El palacio de los Luján en La Promesa vuelve a acoger emociones en el límite, esas emociones que contribuyen a establecer un formato dramático que resulta imposible insensibilizar. El episodio 611 de la ficción española, que se emite este viernes 6 de junio, no solo abre un anticipo –es una antesala, a partir de ahora, de algo que estaba ya determinado; todo ello combinado con un torbellino de situaciones irreversibles- si bien tras el brutal bautismo de Andrés y Rafaela, la familia intenta reconstruirse por medio de las traiciones, las pasiones y los peligros que surgen de la penumbra.
3EMILIA Y RÓMULO EN LA PROMESA
En medio del conflicto, una pequeña esperanza. Emilia y Romulo después unas semanas llenas de malentendidos y tensiones se ven juntos en un punto de mutua vulnerabilidad. “No quiero perderte”, le dice ella y con esas tres palabras caen todas las barreras en pie. El beso posterior no sólo refleja el perdón, es la confirmación de un amor que ha pasado por pruebas inexorables.
Un romance, una historia secundaria, llevada a cabo con una profundidad inesperada. Ellos son la posibilidad de la reconstrucción en un palacio que se derrumba. ¿Su relación puede ser la luz que guíe a los Luján en la tormenta? O al contrario, ¿el peso de los secretos del palacio los conducirá a caminos contrarios?
Pero no todo es tan banal. Rómulo tiene lealtades que no le permiten relajarse. Emilia sabe que, en un lugar así, el amor muchas veces tiene que callar. ¿Podrán mantener la relación en secreto? En caso contrario, es posible que su relación pase a ser un peón de guerra en algo ajeno a su propia historia. Su beso, sin embargo, es un riesgo, un pacto mutuo de confianza. Y en La Promesa, donde cada signo de amor es signo de rebelión, lo único firme son las preguntas sin respuesta.
De cualquier modo hay algo innegable, su vínculo lo es. En un mundo de embuste ellos se permiten gozar de la veracidad. Y eso a su vez ya es revolucionario. Mientras los Luján se despedazan entre ellos, Emilia y Rómulo podrían mostrar que existe otra forma de vivir. Pero antes de eso, habrá que sobrevivir. El capítulo se cierra con una pregunta suspendida en el aire: ¿su amor será lo suficientemente fuerte para soportar lo que empieza a acechar? Porque en el palacio, hasta los finales felices tienen un precio.



