El drama del payaso es que tiene que hacer reír incluso está llorando por dentro. Este contraste puede acarrear algunos problemas psicológicos. El mundo del show business cuenta con obstáculos de todo tipo y tres de los humoristas españoles con más éxito en los años noventa han regresado a la primera plana mediática esta misma semana de forma desafortunada. El que sin duda alcanzó mayor nivel de triunfos profesionales fue Millán Salcedo, protagonista durante dos décadas de las Nocheviejas de TVE con sus “empanadillas” y gags dentro del dúo Martes y 13. Aquello acabó, como el Rosario de la Aurora tras el divorcio personal entre Salcedo y Yuste, y al primero lo hemos visto en televisión mucho menos que al segundo. ¿Casualidad o diferencias de criterio? Afirma Millán que él no ha aceptado todos los trenes que le han invitado a subirse, en clara referencia a su ex compañero. 

El cómico manchego ha rechazado multitud de proyectos en los últimos tiempos, aunque tras la traumática ruptura de Martes y 13 intentó seguir sin suerte en televisión como protagonista de ‘Un Millán de cosas’ y como creador, director y guionista de la serie ‘Ketty no para’. Ambos proyectos naufragaron y desde entonces este cómico se recluyó en casa, dejándose ver en muy contadas ocasiones. Algunas de ellas las hemos visto en el teatro, donde triunfa con ‘En mis trece 2.0’. Esta semana hablaba sobre la obra en el periódico El Mundo y las puyas a sus compañeros eclipsaron las noticias sobre sus proyectos.

Es público y notorio que en la actualidad no tiene demasiado buen feeling con Yuste, al que no dejó de mandar mensajes subliminales en su última aparición en ‘Sábado Deluxe’, y tampoco con José Mota, al que acusa de “pirateo” por haber plagiado la esencia de Martes y 13 con Cruz y Raya y más adelante en solitario. A Mota no le tiene demasiada simpatía: “No nos llevamos bien. No me quiero enfrentar a esta persona. Simplemente digo que hay que citar la fuente de procedencia”, explica. Y añade: “Cuando nos preguntaban por nuestros referentes, citábamos a Tip y Coll, a Gila… a nuestros maestros. Y hay otros que no nos citan”. Cuando le preguntan quién es mejor, si Martes y 13 o Mota, tampoco se corta: “El original siempre es el mejor”.

¿Guarda algún tipo de rencor hacia Mota? Eso parece. Pero Mota calla ante Millán y prepara su regreso al teatro junto a Santiago Segura y Florentino Fernández, sin olvidar su show en TVE o un proyecto para realizar un biopic de Miguel Gila. También se ha alimentado en la prensa la falta de cariño entre José Mota y Juan Muñoz tras la separación de Cruz y Raya. Sobre Muñoz poco se sabe, a excepción de que continúa exprimiendo sus personajes televisivos en Bodas, Bautizos y Comuniones. Pero esta semana ha vuelto a la primera plana mediática sin mucha fortuna, ya que en Twitter ha circulado a gran velocidad un vídeo suyo de 2011 emitido por ‘Callejeros’ en el que se le acerca una chica llamada Cruz. Al cómico no le falla el instinto y replica sin mucho tino: “Pues yo soy el de las rayas”.

Tampoco parece pasar sus mejores momentos Ángel Garó, que el pasado año protagonizó un desafortunado culebrón lleno de acusaciones de malos tratos y adicciones en ‘Sálvame’. El mítico humorista del ‘Un, dos, tres’ fue uno de los invitados a ‘Ven a cenar conmigo. Summer Edition’ y volvió a perder las formas. En esta ocasión lo hizo contra Raquel Bollo, ex tertuliana del programa que al cómico le proporcionó tantos disgustos y dinero. Garó aprovechó una cena en casa del presentador Agustín Bravo para sacar tema de conversación: “A mí me da vergüenza que haya muchas personas con talento que no estén en televisión y que estén cuatro mierdas, ¿tú me comprendes?”. 

Raquel afirmó que a ella no le gustaban ese tipo de calificativos, pero Ángel siguió a la suya: “Tú no eres artista es que tu experiencia con la tele no es la misma”. Y remató el asunto: “¿Me dejas hablar, que te has dedicado toda tu vida a hablar de tu vida?”. Al final no llegó la sangre al río, pero es una pena que tres cómicos de altura como los citados no pasen por sus mejores momentos. Ayer nos hicieron reír. Y esperemos que mañana no nos hagan llorar…

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