajo caería del 60% al 45,2% del total.
  • La ausencia de robots avanzados en el modelo protege a electricistas, enfermeras y fontaneros. Si la ‘IA física’ madura, la amenaza se extendería también a los empleos manuales.

Anthropic no habla de predicciones cerradas. Su Econ Scenario Explorer permite simular escenarios combinando cinco variables: capacidades de la IA, adopción, autonomía, aumento de productividad y plazo para cambiar de empleo. El resultado destila tres salidas posibles.

Publicidad

La primera, el escenario modesto, se equipara al impacto económico que tuvo internet. La segunda, el escenario sustancial, dibuja una revolución para los trabajadores del conocimiento. La tercera, el escenario extremo, anticipa una adopción extraordinariamente rápida y una brecha salarial inédita.

En el horizonte de 2030, el escenario sustancial contempla que la IA puede desempeñar la mitad de las tareas de ingenieros, abogados, financieros, enfermeras o periodistas. La mayoría de esas funciones se podrían ejecutar de forma autónoma. Sin embargo, los salarios de estos perfiles se estancan mientras que la economía avanza a doble ritmo. Cosas que pasan en 2026.

El escenario extremo va un paso más lejos: la IA supera a los humanos en la mayoría de tareas cognitivas y casi todas se ejecutan sin intervención humana. Entre las nuevas tareas intelectuales reservadas a personas, hay poco margen.

El estudio no describe una recesión: dibuja una economía que crece y una redistribución de la renta que deja atrás al trabajador del conocimiento.

Las cifras del PIB de Estados Unidos son el mejor resumen. En el escenario modesto, la economía crecería un 1,6% adicional hasta 2030. En el sustancial, la ganancia sube al 8,3%. El escenario extremo dispara el cálculo al 32,4% y lleva el PIB a los 44,4 billones de dólares, con un crecimiento anual estimado del 15%.

La contrapartida es un desplome salarial superior al 10% para los trabajadores de la información. El desempleo en ese segmento se dispara. El 60% de cada dólar que hoy remunera trabajo se reduce al 45,2%, mientras que el capital se eleva del 40% al 54,8%. Ahí reside el núcleo del desafío.

El castigo a los ‘cuellos blancos’ que la IA acelera

Anthropic pone nombre a un malestar que ya recorre las redacciones y los equipos de desarrollo. Los trabajadores del conocimiento son los más expuestos al reemplazo de tareas cognitivas. Electricistas, enfermeras, fontaneros y trabajadores de la construcción emergen como los ganadores provisionales.

La razón no es técnica, es física. La IA domina el procesamiento de datos y la generación de contenido pero no repara una instalación eléctrica ni atiende a una paciente en su cama. Lo advierte la propia Anthropic: su modelo no incluye robots avanzados capaces de sustituir el trabajo manual.

La ironía es que la robótica industrial pasó décadas amenazando los trabajadores físicos rutinarios. Aquel temor empujó a una generación hacia la universidad y hacia empleos de conocimiento. Ahora la IA generativa invierte la presión y deja a los oficios tradicionales como refugio improvisado. Un giro que pocos anticiparon.

La paradoja del PIB: crece la economía, caen los salarios

Anthropic incorpora una encuesta de 10.980 estadounidenses realizada en agosto. La percepción mayoritaria se aproxima al escenario sustancial: una economía alrededor de un 10% mayor en 2030 y un desempleo cercano al 5%. Solo uno de cada diez encuestados dibuja una vía extrema.

El optimismo de la población contrasta con la frialdad del modelo. La pregunta del estudio no es si la economía estadounidense puede duplicarse cada 4,5 años en el escenario extremo. Es quién se queda con esa riqueza adicional. La respuesta de Anthropic apunta a los propietarios de los modelos, los centros de datos y la infraestructura de la IA.

Para España, el debate tiene una traducción inmediata. Economías con alta dependencia del sector servicios y un tejido de programadores concentrado en Madrid y Barcelona están expuestas a la misma brecha. Los puestos técnicos de bancos, aseguradoras y consultoras serían los primeros en absorber la automatización de tareas analíticas.

La brecha de modelo que ni Anthropic ni Bruselas han cerrado

El propio Anthropic admite que su Econ Scenario Explorer es una simplificación. Se quedan fuera las respuestas políticas, los ciclos económicos, las crisis financieras y los riesgos catastróficos. Tampoco incluye el desarrollo de robots avanzados capaces de ejecutar tareas manuales complejas.

En esta redacción no compramos la visión más extrema. Los datos reales del Economic Index de Anthropic, que monitoriza miles de tareas realizadas con Claude, dibujan una mezcla de automatización y aumento de capacidad humana. En una encuesta de junio, solo el 10% de los usuarios consideraban probable perder su empleo en doce meses.

El antecedente español importa. La banca nacional, liderada por Santander y BBVA, lleva años invirtiendo en IA generativa con promesas de reasignación y no de destrucción de puestos. Telefónica, con una plantilla de miles de ingenieros, enfrenta el mismo dilema. La pregunta no es si la IA entra en sus organigramas, sino con qué ritmo y con qué coste social.

La tensión de fondo es competencial. Si la productividad se dispara y el empleo cognitivo se deprecia, la presión recae sobre las políticas fiscales y de protección social. El estudio despeja el crecimiento y deja la redistribución en manos de actores que aún no están en la mesa.

Para el lector español, la cuestión no es académica. La transición hacia oficios manuales que sugiere Anthropic choca con un mercado laboral que llevaba años empujando a los jóvenes hacia la universidad. Revertir esa inercia formativa lleva al menos una generación. Dejémoslo en un ‘ya veremos’.

Publicidad

El evento concreto que vigilar: las próximas actualizaciones del Economic Index de Anthropic y la reacción de los sindicatos europeos a un estudio que pone cifras al desplazamiento del trabajador del conocimiento. Si el escenario sustancial se materializa, el debate salarial ya no será sobre teletrabajo. Será sobre quién tiene algo que vender en un mercado con robots.


Publicidad