4Los formatos ‘listos para consumir’ pagan sobreprecio por kilo
El sobreprecio no está en el alimento, sino en el formato. La OCU calcula que el melón, la sandía o la piña ya partidos cuestan entre un 35% y un 40% más por kilo que la pieza entera, y en la fruta troceada y envasada la brecha puede llegar al 50%. Es el mismo producto: lo que se paga de más es el corte, el film, la etiqueta y la manipulación previa. La Unión de Consumidores de Extremadura lo llama «impuesto a la comodidad» y sostiene que la sensación de ahorro es un espejismo. El problema es que la comparación no se hace sola: en el lineal se ve el precio del envase, no el del kilo, y una bandeja de 400 gramos parece una compra pequeña aunque su coste real sea el de casi un kilo entero. Ese detalle basta para sumar varios euros a la cesta sin que el carro lleve más comida, y con él la compra se acerca a esa barrera de los 50 euros.
Donde la factura se dispara es en los elaborados. La UCE compara: las tiras de pollo envasadas superan los 15 euros el kilo frente a los 7 u 8 de la pechuga fresca, y una tarrina de 200 gramos de hummus cuesta lo que medio kilo casero, en torno a 1,50 euros. Los cálculos de Nutriman para Antena 3 apuntan en la misma dirección: el bote de patatas cocidas sale a 4,75 euros el kilo frente a 1,55 de la patata fresca, y la cebolla congelada troceada a 2,31 frente a 1,70 a granel, con una horquilla de sobrecoste de entre el 15% y el 200%. En pescadería ocurre igual: los filetes de salmón rondan los 23 euros el kilo y la pieza entera los 12 en Mercadona, según un exempleado del sector. Los platos listos para comer han dejado de ser un extra: la sección de Mercadona rozó los 3.000 millones de euros en 2025.



