Jay Clayton suena como Zar de IA de Trump tras demandar a Ripple

La comunidad cripto teme que su paso por la SEC marque también su criterio sobre la inteligencia artificial. El puesto lleva vacío desde que David Sacks salió en marzo.

Trump valora a Jay Clayton, el exjefe de la SEC que demandó a Ripple, como nuevo Zar de IA de la Casa Blanca. La noticia, adelantada por la cadena CNN, ha reavivado las alarmas en un sector cripto que no ha olvidado su paso por el regulador bursátil estadounidense.

Clayton no es un nombre nuevo en Washington. Desde hace meses ocupa la Dirección de Inteligencia Nacional, el puesto que coordina las 18 agencias del aparato de espionaje estadounidense. Según CNN, Trump quiere ahora sumarle la coordinación de la política de inteligencia artificial, lo que en la capital estadounidense se conoce como el Zar de IA por su capacidad de decidir sobre varios departamentos a la vez.

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El propio presidente ha alimentado la especulación. Preguntado por el nombre de Clayton, lo describió como un buen hombre y consideró que sería una buena idea tenerlo en el cargo. No hay fecha oficial para el anuncio, aunque el mandatario habría pedido cerrar el nombramiento en pocos días.

Ese hueco lleva abierto desde marzo, cuando David Sacks lo dejó al expirar su condición de empleado gubernamental. Desde entonces la Casa Blanca ha buscado reemplazo sin anuncio público, y la vacante se ha convertido en un termómetro de hasta dónde quiere llegar el Gobierno en su pulso por controlar la IA.

Durante su audiencia de confirmación en julio, ya para el cargo de inteligencia, Clayton dejó una pista de su enfoque. Defendió que la IA necesita una gestión cuidadosa, porque encierra a la vez una oportunidad enorme y un riesgo que nadie debería subestimar.

Clayton no llega a la inteligencia artificial por su historial tecnológico, sino por su biografía como regulador. Para el sector cripto, esa biografía empieza con una demanda.

El litigio que marcó su paso por la SEC

Clayton dirigía la SEC cuando la agencia demandó a Ripple en diciembre de 2020. El regulador sostuvo entonces que la empresa había colocado 1.300 millones de dólares en valores no registrados desde 2013. Años después, una jueza acotó el alcance del caso: los 728,9 millones vendidos directamente a instituciones sí eran ofertas irregulares, pero otras operaciones con XRP, entre ellas el trading programático, quedaron fuera de esa calificación.

El proceso se cerró en agosto de 2025 con una multa de 125 millones de dólares, muy por debajo de los aproximadamente 2.000 millones que la SEC reclamó al principio. Eso sí, una orden judicial permanente sigue limitando cómo la empresa detrás de XRP puede vender sus monedas a instituciones dentro de Estados Unidos.

Las consecuencias se notaron lejos de los tribunales. XRP estuvo deslistado de varios exchanges, las plataformas donde se compran y venden criptomonedas, durante dos años y medio. Y los fondos cotizados al contado sobre esa moneda, los conocidos como ETF, no llegaron hasta noviembre de 2025, mucho después de que bitcoin y ether ya hubieran captado el interés institucional.

A quién afecta y qué se juega el mercado

Ripple SEC

El temor del sector no es tanto lo que Clayton haga con la IA como la filosofía que pueda aplicar. Sus defensores lo describen como un regulador prudente; sus críticos, como alguien que prefirió marcar territorio antes que negociar. En un terreno tan nuevo como la inteligencia artificial, esa diferencia pesa.

De momento, no hay indicios de que las reglas sobre criptoactivos vayan a endurecerse bajo su vigilancia. La Casa Blanca ha ido en dirección contraria en los últimos meses y Clayton ya no está al frente de la SEC. El riesgo es más de tono que de norma escrita.

¿Por qué entonces tanta inquietud? Porque el nombramiento llega en un momento delicado. La regulación de la IA y la de los criptoactivos comparten un mismo problema: ambas intentan poner reglas a tecnologías que avanzan más rápido que los legisladores. Quien diseñe una, difícilmente ignorará la otra.

Un precedente que el sector cripto no olvida

Para entender la reacción del mercado hay que retroceder a 2020. Aquel diciembre, la SEC de Clayton abrió una ofensiva que se prolongó durante años y que convirtió la palabra valor negociable en una amenaza para casi cualquier proyecto. La estrategia, conocida como regulación por enforcement, consistía en demandar después y legislar nunca. Ripple fue el caso más visible, pero no el único. Aquello marcó el tono.

El ciclo cambió a partir de 2024. La aprobación de los primeros ETF al contado de bitcoin y ether, y más tarde, el giro de tono de la nueva mayoría en la agencia, devolvieron algo de oxígeno a un sector que había vivido cuatro años a la defensiva.

La conclusión del caso Ripple en 2025, con una multa muy inferior a la reclamada, se leyó como una rendición parcial del regulador. Con ese fondo, que Clayton vuelva a la primera fila del poder despierta recelos comprensibles. La duda razonable es si su criterio sobre la IA heredará el reflejo intervencionista que marcó su etapa en la SEC.

Nadie lo sabe aún. Quedan dos incógnitas por resolver. La primera es la fecha: Trump no ha fijado cuándo anunciará el nombramiento, más allá de su deseo de hacerlo pronto. La segunda es el alcance: si Clayton acumula inteligencia artificial e inteligencia nacional, su peso en la Casa Blanca será mayor que el de cualquier Zar de IA anterior.

Para el inversor en cripto, la lectura práctica es sencilla. Hoy no cambia nada. Pero el nombre que se siente en esa silla condicionará el clima regulatorio de los próximos años, y ese clima, como demuestra la historia reciente de XRP, puede pesar más sobre un precio que cualquier balance.


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