Tras el breve parón del 25 de diciembre, ‘La Moderna’ regresa con sus capítulos más emocionantes, y en los que un terrible atentado sobrevuela el salón de té. Es justo lo que están a punto de averiguar Matilde e Íñigo por medio de su arriesgado plan, todo mientras Miguel y Trini ven cada vez más cercano el despido, y Manuel se prepara para pagar un precio muy alto por haber traicionado a Carla. Todo esto y mucho más te espera en nuestro avance de la serie.
TRAMPA MORTAL PARA MANUEL

La semana pasada ‘La Moderna’ nos trajo el intento de despedida de Manuel, cansado de la manipulación de Carla. No quiere seguir sometido a sus órdenes para hacer daño a los Garcés, y muy a su pesar les anuncia que se va de la ciudad, sin dar mayores explicaciones salvo a Matilde, con quien mantuvo una charla sincera sobre sus intenciones.
Para conseguir su libertad Manuel tuvo que recurrir al chantaje, diciéndole a su prima que debía permitirle marchar y también dejar en paz a los Garcés, o de lo contrario desvelaría que es una asesina. Carla parece aceptar estas condiciones, pero antes le pide un último favor, y es que acompañe a Aguirre en un encargo; una trampa que busca acabar con Manuel para que no pueda destapar sus secretos.
LA POLICÍA ESTRECHA EL CERCO SOBRE CARLA

El olfato de detective de Ocampos le dice que hay algo que no encaja en Carla. El asesinato de don Jaime sigue sin culpables, después de haber dejado claro que Raimundo, Emilio y Pablo no tuvieron nada que ver; sin embargo la declaración de la viuda es contradictoria, por eso en el próximo capítulo de ‘La Moderna’ el inspector volverá a interrogarla con el fin de esclarecer su posible implicación.
Ocampos haría mejor fijándose en Aguirre, un delincuente sin ambages que cada vez se siente más poderoso. Él ha sido el responsable de la amenazas contra don Fermín y el que ha sugerido a Carla destruir La Moderna, y ahora va a hacerle una visita a Íñigo en el Madrid Cabaret. El sargento disfruta martirizando a Peñalver, y todavía se la tiene guarda por lo que pasó en Marruecos.
MATILDE E ÍÑIGO, DOS ESPÍAS INESPERADOS

Ocampos no es como otros policías, y desde el primer momento ha sido atento con Matilde, a la que confía sus sospechas en torno a Carla. Esta información refuerza la convicción de la camarera, que ya venía imaginándose la implicación de la viuda en torno al asesinato de don Jaime. Íñigo no cree que Carla pueda llegar tan lejos, sin embargo el hecho de que se haya asociado con Aguirre le hace pensar que puede estar equivocado.
Para saber qué están tramando necesitan conocer sus planes, ¿pero cómo lograrlo? Matilde tiene una idea brillante: escuchar una conversación entre Carla y Aguirre desde el desván que está justo encima del despacho, por medio de un agujero que harán en el suelo. Sin embargo hay un problema, y es que el único que tiene las llaves de ese lugar es don Fermín, el dueño de La Moderna.
CARLA PLANEA DESTRUIR LA MODERNA

Gracias a su astucia Matilde consigue hacerse con las llaves del desván, pero no será ella quien se meta en el hueco del piso superior, sino su novio. Por medio del agujero que hacen en el suelo, que da justo al techo del despacho de Carla, Íñigo consigue escuchar una conversación que la viuda mantiene con Aguirre, pero la información que van a conocer supera sus peores temores.
Al final Carla se ha contagiado del carácter despiadado de su socio. En vista de que don Fermín no cede en el cierre de La Moderna, la viuda planea volar por los aires el salón de té pero con el propietario dentro, para que de ese modo no surjan sospechas ni pueda ser acusada. Parece que la villana le ha cogido el gusto a esto de matar, ya que antes acabó con la vida de Balbín, el empresario, y también con la de su propio marido, don Jaime.
RAIMUNDO Y PABLO SON COMO LA NOCHE Y EL DÍA

El mayor de los hermanos Peña fue el último en salir de prisión, sin embargo se trata de una libertad condicional debido a sus antecedentes de robo. Aun así Raimundo es incapaz de llevar una vida ordenada, y ahora vuelve a estar en busca y captura, esta vez por haber atracado un colmado; todo mientras sigue haciendo sufrir a su hermano Emilio, quien ya había dado los primeros pasos de reinserción con su trabajo en el Cabaret.
Al mismo tiempo que esto sucede, Pablo encaja mal la despedida de Manuel, ya que había sido un gran apoyo desde que el joven fue excarcelado. Al menos ha encontrado una nueva ilusión gracias a Marta, con una amistad que parece estar a punto de dar paso a algo serio. ¿Tenemos un nuevo romance en ‘La Moderna’, o el tío de la joven podrá impedirlo?
AJUSTE DE CUENTAS EN LA CORRALA

Mientras su romance con Pablo empieza a florecer, Marta permanece a salvo en la corrala. ¿Pero por cuánto tiempo? Los vecinos han hecho piña para protegerla, ya que Higinio no está dispuesto a dar su brazo a torcer y quiere llevarse a su sobrina por la fuerza. En vista de que la joven no se atreve a denunciarle, Antonia y Pietro han ideado una trampa que acabaría con la detención del maleante, aunque puede que llegue demasiado tarde.
En los capítulos más recientes de ‘La Moderna’ Higinio se ha venido arriba al contratar la ayuda de unos matones. Tenía una cuenta pendiente con Pietro después que le echase a patadas de la corrala, y ahora piensa cobrarse venganza, dándole una tremenda paliza al italiano. Si esto sigue así pronto habrá un derramamiento de sangre, a no ser que el plan de detener a Higinio consiga salir adelante.
TRINI Y MIGUEL, AL BORDE DEL DESPIDO

¡Menuda mala racha lleva esta parejita! Han tenido que inventar mil y una excusas para librarse del cortejo de Teresa y Cañete, pero antes o después esas mentiras iban a venirse abajo, y es justo lo que ocurrió la semana anterior en ‘La Moderna’. Pensando que había visto a Teresa besándose con Elías, Cañete corrió a casa de Miguel para desahogarse, y lo que allí vio puso fin al secreto de este matrimonio.
El camarero se topó con Teresa saliendo en bata del dormitorio de Miguel, y no tardó en sumar dos y dos: su amigo y la mujer que ama están casados. Ahora todo depende de la buena fe de Cañete y de convencerle para que guarde silencio, porque si se va a de la lengua y se lo cuenta a la encargada de La Moderna, no dudará en despedirlos con carácter inmediato.
TERESA PAGA SU DESAMOR CON LAURITA

Mientras le sigue dando vuelta a los problemas de su hermana Inés, que ha resultado ser de todo menos modosita, Laura prefiere dejarse de novios. A la camarera todavía le duele el maltrato de Fernando Collado, por eso hace caso omiso a los requerimientos de Celso Maestre, un aristócrata de buen ver que se ha fijado en ella, y que mientras tanto tiene loquitas al resto de empleadas de La Moderna.
Laura está distraída, y eso va a causarle problemas. Le gusta ser el centro de atención con sus divertidas imitaciones de Teresa, pero ignora que la encargada de La Moderna va a descubrir esta mofa, y no piensa tolerar esa falta de respeto; sobre todo ahora que está tan decepcionada con Miguel. La semana pasada supo que lo de haber sido sacerdote era otra mentira, y como no ha podido despedir todavía al librero va a pagar esa furia con la pobre Laurita.








































































































