José Pablo López quiere terminar la legislatura con La 1 en lo más alto. El presidente de RTVE ha encontrado en octubre una oportunidad para pelear por el liderazgo televisivo, que sería el primero para el canal público en temporada regular y sin Mundial, Olimpiada o Eurocopa desde febrero de 2012.
El tirón de la selección española, las coberturas informativas y las emisiones especiales vinculadas al 12 de octubre han permitido a la corporación encadenar jornadas de buenos resultados y presentar batalla en el arranque de octubre a Antena 3.
El directivo malagueño sabe que su etapa al frente de RTVE podría terminar si cambia el Gobierno, víctima de sus errores y de la deshumanizada campaña mediática desatada por la derecha mediática.
Y qué mejor manera de cerrar el ciclo que dejar a La 1 en disposición de disputar el liderazgo a Antena 3 y de consolidar la distancia que ya mantiene respecto a Telecinco. La cadena de Mediaset lleva más de un año por detrás de la pública, mientras que el canal de Atresmedia podría conservar el liderazgo anual, en un ejercicio condicionado en parte por el Mundial.
‘Octubre nacional’ y ‘Octubre rojo’ para José Pablo López
Los primeros doce días de octubre han ofrecido a RTVE varias oportunidades para reforzar la posición de La 1. La selección española se ha convertido en uno de los grandes motores de audiencia, con registros extraordinarios para los partidos de la Roja. El encuentro España-Croacia del día 6 alcanzó un 39,3% de cuota de pantalla y reunió a 5,3 millones de espectadores. El partido España-República Checa, disputado el día 3 dentro de la UEFA Nations League, congregó a 4,3 millones de espectadores, con un 39,5% de cuota.
A estos resultados se suman las emisiones vinculadas al Día de las Fuerzas Armadas, que este lunes registraron un 44,2%. La combinación de acontecimientos deportivos, actos institucionales y actualidad informativa ha dado a La 1 una plataforma para reforzar su posición en un momento clave del calendario televisivo.
La estrategia no depende únicamente del fútbol. RTVE también ha encontrado oportunidades para captar espectadores con sus coberturas informativas, entre ellas las relacionadas con la vivienda y la muerte de Maricarmen.
A fecha 12 de octubre, La 1 promedia un 13,5% de cuota de pantalla, frente al 12,1% de Antena 3. La diferencia de 1,4 puntos representa una ventaja considerable para la pública, pero no tendrá fácil conservar el trono por la estabilidad de Antena 3.
Antena 3, el objetivo; Telecinco, cada vez más lejos
La pugna por las audiencias tiene dos frentes distintos. Por un lado, La 1 intenta recortar distancias con Antena 3 y aprovechar cada oportunidad para acercarse al liderazgo. Por otro, la cadena pública ha dejado atrás a Telecinco, ni está ni sabemos si se la espera.

La respuesta de Mediaset pasa reforzar Cuatro con contenidos de marcado tono antigubernamental: Risto Mejide prepara el estreno de ‘El comité’ en el prime time, con la precampaña electoral en el horizonte y quizá la posibilidad de rivalizar en la noche de los miércoles contra ‘La Mesa’.
RTVE no quiere fiarlo todo a los acontecimientos extraordinarios. Tanto en octubre como en noviembre podrían llegar nuevos formatos destinados a reforzar la programación y consolidar los avances de La 1.
Uno de los interrogantes es si los próximos estrenos tendrán mejor recorrido que el nuevo magazine ‘Cosas nuestras’, compensación de la presidencia de RTVE a Catorce Producciones por quitarles ‘Aquí la tierra’, enésima evidencia de que no existe intención de recuperar la producción propia en La 1, y ejemplo de que RTVE está más cómoda en las tertulias políticas que en el entretenimiento, que en este caso empeora los datos del menesteroso ‘Cine de Barrio’.
La recuperación de audiencia ha devuelto protagonismo a RTVE después de años en los que La 1 parecía condenada a desempeñar un papel secundario. Antes de llegar José Pablo López a la dirección de Contenidos de RTVE, en febrero de 2022, la cadena registró un lamentable 8,4% y este año tiene casi garantizado cerrar por encima del 12%.
La etapa de José Pablo López al frente de RTVE, que se cerraría si el PP y la ultraderecha llegaran al poder, dejaría un balance complejo. La corporación ha recuperado espectadores y relevancia en el ecosistema audiovisual, pero su gestión también ha recibido críticas por la orientación política de algunos espacios, que al menos invitan a tertulianos afines a la oposición (cosa que no hace en la mayoría de sus espacios de debate Telemadrid, que sigue hundida mientras hacen caja Antonio Naranjo y su hermano empresario, que fundó una compañía que debe más de un millón de euros) y el supuesto favoritismo hacia determinadas productoras, especialmente los gigantes Banijay, Mediapro y La Osa Producciones.
José Pablo López ha defendido que una televisión pública necesita audiencia para mantener su influencia y cumplir su función social, y ha demostrado su capacidad para aumentar el autoestima de RTVE, disparar las audiencias de La 1 y acertar en varias ocasiones (su confianza en ‘La Revuelta’ y ‘La Promesa’, la puesta en marcha del ‘Benidorm Fest’, la idea de recuperar ‘El Grand Prix’ o ‘Cifras y letras’, o la decisión de sacar a RTVE de Eurovisión por la presencia de Israel).
Sus críticos sostienen, sin embargo, que la carrera por los espectadores ha ido acompañada de decisiones editoriales discutibles: la escasez de ficción española, la reiterada apuesta por realities con famosos, las millonarias inversiones en fútbol y la falta de espacios dedicados a la música en directo.




