Los óvulos vitrificados no tienen caducidad biológica y superan el 95% de supervivencia tras la descongelación

Cuando un óvulo se vitrifica, su actividad metabólica se detiene casi por completo. Esto significa que no envejece, por lo que un ovocito congelado a los 30 años se comportará, al desvitrificarse, conforme a esa edad biológica, independientemente de que haya permanecido conservado durante 10, 15 o 20 años.

Esta es una de las características más relevantes de esta técnica, según explico el doctor Manuel Muñoz, director de IVI Alicante, clínica que forma parte del grupo que introdujo la vitrificación de ovocitos en Europa de la mano de la doctora Ana Cobo. La tasa de supervivencia ovocitaria tras la descongelación supera el 95%, aunque puede disminuir en mujeres mayores de 38 años, lo que convierte la edad en el momento de la congelación en el factor clínico más determinante del proceso.

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El procedimiento en sí es equivalente, en su fase de estimulación, al de una fecundación in vitro. Durante aproximadamente diez días, la paciente recibe hormonas FSH y LH por vía subcutánea para estimular la maduración simultánea de varios folículos. Una vez que el seguimiento folicular y los parámetros hormonales indican que los óvulos están listos, se realiza la punción bajo sedación.

Tras una recuperación de entre 60 y 90 minutos, la paciente puede marcharse a casa y conoce ese mismo día cuántos ovocitos maduros han podido vitrificarse. El protocolo de estimulación, según destacó el doctor Muñoz, se diseña de forma individualizada según los parámetros de reserva ovárica de cada mujer.

En cuanto al tiempo de conservación, el doctor distinguió dos planos. Biológicamente, no existe evidencia de deterioro progresivo vinculado al paso del tiempo, dado ese freno metabólico que produce la vitrificación. Legalmente, la normativa española tampoco establece un plazo máximo. El límite es clínico y responde al consenso extendido en reproducción asistida de no utilizar ovocitos vitrificados más allá de la edad media de llegada a la menopausia, que en España se sitúa en torno a los 51 años.

Sobre el mejor momento para preservar la fertilidad, el doctor Muñoz precisó que el declive de la función ovárica comienza de media a los 35 años, pero no todas las mujeres lo experimentan con la misma intensidad ni en el mismo momento. Por eso, aunque la recomendación general es vitrificar antes de dicha edad, los mejores resultados se obtienen en la década de los 20, cuando los ovocitos ofrecen su mayor potencial.


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