BBVA ha vendido más de la mitad de su participación en Telefónica, una posición que en los últimos años se había convertido en una de las más vigiladas del Ibex 35. La entidad ha pasado de controlar un 3% del capital de la operadora a quedarse con un 1,96%, según confirmaron varios medios este miércoles. La acción del banco, lejos de acusar el golpe, se mueve en la sesión rozando sus máximos anuales.
El movimiento se ha producido a través de una colocación acelerada entre inversores cualificados, cuyo comprador o compradores no han trascendido. Fuentes del mercado apuntan a que la operación se cerró con un descuento inferior al 2% sobre el precio de cierre del martes, lo que refleja un apetito notable por el papel de la teleco.
Con este ajuste, BBVA diluye una posición que arrastraba desde hace más de dos décadas y que en los últimos tiempos generaba más preguntas que certezas estratégicas. El banco presidido por Carlos Torres siempre defendió que se trataba de una participación financiera, pero su peso —cercano al 3%— le otorgaba una voz relevante en el accionariado de Telefónica, justo en un momento de reordenación del núcleo duro de la operadora.
La venta deja a BBVA aún con un 1,96%, un paquete valorado en cerca de 400 millones de euros a precios actuales. Ese remanente mantiene al banco como accionista de referencia, aunque ya sin la capacidad de influencia que se le presuponía con el 3%. De hecho, la operación aleja el fantasma de una posible irrupción del banco como un nuevo gran accionista estable, un escenario que el mercado llevaba meses descartando.
BBVA en bolsa: a las puertas de sus techos del año
La reacción en el parqué ha sido favorable para el vendedor. Las acciones de BBVA cotizan este miércoles con ligeras subidas y se sitúan a menos de un 1% de su máximo anual, marcado a finales de mayo. La interpretación mayoritaria entre analistas pasa por valorar el movimiento como una liberación de recursos que refuerza la posición de capital del banco.
“No es una venta por necesidad, sino por oportunidad. BBVA está en un momento dulce de generación de capital y aprovechar la recuperación del precio de Telefónica para monetizar parte de la inversión encaja con su discurso de asignación eficiente de recursos”, señala una voz del sector consultada por Merca2.es.
La venta masiva de BBVA no despeja la gran duda: ¿quién ha comprado ese 1% de Telefónica y con qué intención?
La cotización de Telefónica, por su parte, apenas ha reaccionado a la baja. El valor se mueve plano en una jornada en la que el mercado parece haber digerido sin sobresaltos el goteo de salida de uno de sus accionistas históricos. La operadora mantiene su capital muy fragmentado, sin un accionista que supere el 10%, lo que sigue dejando espacio para movimientos corporativos futuros.
El eterno interrogante: ¿quién compra Telefónica?
El misterio del comprador añade una capa especulativa que no pasa desapercibida. En los últimos años, Telefónica ha visto cómo el capital saudí a través de STC tomaba un 9,9% y cómo el propio Estado español, mediante la SEPI, adquiría otro 10%. La entrada de un nuevo inversor institucional con un 1% no altera los equilibrios de poder, pero sí demuestra que el valor sigue despertando interés.
BBVA era el tercer mayor accionista declarado, por detrás de la SEPI y STC. Con su retirada parcial, el mapa accionarial de la teleco se difumina aún más, justo cuando la compañía intenta ejecutar su plan estratégico de fibra y empresa digital. No es descartable que el comprador sea otro banco de inversión o un fondo soberano que vea en Telefónica un activo con potencial de revalorización en un entorno de tipos a la baja.
La decisión de BBVA tiene lógica de manual: monetizar una participación que ya no aporta ventaja estratégica cuando el precio del activo se ha recuperado. Pero lo hace en un contexto en el que la propia entidad está creciendo con fuerza en México y Turquía, y necesita asignar capital a sus negocios principales de banca minorista y digital en esas geografías.





