ETF XRP: las entradas caen un 93% mientras las ballenas acumulan

Mientras los productos cotizados de Bitcoin y Ethereum acumulan cientos de millones, la cifra semanal de XRP cae a solo 1,01 millones de dólares. Sin embargo, los grandes tenedores aprovechan la debilidad para aumentar su posición, con un incremento de la oferta en manos de las m

Los ETF de XRP han vivido una semana para el olvido. Las entradas semanales se han desplomado un 93%, pasando de 14,86 millones de dólares a apenas 1,01 millones, según datos de SoSoValue. Mientras los fondos cotizados de Bitcoin y Ethereum captaban cientos de millones de dólares, el producto de XRP se quedaba rezagado. Sin embargo, los grandes inversores —las llamadas ballenas (grandes tenedores capaces de mover el mercado con sus operaciones)— aprovecharon la debilidad para aumentar sus posiciones, una señal de confianza que contrasta con la huida del dinero institucional.

Las cifras del descalabro: XRP se queda fuera del festín institucional

En la semana citada, los ETF de Bitcoin pasaron de una salida de 61,53 millones a una entrada de 754,69 millones de dólares. Los de Ethereum captaron 195,34 millones, multiplicando por siete los 27,42 millones de la semana anterior. XRP fue la excepción: sus activos netos cayeron de 988,78 a 964,21 millones de dólares.

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Estos datos revelan una pérdida de interés por parte de las instituciones, justo cuando el resto del mercado celebraba una recuperación de flujos. La desconexión es llamativa: los ETF de Bitcoin y Ethereum recibían dinero fresco a manos llenas, mientras que el de XRP apenas arañaba un millón de dólares en toda la semana.

Para colmo, la cifra semanal oculta un detalle: las principales salidas se produjeron al principio de la semana. El 5 de agosto se registró una salida de 3,58 millones de dólares y el 4 de agosto la entrada neta fue cero. El panorama institucional era tan flojo que parecía una sentencia.

Las ballenas no se asustan: acumulan millones de tokens

Los datos on‑chain cuentan una historia distinta. Según Santiment, las carteras de XRP que poseen entre 100 millones y mil millones de tokens —las ballenas de mayor tamaño— aumentaron su parte del suministro hasta aproximadamente el 11,99% a principios de semana, desde un mínimo cercano al 10,66%. Un incremento de 1,33 puntos porcentuales que, en capitalización, representa cientos de millones de dólares.

Las ballenas más modestas, con entre 10 y 100 millones de tokens, también dejaron de vender. El grupo comenzó a comprar de nuevo el 6 de agosto, justo el día en que se conoció la cifra débil del ETF. Ese mismo día, más de 2 millones de tokens XRP abandonaron los exchanges, según datos de Glassnode. Una salida así suele interpretarse como acumulación: los inversores retiran sus monedas a carteras privadas para mantenerlas a largo plazo.

Lo que el dinero institucional vendió, las ballenas lo compraron — y lo hicieron con convicción justo cuando los datos semanales pintaban el peor cuadro.

El 6 de agosto: el día en que las señales se alinearon

Si ampliamos la lupa al detalle diario, el giro es aún más evidente. El 6 de agosto, los ETF de XRP registraron una entrada de 3,45 millones de dólares, la más fuerte de la semana. Aunque las pérdidas de los días anteriores dejaron el saldo semanal en positivo por apenas un millón, la tendencia del último día ya era alcista.

Esa misma fecha coincide con un cambio en el flujo neto de XRP hacia los exchanges. Hasta el 5 de agosto, los tokens estaban entrando en las plataformas —una señal típica de venta—, pero el día 6 se revirtió: más de 2 millones de tokens salieron, un patrón de acumulación. Tres señales —entrada en ETF, salida de exchanges y compra de ballenas— se alinearon en un solo día. El mercado, silenciosamente, había cambiado de humor.

¿Qué lectura deja esta divergencia para el inversor medio?

Este comportamiento dividido entre instituciones y ballenas no es nuevo. Ya en anteriores divergencias de flujos de ETF de XRP se habían visto movimientos similares, con los grandes tenedores comprando cuando los fondos cotizados perdían gas. Sin embargo, conviene tomarlo con cautela: la demanda institucional sigue siendo un termómetro importante, y una caída del 93% en entradas no es cualquier cosa.

La pregunta que queda en el aire es si el repunte del 6 de agosto se consolida o si es un espejismo. Las ballenas están apostando a que XRP está infravalorado, pero los inversores minoristas harían bien en esperar una confirmación más sólida. La próxima semana será clave: si las entradas semanales vuelven a niveles de 10 o 15 millones de dólares, la señal de acumulación de las ballenas ganará fuerza. De lo contrario, la divergencia podría acabar en una corrección adicional.

Por ahora, XRP se mueve en un terreno de claroscuros, con el dinero inteligente comprando y las instituciones vendiendo. Una partida de ajedrez que, como casi siempre en los criptoactivos, se resolverá en las próximas 24 a 48 horas.


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