El cine siempre ha constituido un lugar de encuentro, de emoción y de reflexión colectiva. No obstante, en los últimos tiempos no todos los públicos han tenido la misma facilidad para retomar las salas, mujeres y hombres mayores de 65 años, por ejemplo, que no recuperaron tan rápidamente el hábito de ir a ver una película tras la pandemia. Pero para revertir esta tendencia, el Gobierno de España ha presentado la tercera edición del programa Cine Sénior. Una propuesta que acerca la gran pantalla a las personas mayores de 65 años que pueden ir al cine una vez a la semana a ver una película por 2 euros.
UNA ENTRADA DE CINE POR 2 EUROS

La tercera edición del Cine Sénior dio comienzo el 24 de junio de 2025 con una potente cadena de cines y se desarrollará hasta junio de 2026. Un programa completo de un año. El número de espacios de exhibición que forma parte de la programación actual es de 397, distribuidos por todo el país y que dan lugar a más de 2.900 pantallas disponibles, lo que asegura que las personas de edad que puedan ir al cine dispongan de localizaciones que se encuentren relativamente cerca de aquellas ciudades, independientes de su población.
El mecanismo es muy sencillo. El Gobierno subvenciona de manera directa a los titulares de las salas de cine para que puedan cubrir parte del precio que soporta la adquisición de las entradas. De acuerdo con esto, las personas de 65 y más años podrán acceder a cualquiera de las sesiones ordinarias de las películas en cartelera, excluyendo únicamente las que se consideran «X». De este modo, el precio para el espectador es de un total de 2 euros, un incentivo para la democratización de la experiencia y la eliminación de barreras ante el cine.
La tickets pueden ser adquiridos, tanto en las taquillas propios como en medios electrónicos, pero debe acreditar su edad con algún documento acreditativo. Este aspecto es importante, dado que garantiza que los cerca de 9,5 millones de personas que pueden beneficiarse de la propuesta tengan acceso a este programa de manera justa y exclusiva. El martes es el día que ha fijado para esta cita semanal con el séptimo arte, ha pasado a ser una nueva costumbre cultural para muchos hogares.
Paralelamente a alargar la duración de la campaña, respecto a ediciones anteriores —de nueve meses en 2024 a doce en esta nueva campaña—, también ha crecido el presupuesto: la suma total es de 8,5 millones de euros, que demuestra la clara apuesta que ha hecho el Ejecutivo para sostener salas y para extender el beneficio de la medida. La subvención es, pues, una ayuda individual, pero acaba siendo también un motor para el resto del sector del cine.
MÁS QUE CINE, IMPACTO SOCIAL

Desde el 2023 El programa Cine Sénior se concibió como respuesta a una doble necesidad: recuperar espectadores a raíz de la crisis sanitaria y garantizar el derecho de las personas mayores a participar de la vida cultural. Este colectivo ya era un público fiel a los cines, pero en el 2019 las salas de cine perdieron un 40% de su asistencia y ese fue el grupo que tardó más tiempo en regresar a las salas. Ante esta realidad, el Ministerio de Cultura y Deporte puso en marcha una fórmula que además de llenar las butacas hiciera viable un envejecimiento activo.
El resultado de estos esfuerzos se refleja en la afluencia de personas mayores a las salas de cine. En la primera edición más de 924.000 entradas fueron adquiridas por mayores de 65 años, que supuso un 25,5% del total de ventas en la semana, los martes eran ya el tercer día que contaba con la mayor asistencia a las salas de cine en nuestro país, solo por detrás del sábado y del miércoles, según la Federación de Cines de España. En la segunda edición se superaron todas las previsiones, 1,68 millones de espectadores séniores asistieron a las salas de cine, un 83% más que en el primer año.
Ese empuje no solo es positivo para quienes compran las localidades, sino que lo es también para toda la industria cultural. Las salas de cine tienen una función importante dentro de la vida social de barrios y municipios, convirtiéndose a su vez en motores culturales y económicos de proximidad: potenciarlas es proteger el empleo y mantener las calles vivas, pero significa también que se está salvaguardando un lugar de encuentro que difícilmente podría ser sustituido por un acto de consumo de las plataformas digitales en casa.
En esa dimensión social el impacto también se hace relevante. Acudir cada semana al cine no es solo ocio: también se trata de salud emocional, de compañía y de pertenencia a la comunidad. Muchas personas mayores aprovechan la oportunidad de salir a la calle, de compartir la experiencia con amigos o con familiares y de mantenerse activas en un entorno que cada vez se va digitalizando más.



















































