Cuando coges lonchas de queso “fundido” o “para gratinar”, confías en un producto lácteo. Sin embargo, la OCU ha comprobado que muchos contienen grasas vegetales y aditivos en lugar de leche real. Su comportamiento ante el calor revela su textura similar al plástico, un indicio de ingredientes perjudiciales para el organismo.
En redes sociales se viraliza el experimento con un mechero: las lonchas no se funden, sino que arden como plástico. Este fenómeno revela la presencia de aceites hidrogenados y emulsionantes. Consumir estos productos regularmente puede incrementar la ingesta de grasa saturada y provocar problemas de salud a largo plazo.
La polémica del “queso” que no se funde: la OCU se pronuncia

La OCU ha analizado varias muestras “para gratinar” y ha encontrado un bajo contenido lácteo y elevada proporción de aceites hidrogenados. Al aplicar calor, estas lonchas no se integran sobre el pan o la pizza, sino que se deforman y desprenden residuos oscuros, alertando de su baja calidad.
Este comportamiento expuesto en televisión advierte de la presencia de químicos no declarados correctamente en el etiquetado. La OCU recomienda huir de marcas que no indiquen claramente orígenes de la materia grasa y priorizar quesos que aseguren un porcentaje de leche superior al 60 %.
Ingredientes que disparan la alerta sanitaria de la OCU

Las lonchas “fundidas” incluyen estabilizantes, emulsionantes y aromas artificiales para simular sabor lácteo. La OCU denuncia que estos compuestos pueden causar alteraciones digestivas y aportar calorías vacías. Consumirlos habitualmente sin variar la dieta incrementa el riesgo de obesidad y problemas cardiovasculares.
En contraste, los quesos frescos como mozarella o requesón prescinden de estos añadidos. Son más hidratantes y contienen menos sal y grasas saturadas. Incluirlos con moderación mejora el perfil nutricional y garantiza el aporte de proteínas y calcio sin los efectos nocivos de las lonchas.
El experimento del mechero y sus conclusiones

Al exponer lonchas a una llama, la OCU constató que, en lugar de fundir, las piezas se carbonizaban y goteaban sustancias parduscas. Esto demuestra que la matriz grasa no es láctea, sino sintética. La OCU avisa de que estos residuos pueden contener compuestos tóxicos generados por altas temperaturas.
Este ensayo casero visibiliza la diferencia entre un queso real y uno “industrializado”. La estructura proteica original, al derretirse, debería volverse cremosa y homogénea. Las lonchas analizadas por la OCU pierden esa característica y expulsan aceites nocivos, reforzando la recomendación de evitarlos.
Riesgos de salud asociados al consumo

Los aditivos presentes en los quesos en lonchas pueden irritar el sistema digestivo y alterar la microbiota intestinal. La OCU alerta de que consumos prolongados favorecen la inflamación crónica y elevan los niveles de colesterol LDL, incrementando la probabilidad de enfermedades cardiovasculares.
Además, la excesiva ingesta de sal y grasas trans provenientes de estos productos acelera la retención de líquidos y puede elevar la tensión arterial. La OCU sugiere controlar las porciones y sustituir lonchas industriales por quesos más naturales para preservar la función vascular y renal.
Cómo identificar lonchas de baja calidad

Revisa etiquetas y busca claras referencias a “queso” sin menciones ambiguas como “pasta fundida” o “mezcla de grasas”. La OCU aconseja evitar ingredientes genéricos como “aceites vegetales parcialmente hidrogenados” y priorizar términos como “leche pasteurizada” y “cultivos lácticos”.
Un producto auténtico debe listar la leche como primer componente y no superar un 25 % de grasa añadida. La OCU insiste en que una lectura atenta del listado evita compras dañinas y promueve una alimentación más equilibrada, basada en ingredientes de origen natural.
Alternativas saludables para tus sandwiches

Opta por quesos frescos en tajadas o rallados: mozzarella, queso de Burgos o ricota. La OCU recomienda combinarlos con hierbas aromáticas o aceite de oliva virgen extra para realzar sabor sin afecciones al perfil nutricional. Estas opciones aportan calcio y proteínas de calidad.
Para gratinar, elige quesos semicurads con buena capacidad de fusión, comprobada en recetas caseras. El queso real se funde de forma uniforme, cubriendo ingredientes y aportando cremosidad genuina sin añadir aditivos que deterioren la salud a largo plazo.
El impacto económico de productos engañosos

Las lonchas baratas parecen un ahorro inmediato, pero la OCU advierte que sus ingredientes nocivos pueden generar costes sanitarios futuros. Gastar unos céntimos menos en la compra se traduce en riesgo de salud y potenciales gastos médicos derivados de enfermedades crónicas.
Invertir en quesos de calidad, aunque suba ligeramente el ticket, equivale a prevenir obesidad, colesterol alto y problemas digestivos. La OCU recuerda que la comida saludable se asocia a menor consumo de medicación y consultas, ahorrando recursos personales y del sistema sanitario.
Lo que ha de tener en mente el consumidor antes de comprar

Cuando adquieras queso en lonchas, asegúrate de su procedencia y lista de ingredients. Evita productos etiquetados como “para gratinar” sin datos claros de composición. La OCU sugiere comprar en establecimientos con mayor control de calidad y preferir formatos frescos en mostrador.
Mantén una dieta variada, combinando lácteos con frutas y verduras. Moderar el consumo de embutidos y quesos procesados protege la salud a largo plazo. Con estos hábitos, evitarás los peligros detectados por la Organización y disfrutarás de un estilo de vida más saludable y equilibrado.