Con la larga lista de comparecencias todavía pendientes, y unas elecciones generales de por medio, el calendario de la controvertida «ley taxi», o «ley Tito» catalana, se sigue alargando. El proyecto, que busca apartar a Uber, Cabify y Bolt de la Generalitat se encuentra en fase de comparecencias, pero apenas se están aceptando cinco de las 122 solicitudes que fueron aceptadas por el Parlament cada 15 días, lo que puede alargar el proceso casi un año.
Fuentes del sector han confirmado que, de momento, el Parlament ha escuchado a 10 de los grupos que han solicitado su presencia. Esto todavía deja más de 112 para dar su posición sobre la ley, y sin que haya señales de querer acelerar el proceso por parte de los partidos políticos que apoyan el proyecto, que muestran más interés reciente en las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. Si bien las mismas no tienen por qué afectar a un proyecto de ley de una comunidad autónoma, la realidad es que hay varios factores que pueden afectar al texto.
Lo ha recordado el propio Tito Álvarez, en su comunicado más reciente como portavoz de Élite Taxi. «La campaña electoral sí puede alargar los tiempos. Los partidos pueden concentrarse en las elecciones, aplazar negociaciones o condicionar acuerdos al resultado electoral. Por eso, los plazos que se manejan hoy podrían cambiar. No debemos dar ninguna fecha de aprobación por garantizada», se lee en el texto dirigido a los miembros de la asociación.

Sin embargo, ha señalado que el proceso electoral hace de la ley todavía algo más urgente. Su gran preocupación es que un nuevo gobierno pueda ser más proclive a una liberalización general del sector, por lo que piden apurar el proceso de tramitación de la ley actual, o al menos que los partidos que hoy están en el Parlament se comprometan a la aprobación del texto. Al mismo tiempo las comparecencias no solo retrasan la votación final del proyecto de ley, sino que todavía pueden acabar modificando el texto, aunque de momento esto no ha ocurrido.
Uber, Cabify y Bolt cuentan con el retraso, y Élite espera acelerar el proceso
En cualquier caso, el proyecto de ley sigue en tramitación. Es cierto que los tiempos se siguen complicando, pues si el proceso de comparecencias se sigue alargando más allá del próximo verano puede acabar por alargarse hasta el otoño del próximo año. En el camino debería haber unas elecciones en el Ayuntamiento de Barcelona, que aunque no tienen efecto directo en el trámite, sí que pueden volver a cambiar el mapa político que ha permitido la ley.
Además, son varias las voces que han insistido en que el borrador puede tener un efecto negativo en otras industrias. De hecho la patronal del ocio nocturno, España de Noche, ha sido una de las voces más fuertes contra el texto, señalando que a pesar de las críticas las plataformas de VTC como Uber, Cabify y Bolt siguen siendo la opción de transporte más popular entre los usuarios para volver a casa en las salidas nocturnas.
Demasiados meses de trámite
Lo cierto es que a lo largo del trámite ha sido un golpe complicado de encajar para las organizaciones del taxi que han defendido el proyecto de ley. Originalmente presumían que podía ser aprobado a mediados del año pasado, pero la realidad ha complicado esta apuesta, y a medida que ha pasado el tiempo se ha hecho evidente que el proceso burocrático podría complicar el objetivo.
Aun así, la apuesta desde Élite Taxi sigue siendo que se apruebe el texto, en una versión bastante cercana a lo que se lee en su borrador. De hecho, ya ha superado varias dificultades como la enmienda a la totalidad del texto que Vox presentó en su momento, pero sigue siendo controvertida, y en el tiempo que lleva en trámite las plataformas han buscado estrategias para abrazarse a Barcelona.

Cabify consiguió que los tribunales mantengan varias de sus licencias más allá de la aprobación de la ley, Uber llegó a un acuerdo con el Barcelona y las tres plataformas, incluyendo a Bolt, han llegado a un acuerdo con Aena para tener espacios en el aeropuerto de El Prat. Aun así, la presión desde las organizaciones del taxi para su aprobación está presente, y pueden acabar consiguiéndolo, aunque no en las fechas esperadas.
Se ha sumado también el rechazo de la Comisión Europea. Si bien desde la comisión no se ha negado la posibilidad de que Cataluña legisle sobre la plataforma si se han tenido varios reparos con el texto, en particular la posibilidad de que esté diseñado para proteger el negocio del taxi a costa de las plataformas de la «nueva Movilidad».
Una ley consecuencia del «Decreto Ábalos»
Lo cierto es que desde el sector se considera que el proyecto de ley es una de las consecuencias del «Decreto Ábalos», que dejó la regulación de las plataformas como Uber, Cabify y Bolt en manos de las comunidades, sin establecer un reglamento mínimo para el sector. Es un problema que en el pasado se ha expresado desde la directiva de las plataformas, que señalan que en la práctica deben adaptar su modelo a cada ayuntamiento. Madrid y Barcelona son ejemplos perfectos de la complejidad de esta realidad, con dos normativas casi opuestas en las dos ciudades más importantes para las plataformas de la nueva movilidad.
De momento es poco más que un deseo. Pero la nueva legislatura puede ser una oportunidad para revisar esta posibilidad, también es cierto que hay varios cambios en el sector que pueden obligar a revisar las leyes actuales, como la llegada de los vehículos autónomos, que puede hacer necesario un cambio permanente en la legislación nacional del sector.




