La cifra de un millón de viviendas resume la crisis residencial y la disputa política sobre cómo afrontarla. El Banco de España advierte de que el déficit acumulado podría superar ese umbral en 2028; Alberto Núñez Feijóo promete construir un millón de casas en cuatro años si llega al Gobierno, e Isabel Rodríguez reivindica cerca de 940.000 visados de obra nueva desde 2018. Son magnitudes distintas: el déficit refleja necesidades sin cubrir, los visados no equivalen a viviendas terminadas y las promesas aún deben materializarse.
En noviembre de 2025, EL PERIÓDICO puso en marcha Desafío Vivienda 12 meses, una serie de especiales dedicada a investigar los precios, la falta de oferta y las dificultades de acceso. El proyecto reunió estadísticas oficiales, análisis propios, entrevistas y testimonios para explicar qué hay detrás de la escasez de viviendas, dónde se concentra y a quién afecta.
Cuando comenzó la serie, la vivienda encabezaba las preocupaciones del CIS, con un 40% de menciones. En octubre de 2026, la cifra llegó al 55,7%, su máximo histórico. Las manifestaciones y el caso de Maricarmen, una inquilina de 87 años desahuciada en Madrid, llevaron el problema a las calles; los decretos urgentes y la campaña electoral también lo situaron en el centro de la agenda política.
Del suelo a la vivienda protegida
La primera entrega señaló que España necesitaba más de 700.000 viviendas para cubrir el desfase acumulado entre hogares y construcción, mientras que en 2024 apenas se terminaron unas 100.000. El reportaje repasó cómo la crisis de 2008 hundió la promoción, destruyó empresas y cerró la financiación.
Otro análisis de datos del Ministerio estimó una capacidad potencial para construir 1,8 millones de pisos en suelo urbanizable. El especial abordó las trabas administrativas y la diferencia entre disponer de suelo y poder construir de inmediato.
La serie también documentó que España edificó una media de 8.600 pisos protegidos anuales en la última década, frente a cerca de 60.000 quince años atrás. Otro reportaje estimó que los grandes propietarios representan aproximadamente el 8%-10% del parque de alquiler español.
Del ladrillo a las familias
Otros especiales examinaron el salario necesario para comprar una casa, la brecha entre generaciones y las dificultades de los jóvenes para reunir la entrada de una hipoteca. Los testimonios abordaron las ayudas familiares, los obstáculos para ahorrar y los traslados fuera de las grandes ciudades.
En mayo, un análisis identificó cinco ciudades donde pagar una hipoteca exige alrededor de la mitad o más del salario medio: San Sebastián, Barcelona, Madrid, Palma y Málaga. En junio, un estudio propio de las tasaciones localizó 92 municipios de más de 50.000 habitantes donde una vivienda media valía menos de 200.000 euros. Solo el 26% de los españoles residía en localidades que cumplían ese criterio; los precios bajos no bastan si faltan empleo o servicios.
Preguntar también por las soluciones
La serie comparó el parque de vivienda social español con el europeo y exploró fórmulas residenciales como el flex living, el coliving y el cohousing, junto con las dudas sobre su asequibilidad y estabilidad.
La entrega de septiembre volvió sobre la construcción desde la fábrica e investigó la industrialización residencial, su potencial para acortar plazos y los obstáculos de financiación y escala productiva. También abordó la falta de profesionales: España cuenta con casi un millón de trabajadores de la construcción menos que durante el auge inmobiliario. El reportaje planteó que construir más requiere suelo, financiación, empresas y mano de obra.
Doce meses después, los partidos compiten con anuncios de construcción y medidas fiscales y regulatorias, mientras continúa la distancia entre las viviendas necesarias y las que se entregan. Desafío Vivienda 12 meses recorrió esa brecha con investigaciones propias, análisis de datos, gráficos, entrevistas y reportajes sobre el terreno. El proyecto concluye; el desafío de la vivienda, no.




