Modi gira Indo-Pacífico: viaje a Indonesia, Australia y Nueva Zelanda para contrarrestar a China

La gira apuntala la estrategia 'Act East' de India y el recién firmado TLC con Nueva Zelanda, que compromete 20.000 millones de dólares en inversiones. El objetivo: asegurar minerales críticos y resiliencia de suministro frente a China.

He revisado el comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores indio y la fecha, 4 de julio, me resulta familiar: es el preludio de un movimiento coordinado que Nueva Delhi ha ido tejiendo bajo su política Act East. La gira por el Indo-Pacífico que Modi inicia el 8 de julio no es una simple ronda de cortesías. Son tres paradas —Indonesia, Australia y Nueva Zelanda— en cuatro días, y cada una tiene un peso específico en la estrategia de India para redibujar el mapa del Indo-Pacífico y reducir la influencia de Pekín.

Indonesia, Australia y Nueva Zelanda: la hoja de ruta

La primera parada será en Indonesia, el 8 y 9 de julio. Modi se reunirá con el presidente Prabowo Subianto en Yakarta y visitará el complejo de templos de Prambanan, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sobre la mesa, la cooperación en seguridad marítima, defensa y comercio, áreas que ambos países comenzaron a explorar en profundidad durante la visita de Subianto a India en enero del año pasado.

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De ahí volará a Melbourne, donde el 10 de julio se celebrará la tercera cumbre anual bilateral con Australia. Es la cita más institucionalizada del viaje, enmarcada en la Asociación Estratégica Integral de 2020. Los dos países revisarán sus avances en defensa y política exterior, pero —y esto es lo más relevante— pondrán el foco en minerales críticos, ciberseguridad, reiliencia de la cadena de suministro y tecnologías emergentes, según explicó el alto funcionario indio Rudrendra Tandon.

El 11 de julio cerrará la gira en Wellington con el primer ministro neozelandés Christopher Luxon. Es la escala que más ha acelerado en los últimos meses.

“El foco se ha desplazado hacia las zonas marítimas orientales del océano Índico y nuestro compromiso con Act East.” — Rudrendra Tandon, secretario adjunto del Ministerio de Asuntos Exteriores de India, en rueda de prensa el 3 de julio de 2026.

El acuerdo con Wellington, la baza que inquieta a Pekín

El Tratado de Libre Comercio entre India y Nueva Zelanda, firmado el 27 de abril, es el logro más concreto que Modi exhibirá en esta gira. El acuerdo elimina aranceles al 100 % de las exportaciones indias y, lo que es más significativo, compromete una inversión neozelandesa de 20.000 millones de dólares en los próximos 15 años. Una cifra que para una economía de 5 millones de habitantes representa una apuesta estratégica de gran calado.

La visita de Luxon a India en 2025 fue el punto de inflexión. “En un plazo de tiempo bastante corto esto culminó en la firma del TLC”, señaló Tandon. Pekín observa con atención: Nueva Zelanda ha sido uno de los socios occidentales que más ha navegado las tensiones entre EE.UU. y China, y este giro hacia Nueva Delhi añade otro eje de influencia en el Pacífico Sur.

¿Un nuevo eje para los minerales críticos?

Lo que subyace bajo cada parada es la búsqueda de rutas alternativas para los minerales críticos que dominan la transición energética y la industria de defensa. Indonesia es el mayor productor mundial de níquel; Australia posee enormes reservas de litio y tierras raras; Nueva Zelanda, aún modesta en este campo, puede ofrecer estabilidad financiera y logística. India pretende no solo asegurar el suministro, sino atraer inversión para procesar esos minerales en su territorio y competir con la hegemonía china en la refinación.

Desde una perspectiva europea, este juego tiene doble filo. Si India logra cerrar acuerdos de offtake a largo plazo con Australia o Indonesia, la oferta global podría tensionarse a corto plazo para los compradores europeos. Pero a medio plazo, la aparición de un polo de procesamiento fuera de China —con estándares y trazabilidad fiables— es exactamente lo que Bruselas necesita para su Ley de Materias Primas Fundamentales. La gira de Modi no es solo una maniobra geopolítica; es un test para la arquitectura de suministro del siglo XXI.

🌐 El efecto dominó en Occidente

La gira tiene lecturas directas para las empresas y los mercados europeos:

  • Las compañías europeas con fuerte exposición a China —fabricantes de automóviles, tecnológicas, químicas— deben seguir de cerca la solidez de esta triangulación India-ASEAN-Oceanía. Cada avance de Nueva Delhi en resiliencia de suministro es un argumento para que Bruselas flexibilice sus exigencias regulatorias a las importaciones indias y acelere las negociaciones del TLC UE-India.
  • En minerales críticos, la competencia por los recursos australianos o indonesios puede elevar los precios en las subastas globales. No obstante, una India con capacidad de refinación consolidada ofrecerá a Europa una alternativa creíble a China, reduciendo el riesgo de interrupciones unilaterales.
  • En los mercados de capitales, el compromiso de inversión de 20.000 millones de dólares de Nueva Zelanda en India es una señal de confianza que podría arrastrar a fondos de pensiones y soberanos europeos a mirar con más apetito el mercado indio.

El Euríbor no se moverá por esta gira, pero las cadenas de suministro que sostienen la inflación de bienes sí pueden reconfigurarse. Y eso, a medio plazo, es lo que el BCE observará con lupa.


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