Mercadona sabe que el verano tiene sus pequeños rituales y los helados están entre ellos. Bajamos el ritmo —o lo intentamos—, buscamos refugio en la sombra y damos por hecho que cada jornada terminará con algo fresco entre las manos. Para muchos, ese “algo” es un helado. Después de décadas en las que la industria se repartía entre grandes multinacionales y artesanos locales, los supermercados han ganado terreno gracias a sus marcas blancas, capaces de combinar buen precio y fórmulas cada vez más logradas.
Mercadona lleva años afinando su oferta bajo el sello Hacendado y este 2025 vuelve a dar en la diana con una tarrina que se está convirtiendo en la comidilla de redes sociales y sobremesas familiares: el helado Duo Brownie, un medio litro de cremosa mezcla de vainilla y cacao con trocitos de bizcocho que cuesta solo 3,35 euros, sin duda una mezcla para helados deliciosos.
¿Por qué un helado de marca blanca puede competir con las referencias premium?

Hace no tanto, distinguir un helado económico de uno de gama alta era tan sencillo como mirar su etiqueta de precio, pero Mercadona cambio eso. La relación era casi matemática: a mayor coste, mejor resultado organoléptico. Esa lógica comenzó a resquebrajarse cuando las cadenas de distribución decidieron invertir en I+D para elevar la calidad de sus marcas propias.
Mercadona fue pionera en España en ese movimiento. Su alianza con proveedores especializados le permitió lanzar productos que poco a poco se acercaron peligrosamente a los emblemas de refrigerador más caros. Hoy, su línea Hacendado presume de tener polos, sándwiches y tarrinas capaces de plantar cara a enseñas de amplio recorrido internacional.
El Duo Brownie de Mercadona se inserta en esa estrategia. No es un sabor experimental ni un invento extravagante: apela a una combinación que lleva años siendo caballo ganador —vainilla y chocolate— pero lo hace con tres ajustes esenciales. Primero, la textura; segundo, la proporción justa de azúcar para evitar el empalago; y tercero, esos pedacitos de brownie, alrededor del 11 % del peso total, que aportan un contraste de miga y humedad inesperado.
Una fórmula sencilla, pero efectiva: la importancia de la textura

La experiencia de cada bocado se decide, en gran medida, por el equilibrio entre grasa láctea, aireado y temperatura de consumo. El Duo Brownie no se congela en bloque; su base incorpora la cantidad justa de aire para mantener la cremosidad incluso minutos después de sacarlo del congelador. ¿El resultado? Con una cuchara normal se puede improvisar un cuenco en menos de un minuto, sin los tirones que obligan a semi-descongelar otros helados ultracompactos. Esa cualidad lo hace especialmente popular entre familias con niños, donde el concepto de esperar cinco minutos puede parecer ciencia ficción.
La crema de vainilla aparece ligeramente más espesa que la de cacao, lo que aporta un juego de densidades interesante. A nivel sensorial, la lengua percibe primero la suavidad y después la intensidad del chocolate. En medio, irrumpen los trocitos de brownie, de tamaño irregular para evitar la monotonía. Un pedazo puede deshacerse en contacto con el calor del paladar; otro, requerir un pequeño mordisco. Eso evita que el helado se convierta en una papilla uniforme y mantiene la curiosidad cucharada tras cucharada.
Sabor potente sin caer en el exceso de azúcar

Uno de los temores habituales frente a los helados de supermercado es la dulzura descontrolada. Muchos consumidores hemos experimentado esa sensación de que al tercer bocado el paladar queda saturado de azúcar y la degustación se vuelve pesada. Con el Duo Brownie la fórmula hace un guiño a quienes prefieren notas más moderadas: la vainilla se percibe aromática, más que azucarada, y el cacao deja un regusto que recuerda al chocolate de repostería, con un puntito amargo que limpia la boca antes de la siguiente cucharada.
Ese balance tiene una explicación nutricional. Según los datos de la etiqueta, la tarrina proporciona 265 kcal por cada 100 g, con 15 g de grasa y 27 g de azúcares. No se trata de un alimento ligero, ni pretende serlo; pero comparado con otras referencias similares que superan los 30 o 32 g de azúcares en la misma cantidad, la diferencia se nota. El truco está en moderar la ración. Un bol de 70 g puede saciar el antojo de algo dulce por menos de 190 kcal, una cifra razonable para un postre ocasional.
Ingredientes claros, sin conservantes artificiales

En un tiempo en que la lista de aditivos asusta a más de un consumidor, Mercadona ha optado por una composición relativamente corta. El helado incluye leche, nata, azúcar, huevo, cacao desgrasado, aceite de coco y harina de trigo entre los principales ingredientes, además de estabilizantes habituales como goma guar y carragenanos. No contiene conservadores químicos, lo que es habitual en productos ultracongelados porque la propia temperatura funciona como barrera microbiológica.
Eso sí, la presencia de gluten, huevo, soja y lactosa lo hace incompatible para celíacos, alérgicos o intolerantes. Aquí no hay versiones “sin” ni “light”: el Duo Brownie se concibe como un placer indulgente y no renuncia a los ingredientes responsables de su textura y sabor.
El envase: diseño llamativo y funcional

La tarrina que vende Mercadona es de 500 ml emplea un cartón rígido recubierto internamente por una lámina que evita filtraciones. El color de base es un beige cálido con ilustraciones de brownie y vainilla en tonos chocolate y crema. Un detalle que muchos valoran es la tapa plana, fácil de apilar en el congelador sin que resbale. La abertura es lo bastante ancha como para permitir el paso de una cuchara grande, algo que facilita servir porciones generosas sin esculpir paredes interiores, un defecto común en envases más estrechos.
Además, el diseño visual cumple una función de marketing: entra por los ojos. No es raro que quien pasea por el pasillo de congelados se lleve la tarrina casi por impulso, seducido por el dibujo de la bola perfectamente redonda coronada por un trocito de brownie.
Comparativa de precio: ¿realmente es tan barato?

