Mallorca, Marsella y las capitales y destinos de costa donde la saturación turística ha disparado el rechazo vecinal y las protestas

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Marsella: el puerto francés donde vivienda y turismo alimentan la protesta

Marsella es el caso más avanzado de Francia en la disputa entre alquiler turístico y vivienda. La ciudad pasó de 13.000 a 11.000 alojamientos turísticos entre 2024 y 2025 (un 16% menos), con una caída del 35% en el Panier, el barrio popular junto al Vieux-Port donde llevan tiempo las pintadas de «Tourists go home» y «Airbnb mata nuestros barrios»; en algunos de sus bloques se supera el 40% de viviendas de corta estancia. El descenso llega tras un crecimiento del 73% de la oferta entre 2020 y 2023 y con el telón de fondo de una crisis habitacional severa: 54.000 solicitudes de vivienda social pendientes y alrededor de 40.000 pisos en situación de infravivienda, según el consistorio. Desde el 1 de enero de 2026, la residencia principal no puede alquilarse más de 90 días al año —antes eran 120— y el que incumple se expone a multas de hasta 15.000 euros; a finales de septiembre, un multipropietario fue condenado a 440.000 euros. La demanda no afloja: en julio de 2026, Booking situó a Marsella como el destino francés más solicitado de su plataforma.

La ciudad es, además, uno de los epicentros de la ola de protestas de octubre de 2026. El sábado 17, tras semanas de movilizaciones estudiantiles contra el coste de la vida, la vivienda y el deterioro de los servicios públicos, manifestantes encapuchados forzaron la puerta del Hôtel de Ville al grito de «esta es la Revolución, tomamos la Bastilla», rompieron un busto de Marianne y pintaron una A anarquista en una pared, mientras otro grupo destrozaba una comisaría municipal y se saqueaban comercios de La Canebière, la rue Paradis y el Centre Bourse. El balance local fue de 101 detenidos —una cuarta parte, menores— y 118 agentes heridos, más de una décima parte de todos los contabilizados en el país; los empresarios hablaron de más de 500 locales dañados. El ayuntamiento prohibió concentraciones durante ocho horas, impuso toque de queda nocturno para menores en varios barrios y recibió refuerzos policiales, y los hoteles del Vieux-Port, como el InterContinental y el Sofitel, blindaron accesos y escaparates. Marsella entra en la lista porque allí el rechazo al turismo ya no es una pancarta: se ha fundido con la protesta por la vivienda.


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