Chris Broomfield compró una propiedad en Nueva York por 27.000 dólares y hoy factura 2,1 millones con cabañas de alquiler.
De carpintero a propietario: una cabaña construida casi en solitario
La historia arranca en la carpintería. Broomfield, de 50 años, llevaba décadas trabajando el oficio cuando se dio cuenta de que el conocimiento y la experiencia no podían transmitirse directamente a sus hijos. ‘Necesitaba construir algo que al menos les diera una ventaja inicial para obtener un préstamo o algo que generara ingresos adicionales’, explicó a CNBC Make It.
En 2015, junto a su esposa, compró una propiedad en Remsen, una localidad cercana a la zona donde creció, por 27.000 dólares. No era una vivienda terminada ni un activo turístico funcionando. Era una apuesta por suelo con potencial.
Durante tres años, Broomfield se desplazó cada fin de semana para levantar una cabaña con techo a dos aguas. La construyó prácticamente en solitario. Al cierre de la obra, el coste total rondó los 90.000 dólares.
Siempre supo que iba a ser una propiedad de Airbnb. Eligió el terreno por su cercanía al lago, por la vegetación y por las colinas onduladas. Cuando la cabaña se publicó por primera vez en Airbnb, la tarifa era de 60 dólares por noche.
La inversión inicial de Broomfield no superó los 120.000 dólares y hoy es la base de un negocio que crece en tarifa y en ingresos cada ejercicio.
La rentabilidad del negocio de cabañas en alquiler
Ahora el alojamiento funciona con precios dinámicos, con tarifas que oscilan entre 380 y 700 dólares por noche. En 2024, los ingresos estimados de la primera cabaña alcanzaron 119.337 dólares. Para 2025, las previsiones apuntaban a 143.504 dólares.
El éxito empujó a Broomfield a construir más alojamientos, incluida una casa del árbol. Esa segunda unidad generó 151.966 dólares en 2024, por encima de la cabaña original.
Un éxito inmediato. El conjunto, bajo la marca Evergreen Cabins, ha facturado 2,1 millones de dólares desde que la primera propiedad se puso en alquiler en 2018. El objetivo del fundador es que sus hijos entren en el negocio.
Qué dice el caso de Broomfield sobre invertir en turismo rural
España no es ajena a este patrón. El turismo rural y los alojamientos singulares han dejado de ser una alternativa anecdótica para convertirse en una categoría de inversión con cifras concretas. La clave del caso de Broomfield no es solo la revalorización del suelo: es el valor añadido de una construcción gestionada directamente y posicionada en plataformas digitales.
La rentabilidad, con todo, exige una advertencia. Una cabaña de 27.000 dólares en una zona boscosa de Nueva York no es un plan replicable sin más. La disciplina constructiva y la localización junto al lago explican buena parte del resultado. Creo que el error habitual es confundir suelo barato con oportunidad. Broomfield vio potencial porque conocía el terreno y sabía construir. Sin esa doble ventaja, la inversión habría sido otra cosa.
El hito a vigilar no es solo la facturación acumulada de 2,1 millones. Es si Evergreen Cabins mantiene la ocupación cuando la tarifa ya se mueve entre 380 y 700 dólares. Ahí se medirá si el negocio de cabañas en alquiler aguanta sin depender de una sola plataforma o de un único mercado.




