He visto el documental de CNBC International con una mezcla de escepticismo y fascinación. La imagen es elocuente: una sala blanca en Abu Dhabi donde se ultiman los ajustes del primer satélite de Orbitworks, la empresa que quiere transformar a los Emiratos Árabes Unidos en un fabricante de satélites y no un mero comprador.
Una joint venture con 50 satélites al año en el punto de mira
Fundada en 2024, Orbitworks es una empresa conjunta entre la emiratí Marlan Space —afiliada al gigante IHC— y la estadounidense Loft Orbital. Su centro de producción en la Zona Económica de Khalifa está pensado para ensamblar hasta 50 satélites al año. Pero antes de alcanzar ese ritmo, la compañía necesita superar un examen mucho más básico: demostrar que su tecnología funciona en el espacio. Hamdullah Moheb, consejero delegado en funciones, lo resume en el reportaje: “No sabremos si todo irá al cien por cien hasta que esté en órbita”.
La credibilidad se mide en milisegundos: el primer lanzamiento
El primer satélite de Orbitworks, un modelo de observación terrestre con procesamiento de inteligencia artificial a bordo, ya ha pasado las pruebas ambientales y está a punto de ser enviado para su lanzamiento. Forma parte de una constelación de diez unidades, cuatro más previstas para el primer trimestre de 2027 y otras cinco para el segundo. Según explica Moheb, el éxito o fracaso de este estreno condicionará la confianza de los futuros clientes. “Es la primera constelación comercial construida en Emiratos; solo tenemos una oportunidad”, recalca.
Así se construye un satélite en Abu Dhabi: la apuesta por la integración
Las imágenes que captó el equipo de CNBC en la planta de 5.000 metros cuadrados muestran unidades en distintas fases de montaje. Lo más llamativo es que, por ahora, el cien por cien de los componentes se importa. La decisión, explica el CEO, es deliberada: fabricar los propios componentes dispararía los riesgos y la complejidad cuando la empresa todavía carece de historial de vuelo. El plan es empezar a producir arneses (cableado) en las instalaciones e ir ganando autonomía progresivamente.
A diferencia de otros sectores, la industria espacial sufre una notable falta de estandarización. Cada sensor tiene sus propias interfaces y el integrador debe encajar piezas que no fueron diseñadas para convivir. Por eso, el primer satélite consume mucho más tiempo; los conflictos de comunicación entre sistemas obligan a pruebas adicionales que no se repetirán en las siguientes unidades.
“Empezar una fábrica de satélites ya es arriesgado. Si además tienes que fabricar los componentes, el riesgo se multiplica.”
— Hamdullah Moheb, CEO de Orbitworks
De cliente a fabricante: el sueño exportador de Orbitworks
En un entorno competitivo como el actual la diferencia clave es la confianza. Orbitworks se enfrenta a pesos pesados como Airbus Defence and Space o a especialistas como York Space Systems, muchos de ellos con años de ventaja en currículum orbital. Para acortar esa brecha, la empresa confía en el saber hacer de su socio estadounidense Loft Orbital y en un mercado que, según Moheb, está girando a su favor: la demanda de capacidad soberana por parte de países sin industria propia. El objetivo a medio plazo es atender primero al mercado doméstico y del Golfo, y luego saltar a África y el sudeste asiático. “Queremos ser el primer proveedor de quienes no pueden construir por sí mismos”, sintetiza el directivo. En cuanto a la financiación, Moheb se muestra optimista: el auge de las valoraciones espaciales, con SpaceX como referencia, no ha encarecido el acceso al dinero, sino que ha abierto la puerta a inversores que antes ni se planteaban entrar en el sector.
La historia personal que impulsa la misión espacial
Quien lidera esta aventura tiene una trayectoria que difícilmente encaja en el molde de un ejecutivo aeroespacial. Moheb creció en un campo de refugiados y encontró en los Emiratos el país que le ofreció una segunda oportunidad. “Este país me acogió cuando perdí mi hogar —cuenta—. Contribuir a su ambición espacial es para mí una misión personal”. Ese trasfondo, dice, le ha enseñado a abrazar el riesgo y a confiar en equipos a los que exige más de lo que ellos mismos creen posible dar. No elude la pregunta sobre una posible salida a bolsa: “Está sobre la mesa, pero no a corto plazo; dependerá de nuestros inversores”.
Con la atención inversora disparada por las valoraciones récord de compañías como SpaceX, Orbitworks tiene una ventana de oportunidad para captar capital y acelerar sus planes. Sin embargo, la carrera por la soberanía tecnológica en el espacio se juega en décadas, no en trimestres. Quizá el verdadero mérito de esta iniciativa no sea el número de satélites que salgan de la cadena de montaje, sino conseguir que un país acostumbrado a importar tecnología espacial pase a codearse con los que la exportan. El primer satélite está a punto de viajar a la plataforma de lanzamiento; el veredicto, como recuerda el CEO, llegará cuando encienda sus sistemas en órbita.
Puedes ver la entrevista completa de CNBC International aquí:






