El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU ha solicitado este miércoles 50 millones de dólares para asistir a medio millón de desplazados en Venezuela, una semana después de que dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieran el norte del país. Los daños preliminares ascienden a 6.700 millones de dólares, equivalentes al 6% del PIB venezolano.
He analizado los datos satelitales del PNUD y el llamamiento de emergencia, y lo que veo es un shock económico de enorme calado sobre una nación que ya arrastraba una profunda crisis humanitaria. La reconstrucción exigirá un flujo de capital internacional sin precedentes en la última década.
Un terremoto con un coste económico devastador
Según el balance oficial difundido por el Gobierno de Venezuela, los sismos han dejado al menos 1.943 fallecidos, 10.571 heridos y un número aún no determinado de desaparecidos. Las cifras, aunque provisionales, convierten este episodio en uno de los desastres naturales más graves de la historia reciente del país.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), mediante un análisis digital rápido, estima los daños materiales en 6.700 millones de dólares, incluyendo viviendas, vehículos, edificios y comercios. Para ponerlo en perspectiva: ese monto representa casi el 6% del Producto Interior Bruto venezolano, un golpe comparable al de un terremoto financiero en una economía ya contraída en un 75% desde 2014.
Más de 80.000 familias han recibido atención en los refugios habilitados, y equipos de 31 países trabajan sobre el terreno con 3.660 rescatistas extranjeros, 148 perros especializados y 49 vehículos de apoyo. La ayuda exterior ha llegado en forma de más de 1.200 toneladas de cargamentos en los últimos días.
“La Organización de las Naciones Unidas prevé asistir a medio millón de personas alojadas en los refugios habilitados tras la emergencia.” — Stephanie Hochstetter, directora del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Venezuela
Los 50 millones solicitados por el PMA cubrirían únicamente tres meses de asistencia humanitaria básica, lo que da una idea de la escala del desafío logístico en los seis estados afectados.
La respuesta internacional y el portal de donaciones
El ejecutivo venezolano ha habilitado el portal Venezuelanoestasola.com para canalizar donaciones monetarias a través del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), y permisos de vuelo para el envío de ayuda humanitaria por vía aérea. Cualquier aeronave que quiera llevar suministros debe registrar la ruta, tripulantes y tipo de donativo, y será autorizada exclusivamente si el viaje tiene fines humanitarios.
El canciller Yván Gil ha difundido un mensaje en inglés en el que asegura que “Venezuela no está sola”, mientras la vicepresidenta Delcy Rodríguez calificaba la situación como “una de las peores tragedias naturales que haya conocido” el país. Las labores de búsqueda y rescate se mantienen activas, y equipos italianos y suizos fueron condecorados por su labor.
🌍 El impacto en España y Europa
La tragedia, aunque geográficamente distante, activa varios mecanismos con repercusión para el lector español. Varios países europeos, entre ellos España, han enviado equipos de rescate y asistencia técnica, y la Unión Europea ha movilizado su mecanismo de protección civil. El impacto macroeconómico directo es limitado: Venezuela representa una fracción mínima del comercio exterior español y del IBEX 35. Sin embargo, el coste de la reconstrucción —6.700 millones de dólares— disparará las necesidades de financiación internacional, y España, como el segundo mayor donante humanitario dentro de la UE, podría ver incrementada su contribución en los próximos meses. Además, las empresas españolas con intereses históricos en el país —aunque muy reducidos en la última década— deberán evaluar la seguridad de sus activos en un entorno logístico colapsado. Por ahora, la prioridad es salvar vidas, pero la factura fiscal y humanitaria se dejará sentir en los presupuestos de cooperación europeos.




