Veinte horas al día: qué incluye exactamente esa cifra (y qué deja fuera)

La cifra de las más de 20 horas diarias no describe una jornada continua, sino la suma de ciclos de trabajo y recarga. La batería de Digit 5 aguanta 90 minutos en marcha y se rellena en 9, una proporción de 10 a 1 que Agility presenta como su gran salto frente a Digit 4, donde esa relación era de 2 a 1. Con ese ritmo, en un día completo de 24 horas el robot puede encadenar algo más de 20 horas de actividad productiva y dedicar el resto a las paradas de carga. Lo que la compañía cuenta como hora trabajada es el tiempo en que el humanoide mueve cajas, despaletiza, alimenta una máquina o inspecciona piezas; lo que queda fuera son los nueve minutos de cada recarga y las interrupciones para cambiar de pinza o intervenir.
Conviene subrayar que es un cálculo del fabricante y no una medición sobre el terreno. Agility condiciona ese techo a que las tareas se repartan de forma que el robot regrese a su base de carga con regularidad, y admite que el resultado real dependerá del peso que manipule (hasta 22,7 kilos de forma repetida), de las distancias que recorra y del ritmo de cada instalación. El responsable de negocio de la empresa, Daniel Diez, ha señalado que algunos clientes buscan un único aparato capaz de cubrir tres turnos. Ahí está la clave del dato: pasar de hora y media de autonomía a más de 20 horas de trabajo al día cambia la cuenta de cuántos robots necesita una nave. Gartner avisa de que una demostración correcta no equivale a un despliegue fiable, y Digit 5 no llegará a los primeros clientes hasta el primer semestre de 2027, con la disponibilidad general prevista para finales de ese año.
Ficha técnica: altura, peso, carga útil y qué cambia realmente frente a Digit 4

Digit 5 mide 1,81 metros y pesa 129 kilos, una talla deliberadamente humana: Agility Robotics lo dimensionó para alcanzar las mismas estanterías y circular por los mismos pasillos, puertas y puestos de trabajo construidos para personas. Su alcance llega hasta 2,20 metros de altura, frente a los 1,68 metros del Digit 4, y puede levantar de forma repetida cargas de hasta 22,7 kilos (50 libras), un 40% más que su predecesor, suficiente para cubrir las tareas de elevación asignadas a un solo operario en instalaciones reguladas por la OSHA estadounidense. La batería dura 90 minutos y se recarga en nueve, una ratio de 10:1 frente al 2:1 del modelo anterior, que según la empresa permite superar las 20 horas de trabajo productivo en un día de 24. El acceso anticipado está previsto para la primera mitad de 2027 y la disponibilidad general para finales de ese año.
El cambio de fondo no está en la ficha, sino en la estructura. Digit 4 conservaba las rodillas invertidas tipo avestruz heredadas de la plataforma Cassie; Digit 5 las dobla hacia delante, con actuadores cicloidales patentados, rodilleras y capacidad de agacharse, arrodillarse o sentarse. Esa postura estática con los motores apagados sostiene su arquitectura de seguridad: sensores y algoritmos propios vigilan a 360 grados y, ante la cercanía de una persona, el robot la esquiva, se detiene o se sienta, con señales visuales y sonoras sobre lo que va a hacer y un controlador de seguridad independiente como última capa. Eso le permite trabajar sin vallados físicos, el gran cuello de botella de los humanoides industriales. El coste de ese blindaje es el peso, muy superior al de la generación previa, lo que rebaja el cociente entre carga útil y masa propia hasta cerca del 18%.
Dónde está trabajando ya y en qué tareas concretas

Digit 5 aún no ha salido de fábrica —el acceso anticipado está previsto para la primera mitad de 2027—, pero la plataforma que lo precede lleva ya tres años trabajando en instalaciones reales. Agility Robotics suma nueve centros de clientes en Norteamérica, con más de 65.000 horas de operación acumuladas. El despliegue más maduro es el de GXO Logistics en su centro de Flowery Branch (Georgia), cerca de Atlanta, donde los robots mueven contenedores para la marca de ropa Spanx desde 2024: allí han superado los 100.000 contenedores trasladados con una precisión en torno al 98%. La nómina de clientes incluye también a Schaeffler, Toyota Motor Manufacturing Canada, Amazon —que los probó en sus almacenes— y el gigante del comercio electrónico latinoamericano Mercado Libre.
En Schaeffler, el robot traslada cestas de unos 11 kilos desde una prensa de estampación hasta una cinta transportadora, un trayecto de alrededor de un minuto que antes cubría un operario. En la planta de GXO carga y descarga contenedores entre robots móviles autónomos y cintas transportadoras, los apila y los coloca en estanterías. Digit 5 amplía ese catálogo más allá del simple movimiento de bacs: despaletizado de mercancía entrante, atención a máquinas, preparación y secuenciación de piezas, inspección de calidad y paletizado de salida. La clave es que, al no necesitar mamparas de seguridad, un mismo robot puede encadenar varias estaciones dentro del almacén en lugar de quedarse fijo en una sola, algo que hasta ahora obligaba a reformar la instalación y encarecía cada despliegue.
El negocio detrás: precio, modelo de alquiler y capacidad de fabricación anual