Con un PVP de 3,35 euros para 500 ml, el Duo Brownie se sitúa en unos 6,70 €/l. Para ver si la cifra convence hay que compararla con tres segmentos: helados premium, marcas estándar nacionales y otras marcas blancas.
- Segmento premium: Ben & Jerry’s, Häagen‑Dazs o similares suelen venderse entre 14 y 18 €/l en supermercados. La diferencia es notable.
- Marcas estándar nacionales: Frigo o Nestlé estilo “tarta helada” se mueven entre 8 y 10 €/l. Aun así, Hacendado sigue saliendo a cuenta.
- Otras marcas blancas: Lidl, Carrefour o Alcampo ofertan tarrinas entre 5,90 y 6,50 €/l. Aquí la ventaja de Mercadona es menor, pero sigue competitiva si se valora la calidad organoléptica.
En resumen, el precio bajo no es un eslogan: se materializa en un ahorro real que no sacrifica sabor ni textura.
¿Cómo integrarlo en diferentes momentos del día?

Una tarrina de helados así admite usos más allá de la típica bola en vaso. A media tarde puede completar un smoothie de plátano y leche, convirtiéndolo en un batido cremoso sin necesidad de añadir azúcar extra. También funciona como relleno rápido de un coulant individual: basta llenar la cavidad central del bizcocho caliente con el helado para que se derrita y genere un contraste de temperaturas espectacular. Otra idea consiste en coronar un brownie casero con una quenelle de Duo Brownie, potenciando el maridaje de cacao con cacao.
Quienes cuidan la ingesta calórica pueden optar por raciones controladas: servir dos cucharadas sobre un lecho de frutas rojas frescas. Las frambuesas, por ejemplo, aportan acidez que equilibra la cremosidad y multiplican la sensación de saciedad con muy pocas calorías adicionales.
La fiebre en redes sociales: del boca a boca al “no queda stock”

TikTok y Instagram se han llenado de vídeos cortos en los que usuarios prueban en directo la tarrina y reaccionan con entusiasmo. El hashtag #HeladoBrownieMercadona acumula miles de visualizaciones y no son pocos los creadores que improvisan catas comparativas con marcas mucho más caras. Ese boca a boca digital genera un efecto colateral: en algunas tiendas, el producto se agota pocos días después de reponerse, especialmente durante olas de calor.
La cadena suele compensar con reposiciones rápidas, pero conviene tenerlo en cuenta si planeas comprar varias tarrinas “para el finde”. La recomendación de los habituales es clara: si lo ves en el arcón, llévatelo; puede que tarde unos días en volver.
¿Se puede mejorar? Pequeños inconvenientes a considerar

Aunque la mayoría de opiniones son positivas, el helado no está exento de críticas. Algunos compradores desearían más trozos de brownie, alegando que el 11 % se queda corto. Otros señalan que, al servirse, la capa de cacao tiende a derretirse un poco más rápido que la de vainilla, lo que desequilibra la mezcla si se come lentamente al aire libre. Son detalles menores, pero conviene mencionarlos para tener una perspectiva completa.
También se echa en falta un formato individual, ya que no todos quieren una tarrina de medio litro en casa. Una versión de 120 o 150 ml sería ideal para quienes viven solos o prefieren raciones medida. Por ahora, Mercadona no ha anunciado planes en ese sentido, pero la demanda podría motivar nuevas presentaciones en próximos veranos.
Un capricho que justifica cruzar la puerta del supermercado

En un mercado saturado de opciones, el helado Duo Brownie de Hacendado destaca por tres motivos: equilibrio de sabor, textura cremosa que no defrauda y un precio que permite repetir sin remordimientos. No pretende ser la revolución gastronómica del año, pero sí demuestra que se puede disfrutar de un postre de calidad por menos de lo que cuesta un café en muchas terrazas turísticas.
Si este verano buscas un dulce frío que combine dulzura controlada, un toque de brownie y la comodidad de abrir la tarrina y servir, no necesitas recorrer media ciudad ni pagar más de cuatro euros. Este producto ya se ha ganado el estatus de “helado que arrasa” gracias a la opinión de miles de consumidores, y todo apunta a que la tendencia se mantendrá mientras el termómetro siga marcando cifras de dos dígitos altos.
Así que la próxima vez que pases por la sección de congelados de Mercadona, presta atención al envase beige y rojo. Probablemente haya una última tarrina esperándote. Y recuerda: si al llegar a casa desaparece antes de tiempo, siempre puedes volver a por más… si el resto de clientes no se te adelanta.

























