7El radar de tramo de la AP-9 entre Marín y Sanxenxo (Pontevedra)
El radar de tramo de la AP-9 que la DGT ha estrenado en la provincia de Pontevedra forma parte de la tanda de dispositivos que comenzaron a sancionar a partir del 1 de septiembre tras completar el mes de aviso. El cinemómetro cubre 3,6 kilómetros entre los puntos kilométricos 155,22 y 158,98 en sentido creciente, desde la salida del túnel de A Madroa, en la circunvalación de Vigo, hasta las inmediaciones del nudo que conduce al aeropuerto de Peinador y a la bifurcación hacia Tui, con un límite de 120 km/h. Lo que lo hace merecedor del aviso es que no mide la velocidad en un punto, sino la media de todo el recorrido: unas cámaras registran la matrícula a la entrada, otras a la salida y un ordenador cruza ambos tiempos, de modo que el clásico frenazo ante la cabina ya no sirve para esquivar la multa si se ha circulado rápido durante el resto del trayecto.
Su puesta en marcha, además, no ha estado exenta de polémica. Durante el primer mes operó solo en modo informativo y, según reconoció la propia DGT, con un error de calibrado que lo hacía activarse a partir de 100 km/h cuando la autopista está señalizada a 120: varios conductores que circulaban a 114 km/h recibieron cartas de apercibimiento, sin sanción. Tras subsanar el fallo, el radar empezó a multar a principios de septiembre a quienes superen los 120 km/h. Se suma así al otro radar de tramo de la AP-9, el de 5.441 metros entre Candeán y A Madroa en sentido contrario, limitado a 100 km/h en la zona de túneles. La DGT defiende estos sistemas porque cazan al doble de infractores que los móviles: solo en la provincia de Pontevedra, los radares fijos acumularon 89.704 denuncias por exceso de velocidad en el último año.



