5El radar fijo de la M-30 en el nudo de Manoteras (Madrid)
El radar fijo del nudo de Manoteras se esconde en el kilómetro 0,5 de la M-30, justo donde la autovía de Burgos (A-1) desemboca en la ronda de circunvalación de Madrid, y esa confluencia es su mejor aliado. Los conductores que llegan por la A-1 circulan a 120 km/h y deben reducir de golpe a los 90 km/h que rigen en la M-30, un margen que muchos no respetan y que convierte el punto en un imán de sanciones. Dos cinemómetros fijos controlan la calzada interior nada más pasar el enlace y vigilan los carriles izquierdo y central, de modo que cambiarse de carril no sirve para esquivarlos. En las curvas de salida hacia la M-607 y la avenida de la Ilustración el límite baja además a 60 km/h, un tramo que la Policía Municipal lleva años señalando como propenso a los excesos de velocidad y a los accidentes.
El historial del punto explica sobradamente su presencia en cualquier lista de radares a vigilar. En 2015, según datos municipales recogidos por Telemadrid, en el nudo de Manoteras se registró la velocidad más alta captada por un cinemómetro de la capital: 178 km/h cuando el límite era de 90. Aquel mismo año la Policía Municipal llegó a solicitar la instalación de un radar de tramo en las curvas del enlace, donde se sucedían los siniestros. La M-30 en su conjunto sigue siendo la mayor máquina de multar de Madrid: en el primer semestre de 2025 concentró 95.127 denuncias por exceso de velocidad, el 54% de toda la ciudad, con una recaudación cercana a los 9,8 millones de euros, según Automovilistas Europeos Asociados, que advierte de un posible repunte de sanciones una vez terminen las obras que han mantenido apagados varios dispositivos de la vía.



