En las primeras semanas de julio, un grupo de cinco bancos españoles ha completado con éxito la primera red multibanco de depósitos tokenizados. ABANCA, Ibercaja, Kutxabank, Unicaja y Cecabank han probado un sistema que convierte depósitos tradicionales en activos digitales programables, capaces de transferirse entre entidades con la inmediatez de un pago instantáneo pero con la seguridad de un pasivo bancario.
La iniciativa, liderada técnicamente por Cecabank —proveedor de infraestructura de pagos para la banca mediana—, consolida un paso decisivo en la digitalización del pasivo bancario. El piloto, gestado durante meses en el entorno del sandbox del Banco de España, demuestra que es posible liquidar transacciones entre distintas entidades de forma inmediata y con trazabilidad total, gracias a la tokenización sobre blockchain privada.
Tokenización en la banca tradicional: ¿qué se ha probado exactamente?
Un depósito tokenizado es la representación digital de un depósito bancario clásico sobre una red descentralizada. A diferencia de una mera anotación contable, el token incorpora lógica programable: puede transferirse entre dos bancos, abonarse automáticamente al cumplir condiciones pactadas o integrarse en contratos inteligentes. En la prueba, los bancos emitieron tokens respaldados uno a uno por depósitos reales y los intercambiaron en tiempo real, simulando escenarios de liquidez interbancaria.
A nivel técnico, la red se apoyó en un protocolo de consenso propio desarrollado por Cecabank, basado en Hyperledger Besu, que garantiza la confidencialidad de las transacciones entre entidades competidoras. Cada banco operó su propio nodo y conservó el control de sus claves privadas, un requisito indispensable para que los reguladores autoricen futuras ampliaciones del sistema.
Los equipos de ABANCA Unicaja, Kutxabank e Ibercaja colaboraron en el diseño de los contratos inteligentes que gobiernan las transferencias programables. La conexión entre los sistemas de las cinco entidades se realizó utilizando los estándares de mensajería financiera ya vigentes, lo que reduce las barreras de entrada para que otros bancos se sumen con costes marginales bajos.
Implicaciones para el sector bancario y el euro digital
El movimiento llega en un momento en que el Banco Central Europeo avanza hacia la emisión de un euro digital minorista, previsto para finales de la década. Mientras el debate público se centra en el CBDC minorista, la banca mayorista explora la tokenización de depósitos como una alternativa interoperable con los futuros euros digitales. La prueba española se inscribe en esa estrategia.
El primer piloto multibanco de depósitos tokenizados en España demuestra que la banca tradicional no está dispuesta a ceder la digitalización del dinero a las fintechs.
Fuentes del sector señalan que la iniciativa —aunque de alcance reducido— sienta las bases para un ecosistema de dinero bancario programable. Con la tokenización, las entidades podrían ofrecer a sus clientes empresariales soluciones de pagos condicionados, liquidación DvP (entrega contra pago) en operaciones con activos digitales o automatización de la tesorería, todo dentro del perímetro regulado y sin salir del balance del banco.
Sin embargo, el camino no está exento de riesgos. La fragmentación de redes nacionales —si cada país desarrolla su propio sistema de tokenización— podría restar eficacia a la interoperabilidad paneuropea. El Banco de España, a través de su sandbox, ya ha supervisado varios proyectos de tokenización, aunque ninguno con la dimensión multibanco del actual.
La banca mediana española, que aglutina más del 35% de los depósitos del país, ha visto cómo los neobancos y las fintechs captan clientes con interfaces ágiles y cero comisiones. La tokenización les ofrece una oportunidad de prestar servicios avanzados sin depender de las plataformas de los grandes bancos o de los gigantes tecnológicos, siempre que logren coordinarse.
Análisis: ¿Se adelanta la banca a la regulación del dinero digital?
La prueba no es un hecho aislado. En los últimos doce meses, consorcios bancarios en Alemania, Francia e Italia han lanzado iniciativas similares. Lo diferencial del caso español es la implicación de Cecabank como pieza neutral, lo que evita que el sistema quede cautivo de un único gran banco y facilita la adhesión futura de entidades de todo tamaño, desde cajas rurales hasta bancos medianos.
Para que los depósitos tokenizados pasen del piloto a la producción masiva, la regulación tiene que dar un paso al frente. Ni la normativa MiCA ni la Directiva de Dinero Electrónico contemplan expresamente esta figura híbrida. La Comisión Europea prevé abrir una consulta sobre dinero digital bancario a finales de 2026 —previsiblemente en diciembre—, lo que podría acelerar un marco jurídico específico para los depósitos tokenizados.
Si la banca española logra estandarizar esta tecnología y conectarla con los sistemas de pago paneuropeos —como TARGET Instant Payment Settlement—, estará en condiciones de ofrecer un producto con la seguridad de un depósito y la flexibilidad de un criptoactivo. La gran pregunta es si llegará antes que el euro digital o si acabará siendo absorbida por él. Los próximos dos años serán clave para ver si el piloto se traduce en una red viva o si queda como un experimento de laboratorio. Mientras tanto, la competencia no se detiene: los gigantes tecnológicos ya exploran sus propias stablecoins. La banca no se puede permitir esperar.




