Moody’s rebaja a Bélgica: su deuda es ya insostenible para la agencia

La agencia sitúa la perspectiva en negativa y señala la falta de un plan creíble de consolidación. El déficit belga, del 4,7% del PIB, casi duplica la media de la eurozona.

Moody’s rebaja Bélgica un escalón, desde Aa3 hasta A1, y coloca al país en el foco de los inversores en deuda soberana europea. La agencia señala sin rodeos que el déficit presupuestario belga —uno de los más abultados del continente— ha erosionado la confianza en su trayectoria fiscal.

No es una sorpresa absoluta. Bruselas llevaba meses bajo vigilancia. Pero el momento resulta incómodo: la rebaja llega cuando el Gobierno aún negocia los presupuestos de 2027 y el mercado de bonos europeo digiere las tensiones comerciales globales.

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Un déficit que duplica la media de la eurozona

El problema de fondo es conocido. Bélgica cerró 2025 con un déficit del 4,7% del PIB, según los datos preliminares de Eurostat. La media de la eurozona se situó en torno al 2,3%. Es decir: el agujero fiscal belga casi dobla al de sus socios.

Moody’s subraya que el país no ha presentado un plan creíble de consolidación. Las proyecciones apuntan a que el déficit seguirá por encima del 4% hasta al menos 2028. Sin reformas estructurales —pensiones, sanidad, mercado laboral—, la deuda pública escalará desde el actual 105% del PIB hacia niveles que la agencia considera incompatibles con el rating anterior.

El Gobierno de coalición, fragmentado entre liberales, socialistas y ecologistas, no ha logrado consensuar recortes de calado. Cada propuesta de ajuste choca con vetos cruzados. Cabe recordar que Bélgica tardó 541 días en formar gobierno tras las elecciones de 2019. Esa fragilidad institucional sigue pesando.

Reacción del mercado y coste de financiación

Los bonos belgas a diez años ampliaron su diferencial con el bund alemán en 8 puntos básicos el día del anuncio. No es un derrumbe, pero sí una señal. El spread roza ya los 70 puntos básicos, máximos desde la crisis de deuda de 2012.

Para el Tesoro belga, cada punto básico adicional encarece la refinanciación de su deuda. Con vencimientos por valor de 42.000 millones de euros en los próximos dieciocho meses, el sobrecoste acumulado no es trivial. Algunas estimaciones apuntan a 300-400 millones de euros extra al año si el diferencial se estabiliza en estos niveles.

Eso sí, Bélgica sigue siendo grado de inversión alto. A1 no es territorio de bono basura ni de intervención de emergencia. Sin embargo, el mensaje de Moody’s apunta a una tendencia, no a un evento aislado. La perspectiva queda en negativa.

Qué implica la rebaja para la arquitectura fiscal europea

Aquí está, creo, el ángulo más relevante para los inversores que miran Europa en su conjunto. Bélgica no es una economía periférica. Es sede de las instituciones comunitarias, miembro fundador del euro y, hasta ahora, uno de los emisores considerados cuasi-core.

Si Moody’s castiga a Bruselas por incumplir de forma sostenida las reglas fiscales, la pregunta obvia es: ¿quién sigue? Francia cerró 2025 con un déficit del 5,1% y una deuda del 112% del PIB. Italia supera el 140%. España, aunque con mejor dinámica reciente se sitúa cerca del 4%.

La Comisión Europea ha endurecido el Pacto de Estabilidad reformado, pero la aplicación de sanciones sigue siendo políticamente inviable. Lo que sí hacen las agencias de rating es ejercer de jueces de facto. Y ese papel gana peso cuando los gobiernos no se disciplinan solos.

Dicho de otro modo: Moody’s rebaja Bélgica no solo por lo que Bélgica hace mal, sino también como advertencia al resto. El mercado de deuda soberana europea está recalibrando riesgos. Los diferenciales de Francia, que hasta hace un año apenas existían frente a Alemania, ya superan los 50 puntos básicos.

No estamos ante una crisis de deuda inminente. El BCE sigue respaldando la liquidez del sistema. Pero la complacencia de la última década —tipos cero, compras masivas— se ha terminado. Los países que no ajusten pagarán más, y algunos inversores institucionales tienen mandatos que les obligan a reducir exposición cuando el rating cae por debajo de ciertos umbrales.

Bélgica aún queda lejos de esos umbrales. Pero la trayectoria importa tanto como el nivel. Y la trayectoria, según Moody’s es negativa.

El próximo test será la presentación del borrador presupuestario ante la Comisión, prevista para octubre de 2026. Si el Gobierno belga no propone entonces un ajuste estructural creíble, el paso siguiente —otra rebaja o pérdida del rating A1— dejará de ser especulación para convertirse en escenario base.


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