Meta lanza una oferta pública de acciones y convertibles de hasta 95.000 millones de dólares (84.834 millones de euros) para financiar su infraestructura de inteligencia artificial, con Nvidia como suscriptor de 3.000 millones (2.679 millones de euros).
Dos tramos: 35.000 millones ahora y un programa ATM de 60.000 millones para 2027
La operación se articula en dos piezas. La primera contempla la venta de unos 35.000 millones de dólares (31.255 millones de euros) mediante ofertas públicas de acciones ordinarias y títulos preferentes convertibles. La segunda es un programa de venta en el mercado —conocido como ATM, por sus siglas en inglés— de aproximadamente 60.000 millones de dólares (53.579 millones de euros) que la compañía prevé ejecutar a lo largo de 2027. El importe agregado podría alcanzar así los 95.000 millones anunciados.
El destino de los fondos es explícito: financiar las inversiones en inteligencia artificial. Meta compite con Alphabet, Microsoft y Amazon por capacidad de cómputo, en un momento en el que el capex de los centros de datos se ha convertido en la principal variable de gasto del sector tecnológico. La compañía dirigida por Mark Zuckerberg ha optado por reforzar su balance con capital ajeno, en lugar de esperar a la generación de caja libre, de los próximos ejercicios.
| Concepto | Importe en dólares | Importe en euros | Calendario |
|---|---|---|---|
| Oferta pública (acciones y convertibles) | 35.000 millones | 31.255 millones | Ejercicio 2026 |
| Programa ATM | 60.000 millones | 53.579 millones | 2027 |
| Importe total objetivo | 95.000 millones | 84.834 millones | 2026-2027 |
| Compromiso confirmado de Nvidia | 3.000 millones | 2.679 millones | Dentro de la oferta |
| Interés declarado (Nvidia, AMD, Broadcom) | Hasta 5.000 millones | 4.465 millones | No vinculante |
Un día después de que Meta desvelara que Nvidia, Advanced Micro Devices (AMD) y Broadcom habían manifestado, de forma individual y no conjunta, su interés en adquirir hasta 5.000 millones de dólares (4.465 millones de euros) en acciones dentro de la oferta pública, llegó la confirmación. De ese paquete potencial, la parte comprometida de forma firme es, por ahora, únicamente la del fabricante de chips.
Nvidia, AMD y Broadcom: interés declarado, suscripción individual
Nvidia ha confirmado una inversión de 3.000 millones de dólares (2.679 millones de euros) en la oferta pública de Meta, el 60% del interés máximo declarado por los tres fabricantes de semiconductores. La operación no es solo financiera: ambas compañías han anunciado una alianza para ampliar su colaboración en Muse, la familia de modelos de agente de inteligencia artificial de Meta, con el fin de mejorar el rendimiento en inferencia y en entrenamiento.
Nvidia no entra en el capital de Meta como un inversor financiero: entra como proveedor que se asegura la demanda de su próxima generación de silicio.

El acuerdo tecnológico tiene nombres propios. Meta ampliará el despliegue de infraestructura de Nvidia con las CPU Vera Rubin y Vera para agentes de IA de próxima generación, con el objetivo de maximizar el rendimiento por vatio. También implementará la red Ethernet Spectrum-X y BlueField-4 para elevar la eficiencia de su red interna. Ambas partes prevén optimizar de forma conjunta los flujos de trabajo para reducir el coste total de computación.
Su consejero delegado, Jensen Huang, resumió la alianza como un paso para ‘crear agentes de IA capaces, eficientes y seguros’ que permitan a Muse llegar a miles de millones de personas. La declaración —difundida por la compañía— evita cualquier referencia al precio de la colocación, la variable que de verdad condiciona la operación para el accionista de Meta.
El contraste entre los tres fabricantes también informa del pulso sectorial. Nvidia convierte su interés en un compromiso firme de 3.000 millones; AMD y Broadcom, rivales directos en aceleradores y en silicio de red, se quedan por ahora en la declaración de intenciones dentro de un paquete máximo de 5.000 millones. La lectura es inequívoca: el proveedor dominante asegura su cuota dentro de la infraestructura de Meta antes de que se cierre el precio.
Dilución asumida, coste de capital y el precedente de las grandes tecnológicas
La lectura financiera es directa. Meta diluye a sus accionistas actuales para no cargar su balance con más deuda en un ciclo en el que el coste de capital sigue pesando. Los títulos preferentes convertibles permiten retrasar la dilución y fijar un cupón inferior al de una emisión senior, a cambio de entregar acciones si el valor supera el precio de conversión. Es el mismo manual que han aplicado otras tecnológicas estadounidenses en la última década.
El precedente más útil está en la propia gran tecnología: cuando el capex crece por encima de la generación de caja, la ampliación deja de leerse como señal de debilidad y pasa a interpretarse como decisión de asignación de capital. Meta deberá registrar la emisión ante la SEC y publicar el folleto con el precio y las condiciones de los convertibles, un documento que el mercado usará para medir el descuento real de la colocación. Ahí se juega la credibilidad de la operación.
Quedan dos incógnitas. La primera es el precio final de la colocación y el descuento que exijan los inversores institucionales para absorber 35.000 millones en un solo movimiento. La segunda, el calendario efectivo del programa ATM de 2027, que la compañía podrá acelerar o congelar según la evolución de la cotización. El mercado descuenta ya una parte de la dilución, pero no el impacto en el beneficio por acción de los próximos trimestres ni la lectura que harán los grandes gestores indexados del nuevo free float.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: El precio definitivo de la oferta pública, el descuento sobre cotización y el ritmo de ejecución del programa ATM fechado en 2027.
- Reacción del valor: El mercado descuenta ya parte de la dilución; el factor adicional será si Nvidia eleva su compromiso más allá de los 3.000 millones confirmados.
- Precedente sectorial: Las ampliaciones para financiar capex de IA se digieren mejor cuando un socio industrial entra en el capital, como ocurre aquí con Nvidia.




