FACUA pide sancionar a Renfe por Cercanías sin aire acondicionado durante la ola de calor

La asociación de consumidores reclama la inmovilización inmediata de trenes sin climatización y la apertura de un expediente sancionador por infracciones graves contra la salud de los viajeros. Renfe no ha emitido respuesta oficial.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? FACUA ha solicitado formalmente la apertura de un expediente sancionador contra Renfe por hacer circular trenes de Cercanías sin aire acondicionado durante la ola de calor, con temperaturas que superan los 40 grados.
  • ¿Quién está detrás? La asociación de consumidores FACUA, a través de su delegación en Valdemoro (Acusval), ha registrado la petición ante la Dirección General de Comercio y Consumo de la Comunidad de Madrid.
  • ¿Qué impacto tiene? Exigen la inspección inmediata de la flota, la inmovilización de los trenes con el sistema de climatización averiado y la apertura de un expediente por infracciones graves contra la seguridad de los pasajeros.

La paciencia de los usuarios de Cercanías Madrid se ha agotado. La asociación de consumidores FACUA ha registrado una solicitud ante la Dirección General de Comercio y Consumo para que se abra un expediente sancionador contra Renfe por lo que consideran una ‘negligencia grave’ en un servicio público esencial: poner en circulación trenes sin aire acondicionado en plena ola de calor, con temperaturas que rozan o superan los 40 grados.

El calvario diario de los pasajeros de Cercanías

Según denuncia la asociación, los viajeros llevan semanas soportando ‘averías continuadas’ en los sistemas de climatización, agravadas por el hacinamiento que provocan los constantes retrasos e incidencias del servicio. El resultado son vagones convertidos en ‘auténticas saunas sin ventilación’, describe el presidente de la asociación de consumidores de Valdemoro (Acusval), Jesús Paniagua, quien insiste en que ‘no se puede permitir que un operador público ponga en circulación unidades averiadas en el ecuador del verano, sometiendo a miles de trabajadores y estudiantes a condiciones indignas e insalubres’.

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Para la entidad, el problema va mucho más allá de la simple incomodidad. Sostienen que viajar en esas condiciones supone ‘un riesgo directo para la integridad y la salud de los pasajeros, que se exponen a sufrir lipotimias, golpes de calor y crisis de ansiedad. Un riesgo que ni el operador público ni las autoridades de Consumo deberían eludir.

Inspección, sanción y una exigencia inédita: no circular sin climatización

En el documento registrado, FACUA reclama tres medidas concretas. La primera, una inspección inmediata de la flota de Cercanías para auditar el estado de los sistemas de aire acondicionado y los protocolos de mantenimiento de Renfe. La segunda, la apertura de un expediente sancionador por la comisión de infracciones graves en materia de protección y seguridad de los consumidores.

La tercera exigencia es la más contundente y, si se aplicara, supondría un cambio de calado en la operativa ferroviaria del área metropolitana: que la Dirección General de Comercio ordene la inmovilización de cualquier unidad de tren cuyo sistema de climatización no funcione plenamente durante episodios de altas temperaturas. Es decir, que ningún convoy sin aire acondicionado salga a vía. La asociación considera que Renfe está incumpliendo el deber de prestar un servicio público digno y seguro.

La exigencia de inmovilizar trenes con el aire averiado sube la presión sobre un operador que arrastra problemas de mantenimiento en toda su flota de Cercanías.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

La reacción de FACUA no es una queja aislada. Detrás hay una estrategia de presión creciente sobre el operador público ferroviario, que en los últimos años ha encajado duras críticas por el estado del material rodante de Cercanías, especialmente en Madrid. El dato clave es el umbral de temperatura: cuando los termómetros superan los 40 grados, la falta de climatización deja de ser una cuestión de confort para convertirse en un problema de salud pública. La asociación recuerda que los pasajeros tienen derecho a un transporte seguro y digno, y que la empresa tiene la obligación de garantizar unos mínimos de calidad.

La petición de inmovilización de trenes, si llegara a materializarse, pondría a Renfe en una situación compleja. Por un lado, podría forzar la cancelación puntual de servicios si el número de unidades averiadas es elevado. Por otro, aceleraría los trabajos de mantenimiento preventivo para evitar que el episodio se repita cada verano. Fuentes del sector consultadas por esta redacción apuntan a que el parque de Cercanías arrastra un déficit de inversión en mantenimiento que se agrava durante los picos de demanda estival.

Este tipo de denuncias no es nuevo en el ferrocarril español. En veranos anteriores, asociaciones de usuarios ya habían advertido sobre el mal funcionamiento del aire acondicionado en algunos trenes de Cercanías, aunque ninguna había llegado a pedir formalmente la inmovilización de los convoyes. Ahora, la Dirección General de Comercio tiene la última palabra para decidir si admite a trámite la solicitud y, llegado el caso, si abre un período de información previa que desemboque en sanción. La ola de calor, mientras, no da tregua.


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