Arrasa en España la colonia de 9 euros que clona a un perfume de 138 € y dura intacta todo el día

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Las diferencias que sí existen con el original y el aviso legal sobre los clones

Quien paga 9 euros no compra lo mismo que quien desembolsa 138. La equivalencia se sostiene sobre el parecido olfativo, no sobre una fórmula idéntica: frente al frasco de 100 ml de Coco Mademoiselle, la fragancia de marca blanca comparte un perfil floral-cítrico con fondo cálido —melocotón, pera, frambuesa, bergamota, clementina, pomelo rosa, vainilla, almizcles blancos, pimienta rosa, peonías, violetas y musgo de roble—, pero la concentración, las materias primas y la fijación en piel no son comparables. Los expertos en perfumería apuntan que en estas versiones se emplean ingredientes más baratos y en menor proporción, lo que se traduce en una duración más breve y en una evolución del aroma distinta. A eso se suma un envase más sencillo y la ausencia del trabajo de desarrollo y comunicación que sostiene el precio del original.

El aviso legal acompaña a estos clones porque su legalidad no es automática. La imitación de una fragancia es libre en España mientras no reproduzca marcas ni envases registrados, pero se vuelve desleal si genera asociación con el original o se aprovecha de su reputación (artículos 11 y 12 de la Ley de Competencia Desleal). El paso en falso suele estar en el escaparate: elaborar listados de equivalencia que citan marcas renombradas. El Tribunal de Justicia de la UE lo zanjó en 2009 (asunto L’Oréal/Bellure) y la justicia española confirmó la doctrina en la batalla de Puig contra Equivalenza, al declarar ilícitos esos listados como publicidad y parasitismo de marca. De ahí que los supermercados eviten nombrar al original y sean medios, creadores de contenido y clientes quienes hagan la comparación: el consumidor compra una inspiración, no el perfume.

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