Salamanca suma 73 casos y seis brotes de gastroenteritis en lo que va de año, según los datos del departamento de Salud Pública de la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León. Tres brotes se han producido en domicilios particulares y los otros tres, en entornos colectivos. La evolución se mantiene dentro de los parámetros habituales, aunque el balance sigue abierto y podrían notificarse nuevos episodios.
El dato coincide con una alerta alimentaria por huevos de producción nacional contaminados con Salmonella Enteritidis, que ha causado al menos 13 intoxicaciones en España. No consta que exista relación con los casos salmantinos. Ignacio García Estévez, director del Departamento de Química Analítica, Nutrición y Bromatología de la Universidad de Salamanca, ha explicado los riesgos y las medidas de prevención.
Conservación y contaminación
García Estévez señala que no conoce los detalles de lo ocurrido con el lote afectado. Explica que los controles industriales pueden fallar porque se toman muestras y no se analiza la totalidad de los productos. Por ello, un lote contaminado puede llegar al consumidor. Añade que el sistema de alerta rápida permite comunicar el problema, retirar los productos del mercado e informar a la cadena alimentaria.
El especialista considera adecuada la refrigeración de los huevos porque prolonga su vida útil y el frío dificulta la proliferación de microorganismos si hay contaminación. Recomienda evitar sacarlos y volver a guardarlos repetidamente: la condensación puede generar humedad y reducir parte de la protección natural de la cáscara. También aconseja conservarlos en el fondo del frigorífico, en lugar de la puerta, para limitar las variaciones de temperatura.
García Estévez indica que no se deben lavar los huevos, sobre todo si no se van a consumir inmediatamente. Si se lavan, recomienda extremar las precauciones para evitar salpicaduras y el contacto entre huevos, que pueden favorecer la contaminación cruzada. También pide especial cuidado con los huevos caseros, que no cuentan con los mismos controles que los de la industria alimentaria.
Un riesgo que no se detecta a simple vista
La presencia de salmonela no puede confirmarse en casa, explica el experto: para detectarla se necesita un análisis microbiológico. La contaminación puede no modificar el olor, el sabor ni el aspecto, por lo que una persona podría consumir un huevo contaminado sin percibir diferencias.
Ante la alerta, García Estévez aconseja confiar en los controles de la cadena alimentaria, seguir las indicaciones de las autoridades, no consumir los productos afectados y devolverlos al establecimiento de compra si corresponde. Añade que, aunque los productores deben cumplir estrictamente la normativa, pueden surgir alertas puntuales.
La infección por salmonela suele causar síntomas gastrointestinales, principalmente diarrea y vómitos, que pueden provocar una deshidratación importante. En algunos casos se requiere atención hospitalaria para controlar la infección y tratar sus consecuencias. Ante síntomas intensos o persistentes, especialmente si hay deshidratación, el especialista recomienda buscar atención sanitaria.




