Solana y Ethereum sufrieron un fuerte short squeeze que liquidó 281 millones de dólares en posiciones cortas en 24 horas. SOL, que venía de semanas de lateralidad, se disparó un 18,6% en la semana hasta los 80 dólares, mientras que ETH recuperó los 1.702 dólares tras anotarse un 4,2% diario y casi un 10% semanal. Las entradas diarias en los ETF de Bitcoin marcaron su mayor cifra desde mayo, lo que reforzó el giro del capital institucional hacia los criptoactivos.
Cómo funciona un short squeeze en los futuros perpetuos
En el mercado cripto, la mayor parte de la acción con apalancamiento ocurre en los futuros perpetuos (contratos sin vencimiento que replican el precio al contado). Cuando el ánimo es bajista, los operadores abren posiciones cortas; si muchos lo hacen, la tasa de financiación se vuelve negativa (los cortos pagan a los largos) y el interés abierto sube. El coctel de riesgo se forma cuando el precio empieza a subir y las primeras órdenes forzosas de recompra —las liquidaciones— empujan el precio aún más arriba. Como las liquidaciones son órdenes de mercado ejecutadas por el motor del exchange, cada una desencadena otra, generando un bucle que amplifica el movimiento.
Eso es exactamente lo que ocurrió esta semana. Entre el 3 y el 4 de julio, cerca de 95.700 operadores fueron expulsados del mercado, con la mayor liquidación individual —18,2 millones de dólares en una sola posición de ETH— registrada en el exchange Hyperliquid, según los datos recogidos por CoinDesk. ETH concentró alrededor de 157 millones de las pérdidas totales en cortos, mientras que SOL, con su típica beta alta, se movió con una velocidad que muchos no esperaban.
Las cifras del mejor squeeze en meses
La mañana del 4 de julio, los datos de liquidación mostraban un desequilibrio brutal: 281 millones en cortos frente a 159 millones en largos, un ratio de casi 1,8 a 1. La sesión fue la más letal para los bajistas desde finales de mayo. Pocos días antes, el 23 de junio, el mercado había vivido la otra cara: 659 millones de dólares barridos en 24 horas, pero entonces con 601 millones procedentes de largos, según el reporte de KuCoin. Aquella sacudida demuestra lo rápido que se acumula el apalancamiento y lo veloz que se deshace cuando cambia el sentimiento.
ETH suele liderar las liquidaciones por tamaño nocional en estos episodios porque sus libros de órdenes son más profundos y arrastra una mayor cobertura institucional, pero SOL ofrece recorridos porcentuales mucho más explosivos. El repunte semanal del 18,6% de SOL duplicó el avance de ETH y dejó claro que, en un entorno de recuperación del apetito, la red de alto rendimiento sigue siendo la favorita para los giros rápidos.
Solana: la beta alta que liquida cortos a toda velocidad
La dinámica de SOL en estos movimientos es predecible y a la vez brutal. Con una liquidez media inferior a la de ETH, las órdenes de compra forzosa provocan velas de varios puntos porcentuales en minutos. “SOL es como un coche ligero: acelera mucho más cuando el semáforo se pone verde, pero también derrapa si la carretera gira”, explicamos a menudo en esta redacción. Tras el squeeze, el precio se estabilizó sobre los 80 dólares, una zona que no visitaba desde hacía quince días.
Cuando el apalancamiento corto se acumula y el precio empieza a subir, las liquidaciones se convierten en el combustible de una subida que de otro modo no tendría tanta fuerza.
El interés abierto en los perpetuos de SOL se disparó durante la subida, y la tasa de financiación pasó de negativa a prácticamente plana, lo que sugiere que buena parte del posicionamiento bajista ya fue barrido. No obstante, los mapas de calor de liquidaciones que ofrecen plataformas como Coinglass muestran que en ETH todavía quedan municiones: una acumulación notable de cortos sigue instalada alrededor de los 2.063 dólares. Si el precio se aproxima a ese nivel con financiación contenida, otro latigazo es posible.
Qué esperar después de un squeeze de este calibre
Tras un evento así, la pregunta del inversor es si la subida tiene continuidad o se trata solo de un repunte efímero. Dos señales ayudan a discriminar: si los compradores al contado defienden los mínimos posteriores al latigazo, y si las métricas de derivados se reajustan sin devolver todo el movimiento. En el primer escenario —una simple purga— el precio toca las bandas de liquidación y luego vuelve al rango anterior, con la tasa de financiación disparándose a positivo. En el segundo —un cambio de tendencia— la consolidación se produce cerca de los máximos, los retrocesos son poco profundos y el interés abierto no se dispara de nuevo.
En el caso actual, SOL mantiene un soporte provisional sobre los 78 dólares y ETH sobre los 1.680. Las próximas sesiones serán clave para ver si el dinero al contado respalda la ruptura. Por ahora, el efecto llamada de los ETF de Bitcoin y la inercia de las entradas institucionales ofrecen un contexto más favorable que en semanas anteriores. Pero la prudencia sigue siendo la mejor aliada: en mercados que se mueven a golpe de liquidaciones, el exceso de confianza es el primer paso hacia el lado equivocado de la estadística.
En definitiva, el short squeeze de estos días ha sido un recordatorio de que el apalancamiento masivo corta en las dos direcciones y de que Solana, cuando recupera el pulso, lo hace con una velocidad que pocos activos pueden igualar. Habrá que ver si los fundamentales on-chain y la adopción institucional acompañan la próxima pata de la tendencia o si, por el contrario, los bajistas vuelven a reagruparse en cuanto el vapor de las liquidaciones se disipe.



