¿Tu maquillaje es seguro? Qué ingredientes prohíbe Europa y cómo leer la etiqueta de tus cosméticos

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Formaldehído, mercurio, hidroquinona: por qué se veta un ingrediente (y no siempre por «tóxico»)

Mujer con toalla en la cabeza se observa en el espejo y toca sus mejillas.

La lista de sustancias prohibidas no se construye con alarmas, sino con clasificaciones. El Reglamento (CE) 1223/2009 veta por defecto todo ingrediente clasificado como carcinógeno, mutágeno o tóxico para la reproducción (CMR) de categorías 1A y 1B según el reglamento CLP, y deja los de categoría 2 en manos del Comité Científico de Seguridad de los Consumidores (CCSC). El formaldehído es el caso de manual: cuando se clasificó como carcinógeno 1B y sensibilizante cutáneo 1, su uso como tal quedó prohibido y pasó al anexo II (entrada 1577). La prohibición, sin embargo, tiene puertas: sigue admitido en endurecedores de uñas (hasta el 5%) y los conservantes que lo liberan —DMDM hidantoína, imidazolidinil urea, diazolidinil urea— continúan en el anexo V, aunque desde el 31 de julio de 2024 los productos que se ponen en el mercado deben advertir «libera formaldehído» si superan el 0,001% (10 ppm), frente al umbral anterior del 0,05%. El stock con etiquetado viejo puede venderse hasta julio de 2026.

Mercurio e hidroquinona responden a otras dos lógicas. El mercurio no esperó a ninguna evaluación reciente: está vetado desde la directiva de 1976, hoy anexo II (entrada 221), con dos excepciones de conservación —timerosal y sales fenilmercúricas— solo para productos de la zona de los ojos y con un máximo de 0,007% expresado en mercurio. El CCSC concluyó en un dictamen preliminar de octubre de 2025 que ni siquiera en esa concentración pueden considerarse seguros. La hidroquinona es el ejemplo de sustancia que se retira por el uso, no por el nombre: como despigmentante provocaba ocronosis exógena y leucodermia, así que quedó en el anexo II (entrada 1339) salvo en sistemas de uñas artificiales al 0,02% y solo para profesionales, y la UE extendió el veto a precursores como la desoxiarbutina, que la libera y no aparece con ese nombre en la etiqueta. Prohibida en cosmética no significa desaparecida: como medicamento para la hiperpigmentación sigue existiendo con receta.


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