Talgo busca revancha con su supertren europeo tras quedar excluida del mayor megacontrato de Renfe

La relación entre Talgo y el Gobierno nunca ha sido más extraña. La empresa del País Vasco ha visto cómo el Ejecutivo, tras hacer un esfuerzo evidente para evitar la OPA de la húngara Magyar Vagon y renegociar la deuda generada por el retraso en la entrega de los trenes Avril —que supera los 100 millones de euros— toma distancia en el ámbito comercial. Al mismo tiempo, existe la sensación en la industria de que la más reciente licitación de trenes de alta velocidad de Renfe fue diseñada pensando en empresas fuera del territorio nacional, en particular la japonesa Hitachi Rail, responsable de los trenes de Iryo, que se dibuja como favorita en ese contrato.

Pero esto no quiere decir que la empresa, que ahora lidera José Antonio Jainaga, no esté dando pasos para tener más opciones en el futuro. La compañía ha llegado a un acuerdo para levantar su centro de I+D en Vizcaya, como lo ha confirmado El Correo, tras una inyección de capital por parte del Gobierno vasco que confirmó su inversión de 71 millones de euros —45 millones a través del fondo público Finkatuz y 26 millones más a través de Ekarpen—.

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Tren de Talgo. Fuente: Agencias
Tren de Talgo. Fuente: Agencias

La inversión va de la mano del proyecto de transformación que ha iniciado el Ejecutivo vasco, en su plan de industria, bajo el nombre de BasqTrain 35. La meta es desarrollar un tren de muy alta velocidad hecho en España que, además de alcanzar los 350 kilómetros por hora, pueda funcionar en toda Europa y se entregue más rápidamente que los modelos actuales de la empresa. Es un paso que consideran clave a corto plazo, sobre todo en un momento en el que la industria europea busca expandir sus capacidades de alta velocidad al considerarlo un transporte más limpio.

Según El Economista, Talgo traccionará a diez pymes vascas y contará con Ingeteam, que se encargará de desarrollar soluciones en electrónica de potencia, control y gestión de la energía. Además, contará con la colaboración de Mafex, la Asociación de la Industria Ferroviaria Española, e involucrará a diferentes centros tecnológicos y agentes de la Red Vasca de Ciencia, Tecnología e Innovación, con el CEIT (Centro de Estudios e Investigaciones Técnicas) al frente.

La necesidad de mejorar la capacidad de Talgo

Lo cierto es que esto ocurre en un momento en el que la capacidad industrial de Talgo se pone a prueba. La empresa vasca sigue sumando nuevos pedidos y modelos para competir en el mercado europeo y mantener sus beneficios a corto plazo. Pero ello obliga a mejorar su velocidad de entrega de pedidos para evitar que se repitan situaciones como el retraso de los trenes Avril en España o la necesidad de renegociar las fechas de entrega en Alemania.

Por esto, la inversión en mejorar sus capacidades de desarrollo va de la mano del aumento de la capacidad industrial de la empresa. En el pasado, la directiva ha señalado la necesidad de, al menos, duplicar su capacidad para evitar futuros retrasos en las entregas; sobre todo porque se siguen acumulando las órdenes y la compañía no se puede permitir frenar esta expansión a corto plazo.

Era una de las tareas pendientes de la cúpula desde que tomó el control de la empresa. Y es que los problemas de capacidad industrial de Talgo eran uno de los grandes motivos de la firma para buscar un comprador, siendo una de las responsabilidades que asumió Jainaga cuando lideró la entrada en el capital, por lo que es un punto clave de sus esfuerzos para los próximos años.

El gran contrato de Renfe la deja fuera

Lo cierto es que la empresa ha perdido una de las grandes apuestas del mercado ferroviario no solo en España, sino en Europa. El nuevo contrato de Renfe, que ha pedido trenes capaces de operar a 350 kilómetros por hora, la ha dejado fuera, alegando el retraso en la entrega de documentos como único motivo. Sin embargo, la realidad es que, incluso antes de que se tomara esta decisión, la japonesa Hitachi Rail se perfilaba como la gran favorita.

Viajero abordando un AVE de Renfe en Madrid. Fuente: Agencias
Viajero abordando un AVE de Renfe en Madrid. Fuente: Agencias

Y es que las condiciones de los pliegos que se han dado a conocer hasta la fecha ponían a Talgo en una situación compleja. No solo se pedía una velocidad superior a la que operan sus trenes comerciales en la actualidad, sino que se hacía énfasis en la importancia de la puntualidad de la entrega, un aspecto que ya ha sido un problema para el fabricante. Es una situación delicada que dificulta la confianza sobre la relación entre el fabricante y la empresa pública, que ha sido uno de sus grandes clientes históricos.

Talgo, mejor posicionada fuera de España

En cualquier caso, a pesar de sus problemas en España, la empresa ha obtenido ventajas fuera del mercado local. La compañía se encuentra en pleno proceso de fabricación de los trenes de Le Train, competidor de la SNCF en Francia, y está compitiendo por otro contrato millonario en Portugal. Mientras en España se mira hacia otro lado, a nivel internacional su capacidad para adaptarse a distintos tipos de vía ha dado ventaja a los trenes de la firma vasca.


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