Aviso de la DGT: Aquí estan los 5 nuevos radares empiezan a multar desde el 1 de septiembre

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El radar de la N-232 en la comarca de Campo de Borja (Zaragoza)

El radar de la N-232 a su paso por la comarca de Campo de Borja, en el entorno de Mallén, no es un control cualquiera: vigila uno de los tramos con peor historial de la red aragonesa. La carretera, que conecta el valle del Ebro con La Rioja, soporta un tráfico denso de turismos y vehículos pesados y durante décadas estuvo considerada una de las vías con más siniestralidad de Aragón, con una plataforma vecinal reclamando desde 2003 su desdoblamiento. Esa presión acabó materializándose en la autovía A-68, que desde 2022 absorbe buena parte de la circulación entre Gallur y Mallén, pero el viejo trazado nacional sigue en uso y conserva sus controles fijos, como el situado en el entorno del kilómetro 269, con un límite de 80 km/h. Su presencia en el aviso de la DGT responde a que continúa siendo un punto donde los excesos se repiten pese a la señalización.

Este cinemómetro tiene además una historia que lo ha convertido en referencia dentro de la provincia. En enero de 2020, durante la borrasca Gloria, un conductor de furgoneta fue captado a 184 km/h en un tramo de Mallén limitado a 60 km/h por obras, una velocidad que le situaba ante un posible delito contra la seguridad vial con penas de prisión. El afectado recurrió alegando que la lluvia y la nieve alteraron la medición y un juez acabó dándole la razón, archivando el caso después de que un informe pericial recordara que las gotas, el granizo o la suciedad acumulada en el cristal del radar pueden dispersar el haz y falsear la lectura, sin olvidar el margen de error del 5% que se aplica a los cinemómetros fijos. Aquella sentencia dejó un precedente poco habitual y volvió a poner el foco sobre este punto de la N-232, que los conductores que cruzan a diario el Campo de Borja siguen observando con especial atención.


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