Qué ver en El Escorial en otoño: monasterio y bosque a 50 kilómetros de Madrid para una escapada de un día sin complicarte

4
La Casita del Príncipe, la parada culta y tranquila

Una pareja disfrutando de un momento romántico en los exuberantes jardines de Aranjuez, España.

La Casita del Príncipe, conocida también como Casita de Abajo, es la parada culta de la jornada: un pabellón neoclásico que Juan de Villanueva levantó entre 1771 y 1775 para el entonces príncipe de Asturias, el futuro Carlos IV, como refugio de caza y recreo lejos del protocolo de la corte. El arquitecto volvió sobre el edificio entre 1781 y 1784 para añadirle el ala oeste, con salón y sala ovalada, y el resultado es una fachada de 27 metros que anticipa el esquema del Museo del Prado. Declarada Bien de Interés Cultural en 1931, conserva estucos en las bóvedas, sedas, porcelana del Buen Retiro y pinturas murales de Maella y Bayeu. El interior solo se conoce con guía, en pases de unos 30 minutos, por 8 euros.

Lo que convierte la visita en un plan de otoño es su entorno: casi 423.000 metros cuadrados de finca amurallada, antiguo coto de caza, entre el monasterio y el casco urbano de El Escorial, con robles, encinas y castaños de Indias, además de gigantes plantados por la Escuela de Ingenieros de Montes entre 1870 y 1914, como secuoyas y pinsapos. El parque y los jardines son de acceso libre y gratuito: un trazado francés de parterres de boj con plaza circular, fuente y ocho calles radiales, y otro trasero con arcos de ciprés y una pequeña cascada. En otoño el palacete abre solo sábados y festivos de 10:00 a 15:00 —la taquilla cierra una hora antes—, pero el paseo puede hacerse cualquier día. La entrada principal queda a 200 metros de la estación de Cercanías y hay acceso peatonal desde el Paseo de los Canapés, junto al monasterio; conviene reservar la visita guiada en la web de Patrimonio Nacional.


Publicidad