El Ibex 35 cerró este viernes en 18.473 puntos, apenas 27 enteros por debajo del máximo histórico que alcanzó en noviembre de 2007. Una distancia ridícula. Cuatro semanas consecutivas de subidas y un acumulado del 1,5% solo en esta han devuelto al selectivo español a cotas que parecían inalcanzables tras la crisis financiera, la pandemia y la guerra en Ucrania.
La reapertura del estrecho de Ormuz, confirmada el miércoles por las autoridades iraníes tras semanas de tensión con Estados Unidos, ha sido el catalizador inmediato. Pero hay algo más profundo: los inversores internacionales vuelven a mirar a España como destino de capital. Y eso no ocurría con esta intensidad desde hace casi dos décadas.
Cuatro semanas al alza y el petróleo como aliado inesperado
El desbloqueo del estrecho de Ormuz —por donde transita el 20% del petróleo mundial— ha relajado las primas de riesgo energético en toda Europa. El Brent cayó un 4,2% en la semana, según datos de Reuters, y eso beneficia especialmente a economías importadoras netas como la española. Las utilities del Ibex respiraron: Iberdrola subió un 2,8% en cinco sesiones, Endesa un 1,9%.
Pero el rally no se explica solo por el crudo. Los bancos españoles, que pesan más de un tercio del índice, han mantenido su tendencia alcista. BBVA acumula un 18% de revalorización en lo que va de año; Santander, un 14%. El mercado descuenta que el BCE mantendrá los tipos en el 3,25% al menos hasta septiembre, lo que prolonga el entorno de márgenes elevados para el sector.
Telefónica e Inditex completaron el cuadro de honor semanal. La operadora recuperó los 4,5 euros por acción —nivel que no veía desde 2022— tras los rumores de una posible venta de su filial de torres en Latinoamérica. Inditex, por su parte, encadenó su octava sesión consecutiva en positivo después de que Goldman Sachs elevara su precio objetivo a 52 euros.
Europa acompaña, pero el Ibex lidera
El Dax alemán subió un 0,9% en la semana; el CAC 40 francés, un 1,1%. Números respetables, pero por debajo del selectivo español. Según datos recopilados por XTB, el Ibex 35 es el índice europeo con mejor comportamiento en el segundo trimestre del año, con una rentabilidad acumulada del 8,7% desde abril.
¿Por qué España? La respuesta tiene varios componentes. El crecimiento del PIB español en 2025 —un 2,3% según el INE— superó con holgura a Alemania (0,4%) y Francia (0,8%). La tasa de paro, aunque todavía elevada, bajó al 10,8%, su menor nivel desde 2008. Y la inflación se moderó al 2,1% interanual en marzo, alineándose con el objetivo del BCE.
Los gestores de fondos extranjeros, que durante años infraponederaron la renta variable española, están revirtiendo posiciones. El último informe de Bank of America sobre flujos de capital muestra entradas netas de 2.400 millones de euros en fondos de bolsa española durante el primer trimestre. Es el mejor dato desde 2017.

El techo de 2007: ¿resistencia psicológica o punto de inflexión?
Aquí viene la pregunta incómoda. El Ibex marcó 18.500 puntos en noviembre de 2007, justo antes de que Lehman Brothers empezara a tambalear. Desde entonces, el índice no ha vuelto a tocar ese nivel. Diecinueve años sin superarlo. Para una generación entera de inversores españoles, ese techo es casi mitológico.
Creo que esta vez es diferente, aunque reconozco que esa frase suele anteceder a los mayores batacazos bursátiles. Las empresas del Ibex de 2026 no son las mismas que las de 2007. Entonces, el índice estaba dominado por constructoras apalancadas y bancos con balances opacos. Hoy, los bancos tienen ratios de capital que duplican los de aquella época, y el peso del sector inmobiliario en el índice es residual.
El PER del Ibex 35 ronda las 12 veces beneficios, frente a las 17 del S&P 500 y las 14 del Eurostoxx 50. Por valoración, el selectivo español sigue barato en términos relativos. Otra cosa es si el mercado quiere pagar más por él.
Un riesgo que no veo suficientemente discutido: la concentración. Cinco valores —Inditex, Santander, BBVA, Iberdrola y Telefónica— explican más del 60% de la capitalización del índice. Si alguno de ellos tropieza, el Ibex se resiente de forma desproporcionada. No es un índice diversificado; es un índice de cinco gigantes y treinta comparsa.
La próxima cita clave es el 23 de abril, cuando Santander publique sus resultados del primer trimestre. Si confirma las previsiones de beneficio récord que maneja el consenso, el asalto a los 18.500 puntos podría ser cuestión de días. Si decepciona, el mercado tendrá la excusa perfecta para tomar beneficios.
Mientras tanto, el Ibex 35 sigue ahí, a 27 puntos de hacer historia. O de repetirla.




