El consejero delegado de Bit2Me, Leif Ferreira, ha cargado contra la decisión europea de dejar a Tether fuera del nuevo marco regulatorio del sector cripto. Su argumento es directo: vetar la stablecoin más usada del mundo no protege al inversor europeo, lo deja con menos opciones y menos liquidez. Y eso, sostiene, perjudica al usuario medio que opera desde España.
La crítica llega en un momento delicado. MiCA, el reglamento europeo de mercados de criptoactivos, está plenamente operativo desde finales de 2024 y obliga a los exchanges que operan en la UE a retirar de sus plataformas las stablecoins que no cumplan los requisitos. Tether, conocida por su token USDT, no ha obtenido la autorización europea, y eso ha tenido consecuencias reales para los usuarios.
Qué ha dicho Bit2Me y por qué importa
Ferreira sostiene en declaraciones recogidas por Cinco Días que la exclusión de Tether del marco europeo es un error que está restando profundidad al mercado local. Una stablecoin es una criptomoneda diseñada para mantener un valor estable, normalmente vinculada uno a uno al dólar o al euro, y se usa como puente entre monedas tradicionales y el resto del ecosistema cripto. Sin ese puente, cualquier operación se complica.
El USDT de Tether mueve diariamente más volumen que cualquier otra stablecoin del mundo. Por ponerlo en contexto, su capitalización ronda los 140.000 millones de dólares, unos 130.000 millones de euros al cambio actual, lo que la convierte en una pieza esencial para la liquidez global. Cuando un exchange europeo no puede ofrecerla, sus usuarios tienen dos opciones: operar con stablecoins alternativas (como el USDC de Circle, que sí cumple MiCA) o irse a plataformas no europeas, con menos garantías.
Ahí está el núcleo del argumento de Bit2Me. Si el regulador quería proteger al inversor minorista, lo que ha conseguido en parte es empujarlo hacia jurisdicciones menos supervisadas. La paradoja regulatoria es evidente.
Cómo afecta esto al usuario español
Para alguien que compra criptomonedas desde España de forma ocasional, el efecto práctico es que los pares de trading habituales se reducen. Muchas operaciones internacionales se cotizan contra USDT, y al no estar disponible en plataformas reguladas en la UE, el usuario europeo paga spreads más amplios o tiene que dar pasos adicionales. Dicho de otro modo: comprar la misma criptomoneda sale algo más caro o más lento desde Madrid que desde Singapur.
Bit2Me, que es uno de los pocos exchanges con sede en España y registrado ante el Banco de España como proveedor de servicios sobre criptoactivos, lleva meses pidiendo a Bruselas y a la CNMV una revisión del enfoque. La compañía considera que el actual diseño favorece a los emisores estadounidenses regulados, como Circle, frente a otros actores globales, y que eso reduce la competencia más que la protección.

El propio reglamento MiCA, cuyo texto íntegro está disponible en el portal oficial de legislación de la Unión Europea, exige a los emisores de stablecoins reservas auditadas, autorización previa y supervisión continua. Tether ha argumentado que cumple estándares equivalentes en otras jurisdicciones, pero no ha cerrado el proceso europeo. La pelota, en parte, está en su tejado.
Una regulación pionera con efectos secundarios
Europa fue la primera gran jurisdicción del mundo en aprobar un marco completo para los criptoactivos. MiCA se vendió como un sello de garantía que daría a la UE ventaja competitiva: reglas claras, protección al inversor y un mercado único. Año y medio después de su entrada en vigor plena, el balance es mixto.
Por un lado, los exchanges europeos operan con más seguridad jurídica que sus pares en otras regiones, donde la regulación llega a golpe de sentencia, como ocurrió con la SEC estadounidense durante 2023 y 2024. Por otro, la reducción del catálogo de stablecoins ha tenido un coste en liquidez que no estaba claramente anticipado en el debate parlamentario. La última vez que el sector vivió un terremoto de liquidez parecido fue tras la caída de Terra-Luna en mayo de 2022, cuando una stablecoin algorítmica perdió su paridad y arrastró a buena parte del mercado: aquel episodio justificó precisamente el endurecimiento normativo que hoy aplica MiCA. El recuerdo está fresco, y por eso Bruselas no quiere ceder fácilmente.
El planteamiento de Bit2Me no es renunciar a la regulación, sino calibrarla. Que un emisor cumpla con auditorías y transparencia debería bastar, según la compañía, sin obligarle a estructurar reservas exactamente como pide el modelo europeo. Es una posición razonable, aunque no exenta de riesgos: relajar el listón puede abrir la puerta a problemas que el sector ya ha sufrido. La línea entre proteger y asfixiar nunca ha sido fácil de trazar en finanzas, y menos en un mercado tan joven.
El próximo capítulo lo escribirá la Comisión Europea, que tiene previsto revisar la aplicación del reglamento a lo largo de 2026. Si los datos confirman que la liquidez minorista se ha resentido y que parte del volumen ha migrado fuera de la UE, habrá presión política para abrir la puerta a más emisores. Si, por el contrario, los stablecoins autorizados ganan cuota sin sobresaltos, el modelo actual se consolidará. Mientras tanto, la voz de exchanges como Bit2Me marca un debate que apenas está empezando.




