Hay productos que no necesitan demasiadas presentaciones porque su sabor habla por sí mismo. Ese es el caso del queso Provolone de vaca Hacendado de Mercadona, un pequeño tesoro de origen italiano que ha logrado conquistar los nutricionistas. Su precio, apenas 2,60 euros por un envase de 200 gramos, es tan atractivo como su cremosidad al fundirse en el horno.
Este queso no pretende ser sofisticado ni ostentoso, pero tiene la virtud de transformar una cena sencilla en una experiencia con alma mediterránea. Pan recién horneado, un vino tinto joven y el Provolone de Mercadona burbujeando con su capa dorada bastan para recrear la calidez de una trattoria italiana en la propia casa. ¿Te lo vas a perder?
Mercadona: un queso que sorprende por su sencillez

Si algo caracteriza al Provolone Hacendado es su equilibrio. A diferencia de otros quesos fundidos que pueden resultar pesados, este ofrece una textura suave y un sabor redondo, con un ligero toque ahumado que lo vuelve irresistible. Basta con hornearlo a 180 grados durante unos veinte minutos para que se transforme en una crema sedosa, lista para ser acompañada con un buen pan rústico.
Una de las claves de su éxito está en la versatilidad. Aunque la preparación más popular es al horno, este Provolone se presta a innumerables variaciones: desde añadir un poco de orégano y aceite de oliva hasta acompañarlo con salsa de tomate, aceitunas o un toque dulce de miel. Esa capacidad de adaptarse a distintos sabores lo convierte en un producto que nunca aburre.
Además, su formato de 200 gramos resulta perfecto para compartir entre dos personas. Como entrante, plato principal ligero o aperitivo, el Provolone de Mercadona tiene el don de desaparecer en cuestión de minutos de cualquier mesa.
La magia de las cenas rápidas que parecen gourmet

Todos conocemos esos días en los que llegar a casa implica renunciar a cocinar. En esos momentos, este queso se convierte en un aliado. Mientras se funde en el horno, el pan se corta en rebanadas y el vino se descorcha. El resultado: una cena que transmite la sensación de haber sido cuidadosamente preparada, aunque apenas haya requerido esfuerzo.
Este factor explica por qué cada vez más clientes de Mercadona lo incluyen en su lista de imprescindibles. La relación calidad-precio es difícil de superar: por menos de tres euros, se consigue un plato que podría estar en la carta de cualquier restaurante italiano de barrio.
Si además se combina con una ensalada fresca o unas verduras a la parrilla, el Provolone logra el equilibrio perfecto entre rapidez y sofisticación. No es exagerado decir que, con este producto, el supermercado valenciano ha dado en el clavo al ofrecer un queso que soluciona cenas y sorprende a invitados por igual.
Recetas sencillas para darle un giro

Aunque horneado en cazuela de barro es su versión más clásica, el Provolone Hacendado permite experimentar sin límites. Una de las combinaciones más celebradas es la que imita el tradicional provolone alla pizzaiola: una base de tomate, hojas de albahaca fresca y un buen gratinado que recuerda a los sabores más auténticos de Italia.
Otra idea práctica es integrarlo en recetas con verduras. Rellenar berenjenas al horno con este queso crea un contraste de texturas y sabores que eleva el plato a otro nivel. También funciona rallado sobre pasta recién hecha o como ingrediente de una pizza casera que gana en cremosidad y aroma.
En ensaladas templadas, sus dados se convierten en pequeños bocados de sabor que se derriten con el calor de los ingredientes. Y en bocadillos calientes, se funde con facilidad, regalando ese toque irresistible que hace de lo simple algo memorable. Por eso, no sorprende que el Provolone de Mercadona haya ganado tanta popularidad entre quienes disfrutan de la cocina práctica pero sabrosa.
Italia en cada bocado

El secreto de este queso no está solo en su sabor, sino también en su procedencia. Está elaborado por Latteria Soresina, una cooperativa italiana con más de un siglo de historia en la producción de lácteos. Esta firma se ha ganado un lugar de prestigio gracias a la fidelidad con la que respeta las tradiciones queseras del país.
Cada pieza del Provolone Hacendado conserva ese sello italiano que lo distingue de imitaciones más planas. Su textura cremosa, su aroma suave y la manera en que se funde en el horno reflejan la experiencia de una empresa que lleva décadas perfeccionando el arte del queso.
A esto se suma un envasado en atmósfera protectora que asegura frescura hasta el momento de abrirlo. Una vez abierto, lo ideal es consumirlo en pocos días para disfrutar de todas sus cualidades. De preferencia, horneado en cazuela de barro, que distribuye mejor el calor y logra un gratinado perfecto.
El secreto de su éxito

La clave del Provolone de vaca Hacendado está en su honestidad. No busca ser un queso sofisticado ni exclusivo, sino un producto accesible y delicioso que cumple con lo que promete. Por menos de tres euros, garantiza un sabor auténtico, una textura irresistible y la capacidad de transformar cenas cotidianas en momentos especiales.
Es precisamente esta combinación de sencillez, calidad y precio lo que explica que cada vez más consumidores lo busquen en las estanterías de Mercadona. No solo funciona como solución rápida para la cena, sino también como protagonista de una tabla de quesos en la que, sorprendentemente, no desentona.
Quienes lo prueban coinciden en algo: engancha. Una vez que se descubre, es difícil no repetir. Y es que, en un mundo en el que abundan productos que prometen más de lo que ofrecen, el Provolone de Mercadona conquista por lo contrario: promete poco, pero entrega mucho.
Consejos para disfrutarlo aún más

Para quienes quieran llevar la experiencia a otro nivel, hay pequeños trucos que marcan la diferencia. Una pizca de pimienta negra recién molida o unas hierbas aromáticas elevan su sabor. El pimentón dulce o ahumado aporta un matiz distinto, mientras que las nueces o almendras ofrecen un contraste crujiente que resulta delicioso.
Los más atrevidos pueden optar por combinaciones dulces. La mermelada de frutos rojos crea un contraste sorprendente, y la miel suaviza su toque ahumado con una dulzura equilibrada. Para los que prefieren lo salado, unas lonchas finas de jamón serrano colocadas justo antes de servir hacen de este queso un plato de auténtico diez.
























































