vino

Los españoles metieron un 0,7% menos de productos de gran consumo el año pasado en su cesta de la compra en un contexto de alza de precios (un 3,4% más que en 2017). Los consumidores miraron más el presupuesto, buscando ofertas y promociones; pero no escatimaron a la hora de darse un capricho. Y aquí, la cerveza premium y los vinos con Denominación de Origen fueron los más demandados.

La climatología del pasado año fue especialmente adversa para el consumo. Con una primavera y un inicio de verano muy lluvioso el consumo de bebidas se resintió, según la ‘Radiografía del gran consumo en España 2018’, presentada por Nielsen. Ese desequilibrio en la comparativa llevó a todas las grandes categorías de bebidas salvo el agua a registrar caídas de consumo en 2018.

Sin embargo, es curioso comprobar cómo, a pesar de beber menos, los españoles bebieron mejor. En vino es donde esta tendencia es más notable, pues su consumo cayó un 4,4% por la climatología que afectó a la producción del vino y a sus costes. Su precio fue un 11,1% más caro. Dato que refleja que los españoles están premiumizando el consumo de esta bebida en casa, apostando cada vez por vinos mejores y con Denominación de Origen.

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De la misma manera que los consumidores prefieren la cerveza, cuyo consumo solo descendió un 0,1%. En este caso, las cervezas artesanales –que son el 1% del mercado– están ganando terreno entre los caprichos de los compradores por sus categorías más premium y el desarrollo del mercado local. Un ejemplo de ellos son las cervezas La Sagra, La Virgen o La Cibeles que comienzan a aparecer en la mayoría de los lineales de los supermercados.

Es una tendencia además que se replica en el consumo fuera del hogar, donde el consumo de vino y cerveza no crece, pero gracias a que consumimos mejor ambas facturan más. Así, cervezas y vinos están aportando cada una la mitad del crecimiento de las bebidas en hostelería, cuyo gasto ascendió un 2,1% el año pasado hasta los 8.874 millones de euros.

El yogur griego, el chocolate negro, las galletas bañadas y cubiertas, las patatas fritas de sabores y la sidra son otras categorías de productos en la que los españoles prefieren gastarse un poco más de dinero para darse un capricho.

SUBE EL PRECIO DE LA FRUTA Y LOS HUEVOS

Gracias al efecto precio por lo que el mercado de gran consumo creció en 2018, un 2,6% en concreto hasta los 82.000 millones de euros. De esta cesta de la compra, una tercera parte del gasto son productos frescos como corresponde a un país mediterráneo como el nuestro, que crecieron en precio un 4,8%. Este dato acentúa la tendencia vista el año pasado, cuando los precios se incrementaron un 2,8%.

Dentro de los frescos, las subidas en precios más destacables fueron en frutas, un 9,3% más que en 2017; y en huevos, un 7,6% más de precio, aunque su consumo aumentó un 2%. Y es que sigue siendo la proteína más barata. Si bien es cierto, las nuevas categorías como los huevos de gallinas libes de jaula han encarecido el producto.

Por su parte, la carne y el pescado vivieron momentos dispares aun compartiendo subida de precios, que en el caso de la carne fue del 3,1% y en el pescado del 3,6%, respectivamente.

“El mercado de gran consumo no cuenta con la baza de la población para que las ventas crezcan, por lo que hay que apostar por los desarrollos en premium, conveniencia y salud para que el ticket crezca. El gasto por hogar creció el año pasado, a pesar de que hacemos las mismas visitas a la tienda, del orden de tres por semana”, explica Ricardo Alcón, responsable de Nuevos Mercados de Nielsen.