Morgan Stanley prevé que el precio del gas en Asia se dispare un 30% en la segunda mitad de 2026

El banco de inversión ve un precio de 25 dólares por MMBtu ante la fuerte demanda asiática y la necesidad europea de rellenar almacenes. La competencia por el gas natural licuado amenaza con volver a tensionar los precios del TTF y el recibo español.

Morgan Stanley prevé que el precio del gas en Asia se disparará un 30% en la segunda mitad de 2026. Según su último informe, el precio de referencia del GNL en Asia —conocido como JKM— alcanzará los 25 dólares por millón de BTU en el tercer y cuarto trimestres de este año, un 30% por encima de la curva forward actual. La previsión, adelantada por Bloomberg, coloca el marcador asiático en niveles que no se veían desde principios de 2023, cuando la crisis energética europea todavía coleaba.

Detrás de esta sacudida hay dos motores que confluyen. Por un lado, el tirón de la demanda eléctrica estival en Asia, con Japón, Corea del Sur y China compitiendo por cada molécula de gas refrigerado. Por otro, la necesidad de la Unión Europea de rellenar sus almacenes subterráneos, que han salido del invierno con un nivel inferior al habitual tras un marzo más frío de lo esperado. El resultado es una puja global por los cargamentos de GNL que empujará los precios al alza en ambos lados del mundo.

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Las cifras de Morgan Stanley: 25 dólares y un sobreprecio del 30%

Los analistas del banco de inversión capitaneados por Stephen Byrd estiman que el JKM —el índice que funciona como el Brent del gas licuado asiático— se situará en 25 dólares por MMBtu tanto en el tercer como en el cuarto trimestre. Eso supone un potencial alcista superior al 30% respecto a la curva forward que descuenta el mercado en estos momentos. Dicho de otro modo: los futuros del JKM para la segunda mitad de 2026 cotizan alrededor de 19 dólares, por lo que Morgan Stanley ve un margen de subida de más de seis dólares.

No es una cifra cualquiera. Sería el precio más alto desde el invierno de 2022-2023, cuando el shock de la invasión rusa de Ucrania disparó el gas a cotas históricas. Los analistas argumentan que el mercado no está valorando correctamente la combinación de una demanda asiática en máximos estacionales y una Europa que necesita recomponer sus reservas antes del próximo invierno a un ritmo más rápido del habitual.

El informe apunta, además, a que la oferta mundial de GNL, aunque ha crecido con nuevos proyectos en Estados Unidos y Catar, no será suficiente para absorber ambos picos de demanda simultáneamente. Los cuellos de botella logísticos —metaneros disponibles, capacidad de regasificación en Europa y Asia— añaden presión adicional a un mercado que ya se ha vuelto muy sensible a cualquier interrupción.

Europa y España, en la línea de salida de la puja por el GNL

Morgan Stanley LNG

Europa inicia la temporada de inyección con los almacenes subterráneos en torno al 34% de su capacidad, unos ocho puntos por debajo de la media de los últimos cinco años a estas alturas. La Comisión Europea exige un llenado del 90% para el 1 de noviembre, lo que obligará a comprar más gas en el mercado spot durante los próximos meses. Si el JKM se encarece, los cargamentos de GNL viajarán hacia donde más se pague, y Europa tendrá que igualar —o superar— esas referencias para atraer los barcos.

Eso se traduce en una presión alcista directa sobre el TTF, el índice del gas europeo. Con un JKM en 25 dólares, el TTF necesitaría situarse por encima de los 55-60 €/MWh para que resultara rentable desviar un metanero desde el Atlántico hacia Asia. En las últimas semanas, el TTF ronda los 42-45 €/MWh, por lo que la horquilla de subida es significativa.

El mercado se prepara para un tercer y cuarto trimestre en los que el GNL viajará hacia donde más se pague.

Para España, el impacto es casi inmediato. El país es un importador neto de gas natural licuado —cuenta con seis plantas de regasificación, el 30% de la capacidad europea—, pero eso no le aisla de los precios internacionales. Las tarifas reguladas del gas (TUR) y los contratos indexados de grandes consumidores industriales se referencian en parte a los mercados mayoristas europeos. Si el TTF sube, la factura del gas de los hogares españoles y de la industria también lo hará, con un desfase de uno o dos meses.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ya ha advertido en su último boletín que la volatilidad del GNL puede trasladarse a la TUR si las cotizaciones al contado se mantienen altas durante más de un trimestre. Un escenario de JKM disparado que contagie al TTF pondría a prueba la resistencia del consumidor español, justo cuando la inflación empezaba a moderarse.

Competencia global y el riesgo de un efecto dominó en el TTF

Lo que ocurre en los mercados asiáticos de gas rara vez se queda en Asia. En mi experiencia cubriendo este sector, cada vez que el JKM ha superado los 20 dólares de forma sostenida, el TTF ha respondido con subidas de dos dígitos en semanas. Las dinámicas de 2026 recuerdan, salvando las distancias, a las de 2021: demanda asiática pujante, almacenes europeos bajos y una oferta de GNL que, aunque mayor que entonces, no crece al ritmo necesario para absorber todos los choques simultáneos.

La gran incógnita es si esta vez la Unión Europea conseguirá gestionar la competencia sin repetir los sustos de 2022. Entonces, la plataforma conjunta de compras de gas y la reducción de la demanda ayudaron a contener los precios, pero la situación actual es diferente: no hay un corte de suministro ruso adicional, pero el apetito asiático es mayor y la dependencia del GNL spot europeo sigue siendo elevada. El margen de maniobra se ha estrechado.

Además, factores geopolíticos como la tensión en el mar de China Meridional o las posibles interrupciones en el tránsito por el canal de Panamá podrían añadir primas de riesgo al flete, encareciendo aún más los cargamentos que mueven el gas de un continente a otro. Los analistas empiezan a descontar escenarios en los que el TTF se sitúe por encima de 70 €/MWh si el JKM se mantiene en los 25 dólares durante todo el segundo semestre.

Nadie en Madrid debería mirar hacia otro lado. La economía española ha sorteado la crisis energética de los últimos años gracias a una combinación de renovables, medidas de apoyo y la capacidad de regasificación, pero una escalada prolongada del gas licuado pondría presión sobre la inflación subyacente y los márgenes industriales. Sectores como el cerámico, el químico o el siderúrgico volverían a ver sus costes dispararse.

El informe de Morgan Stanley introduce un factor que los mercados no tenían en precio. Si la previsión se cumple, no será solo Asia quien pague 25 dólares por el gas; Europa y España tendrán que decidir cuánto están dispuestas a desembolsar para mantener la luz encendida y los hogares calientes.


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