El desequilibrio energético de la Tierra alcanza un récord histórico: se duplica en dos décadas y acelera el calentamiento global

Según el último informe IGCC, el planeta acumula calor a un ritmo de 0,27°C por década y los océanos absorben el 90% de esa energía. El estudio, publicado en Earth System Science Data, advierte de que superaremos los 1,5°C hacia 2030.

El desequilibrio energético de la Tierra —la diferencia entre la energía que recibe del Sol y la que reenvía al espacio— ha alcanzado en 2025 un máximo histórico, según el informe Indicadores del Cambio Climático Global (IGCC) publicado en Earth System Science Data. El dato revela que la tasa de calentamiento global se ha disparado un 40% desde 2019 y se duplica en apenas dos décadas, empujando las temperaturas a un ritmo de 0,27 °C por década.

Un desequilibrio que duplica su valor en veinte años

Los científicos definen el desequilibrio energético como la cantidad de calor extra que el planeta retiene debido a los gases de efecto invernadero. De no existir la actividad humana, ese balance sería cercano a cero. Pero las emisiones récord —56,8 gigatoneladas de CO₂ equivalente en 2024— han elevado las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono hasta las 425,6 partes por millón en 2025, un 3,8% más que en 2019.

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Según el equipo liderado por Forster y colaboradores, el desequilibrio promedio de la última década (2013-2025) se sitúa en 1,12 vatios por metro cuadrado, frente a los 0,79 W/m² del periodo 2006-2018 que recogía el último gran informe del IPCC. En otras palabras, cada metro cuadrado del planeta acumula hoy un 40% más de calor que hace dos décadas.

Parte de esa aceleración se debe a la disminución de aerosoles como el dióxido de azufre. Estas partículas, que reflejan la radiación solar y enfrían temporalmente la superficie, han caído por los esfuerzos para limpiar el aire. Aunque la reducción es positiva para la salud, su ausencia deja más energía disponible para calentar el sistema. Es un efecto colateral que nadie quiere pero que pocos países contemplan en sus políticas climáticas, explica el informe.

El océano, el gran sumidero: el 90% del calor extra

calentamiento global 2026

La mayor parte de esa energía no se queda en la atmósfera. Desde la década de 1970, los océanos han absorbido el 90% del exceso de calor. Eso ha disparado las olas de calor marinas: en 2025 se registraron 65 días con temperaturas superficiales anómalas, más de un día a la semana. Además, la expansión térmica del agua y el deshielo de glaciares y casquetes elevan el nivel del mar a un ritmo de 3,67 milímetros por año en las dos últimas décadas, el doble que a finales del siglo XX.

El nivel medio global del mar alcanzó en 2025 un récord de 23 centímetros por encima de los valores de 1901. La aceleración es inequívoca: cada nueva medición confirma que el ritmo no se estabiliza, sino que se acelera al compás del desequilibrio energético.

Superar los 1,5 °C hacia 2030 no es una posibilidad remota; es la trayectoria que marcan los datos si la inercia de emisiones no se rompe.

La frontera de los 1,5 °C se adelanta una década

El calentamiento atribuible a la actividad humana ha alcanzado 1,37 °C en 2025, según el IGCC. Con el actual desequilibrio, los modelos proyectan que el límite de seguridad fijado en el Acuerdo de París —1,5 °C por encima de los niveles preindustriales— se cruzará alrededor de 2030. No es una fecha exacta, sino una ventana que se cierra: cada año de emisiones récord la acerca peligrosamente.

Cabe recordar que el IPCC identifica los 1,5 °C como el umbral más allá del cual los impactos climáticos se vuelven catastróficos e irreversibles para muchos ecosistemas. Sin embargo, el informe también subraya una verdad incómoda: aunque dejásemos de emitir mañana, el calor ya acumulado en los océanos seguiría empujando el termómetro durante décadas. De ahí la urgencia de actuar no solo sobre las emisiones, sino sobre la capacidad de los sumideros naturales.

El estudio reconoce limitaciones. Los sistemas de observación, como los satélites CERES de la NASA o la red de boyas ARGO, son esenciales para medir el desequilibrio energético. Sin embargo, los recortes de financiación en varios países —especialmente los impulsados por la administración estadounidense en los últimos años— amenazan la continuidad de estos programas. La pérdida de estaciones meteorológicas en África, el Pacífico occidental y Sudamérica ya está mermando la capacidad de los científicos para vigilar el pulso del planeta.

Para el ciudadano, el dato de 1,12 W/m² puede sonar abstracto. Piense en ello como un calefactor de un metro cuadrado encendido permanentemente en cada rincón del mundo. Ese calor extra alimenta tormentas más intensas, sequías más prolongadas y la subida del mar que ya erosiona costas desde el Mediterráneo hasta el Pacífico. La física no negocia.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: El desequilibrio energético de la Tierra ha alcanzado un récord de 1,12 W/m², duplicándose en dos décadas y acelerando el calentamiento global.
  • Dónde: A escala planetaria; las mediciones proceden de satélites, boyas oceánicas y estaciones terrestres en todo el mundo.
  • Institución responsable: Informe IGCC 2026, elaborado por docenas de científicos internacionales y publicado en Earth System Science Data.
  • Cuándo: Datos hasta 2025, con publicación en junio de 2026.
  • Impacto a futuro: El calentamiento provocado por el ser humano alcanzó 1,37 °C y se encamina a superar los 1,5 °C hacia 2030, lo que subraya la urgencia de recortar emisiones y proteger los sistemas de observación climática.

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