Startups fundadas por mujeres: más retorno, menos capital y un sesgo que frena la financiación

El barómetro de Boston Consulting Group muestra que los equipos íntegramente femeninos firman el 7% de las rondas y apenas el 2% del capital. Cada euro invertido en una fundadora puede generar el doble de retorno, según los análisis de Redeia.

Las startups fundadas por mujeres generan un 10% más de ingresos y fracasan un 27% menos, pero el venture capital español solo les asigna el 12% de la inversión. Un sesgo que conviene entender antes de levantar capital.

El rendimiento oculto de las startups fundadas por mujeres

Según el Mapa del Emprendimiento 2023 de South Summit e IE University, las mujeres representan el 20% de la fuerza emprendedora, pero solo el 6% de las startups son fundadas por ellas. El desequilibrio arranca antes de la ronda.

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Vamos a los números. El estudio Costo de oportunidad de la brecha de género en la innovación emprendedora, promovido por Redeia, añade un matiz: esas compañías generan alrededor de un 10% más de ingresos que las creadas solo por hombres y presentan tasas de fracaso hasta un 27% inferiores. No solo venden más: sobreviven mejor en la incertidumbre.

Mireia Roca, cofundadora y co-CEO de DOMMA, lo resume con una palabra: eficiencia. Tener menos acceso al capital histórico obliga a esforzarse para depender menos de la inversión externa. Si llegar al inversor cuesta más, te empeñas en ser rentable antes.

El sesgo del capital riesgo y su coste en retorno

El barómetro de Boston Consulting Group refleja el desequilibrio: desde 2019, algo más del 12% del venture capital en España ha ido a startups fundadas por mujeres. Las empresas con al menos una mujer fundadora son cerca de una cuarta parte de las que levantan capital, pero captan solo el 15% del volumen. Los equipos íntegramente femeninos firman el 7% de las rondas y apenas el 2% de los fondos.

El capital no está premiando la eficiencia demostrada: está reproduciendo un sesgo que deja rendimiento sobre la mesa.

La contradicción es difícil de ignorar. Mientras el capital fluye en su mayoría hacia equipos masculinos, algunos análisis apuntan a que cada euro invertido en una empresa fundada por mujeres puede llegar a generar el doble de retorno que el destinado a startups creadas solo por hombres. Para un inversor, es una anomalía con coste económico.

En el pitch también se cuela el sesgo. Mireia Roca detecta que a las fundadoras se les pide más justificación del riesgo y de la credibilidad, mientras a los fundadores hombres se les pregunta más por la ambición y el sueño. La expectativa no es neutra: condiciona qué preguntas se hacen y qué respuestas se valoran.

Helena Torras, consejera independiente y exemprendedora, añade otra capa: las rondas con mujeres son de menor tamaño, y la eficiencia nace de la escasez. Cada euro cuenta porque ninguna fundadora sabe si conseguirá el siguiente. Sobrevivir con poco no es una elección, es una imposición del mercado.

El análisis de Merca2: por qué ignorar este dato es ineficiente

Los factores estructurales pesan: por cada hombre que emprende en alta intensidad, apenas hay algo más de un tercio de mujeres. La falta de referentes, el acceso desigual a redes de contacto, y la menor presencia en círculos inversores perpetúan la dinámica. Aun así, el panorama se mueve: BBVA Spark sitúa el porcentaje de empresas fundadas por mujeres en torno al 12%, frente al 10% anterior. El cambio es lento, pero está en marcha.

Un estudio de Harvard Business Review plantea que la cuestión ya no es de diversidad ni justicia social, sino de competitividad económica. Si una parte del ecosistema demuestra más resiliencia y mejores retornos relativos, ignorarla es ineficiente. En un mercado que vuelve a premiar la disciplina financiera, el modelo de construcción de muchas fundadoras deja de ser excepción y se convierte en referencia. La lección es clara.

Helena Torras cierra con una idea de acción: no se trata de redistribuir capital, sino de asignarlo mejor. Todo proyecto bueno debería conseguir financiación, indistintamente del género. La inclusión no es solo un valor social: es un motor de innovación.

El reto para España es acelerar la convergencia entre rendimiento y financiación. Revisar procesos de inversión, ampliar redes de apoyo y cuestionar el perfil del fundador típico. Para un país que aspira a ser hub tecnológico europeo, desaprovechar ese potencial es un lujo caro.

🚀 Hoja de Ruta para Emprender

  • Audita tu propio sesgo: revisa cómo evalúas el riesgo según el género del fundador y pregunta lo mismo en pitch a equipos mixtos y femeninos.
  • Construye eficiencia desde el día uno: si el capital escasea, diseña un MVP que cobre pronto para alargar tu runway sin depender de inversión externa.
  • Busca métricas de retorno, no de volumen: los inversores inteligentes están empezando a mirar el uso del capital por euro invertido; presenta tus unit economics con esa lógica.
  • Amplía tu red con referentes femeninas: acércate a DOMMA, BBVA Spark y foros del ecosistema para no repetir la falta de contactos que frena rondas.

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