Agility Robotics ha puesto cifras a las dos vías con las que monetiza el Digit 5 en los documentos previos a su salida a bolsa. La compra directa ronda los 200.000 dólares por unidad, más unos 20.000 de despliegue inicial y alrededor de 36.000 al año en software y mantenimiento, lo que eleva el desembolso a cinco años hasta cerca de 400.000 dólares. La alternativa es el modelo de robots como servicio (RaaS), con una cuota mensual de unos 8.500 dólares —unos 102.000 al año— y una tarifa de instalación de 25.000; en ese escenario el ingreso por robot a lo largo de su vida útil estimada asciende a unos 535.000 dólares. La compañía sostiene que el cliente recupera la inversión en torno a 1,1 años, una cifra que descansa en sus propias hipótesis de productividad y disponibilidad.
El segundo pilar es la capacidad de fabricación. El Digit se ensambla en RoboFab, la planta de Salem (Oregón), de 70.000 pies cuadrados —unos 6.500 metros cuadrados—, diseñada para producir hasta 10.000 robots al año y con más de 500 empleados a pleno rendimiento; hoy la producción real se cuenta por centenares. Agility afirma tener más de 300 millones de dólares en pedidos plurianuales del Digit 5, si bien el grueso procede de un único cliente no identificado mediante un contrato de tres años por 1.000 unidades y sujeto a hitos, con una cartera de más de 30 clientes potenciales. La firma sale a bolsa vía SPAC con Churchill Capital Corp XI a una valoración de 2.500 millones y más de 620 millones de ingresos brutos previstos, tras facturar solo 1,8 millones en 2025 con pérdidas operativas de 140 millones.
Compañeros de trabajo: qué pasa con el empleo logístico y qué normas regulan a un robot que convive con personas

El discurso oficial de Agility Robotics y de sus clientes —GXO, Schaeffler, Amazon, Toyota o Mercado Libre— insiste en que Digit cubre puestos que nadie quiere cubrir: tareas repetitivas, físicamente exigentes y con alta rotación. Un informe de Deloitte y el Manufacturing Institute de 2024 cifró en 1,9 millones los empleos industriales sin cubrir en Estados Unidos, y Mercado Libre ha presentado su piloto en San Antonio (Texas) como una vía para reducir vacantes difíciles de cubrir y mejorar la ergonomía. La aritmética empuja en otra dirección: con un precio estimado de 200.000 dólares por unidad y un coste total de unos 400.000 a cinco años —despliegue, software y mantenimiento incluidos—, una máquina que opera más de 20 horas diarias puede cubrir el hueco de varias personas en una operación continua. El analista de Gartner Abdil Tunca advierte de que un humanoide capaz de cinco tareas no es automáticamente más rentable que cinco robots especializados y de que una buena demostración no equivale a un despliegue fiable.
El segundo frente es normativo, porque un robot que comparte pasillo con personas ya no puede quedarse tras una valla. Digit 5 estrena una arquitectura de seguridad cooperativa: sensores y algoritmos que detectan a quien se acerca y hacen que la máquina se desvíe, se detenga o se siente con los motores apagados, con un controlador de seguridad independiente como respaldo. Agility sostiene que es el primer humanoide diseñado para someterse a una evaluación de campo conforme a las normas de OSHA y participa en la redacción de la futura ISO 25785-1, aún en borrador y prevista para 2026-2027, que obligará a cuantificar zonas de caída y recuperación del equilibrio, un riesgo que no existía en los brazos fijos. Hasta su publicación rigen ISO 10218-1:2025 e ISO 10218-2:2025, que absorben los límites de fuerza de la antigua ISO/TS 15066 y desplazan el foco del robot a la aplicación completa; en la UE se suman el Reglamento de Máquinas, el Reglamento de IA y el de Ciberresiliencia, además del marcado CE que Digit 5 necesita para su desembarco europeo.



























