Cómo organizar un meal prep en 2 horas para comer sano toda la semana

4
Qué aguanta hasta el viernes y qué hay que congelar el mismo domingo

Un hombre está bajo un paraguas en una calle lluviosa usando su teléfono en Pozuelo de Alarcón, España.

La nevera enfría, pero no inmortaliza, y ese es el punto que decide todo el calendario. La regla que repiten las agencias de seguridad alimentaria es que un plato cocinado aguanta entre tres y cuatro días en frío: si cocinas el domingo, ese margen se agota el miércoles y, como mucho, el jueves, porque hasta el viernes hay cinco días. De ahí que la ración del viernes sea el eslabón débil de cualquier meal prep, y no por un problema de olor o aspecto: las bacterias que estropean la comida no suelen cambiar ni el aroma ni la textura, así que no sirve de nada fiarse de los sentidos. El arroz y la pasta cocidos suman su propio aviso, el de Bacillus cereus, cuyas esporas sobreviven al cocinado; por eso varias guías (la británica, entre ellas) recomiendan no pasar de 24 horas en nevera, aunque otras fuentes amplían el plazo si el enfriado fue rápido. Lo que sí llega al viernes con garantías son las raciones congeladas y las bases que se montan en el último momento.

Con ese calendario, el domingo toca separar dos montones antes de cerrar los tuppers. Lo que se va a comer entre lunes y miércoles se queda en la nevera, porcionado y etiquetado con su día. Todo lo que apunta al jueves y al viernes debería ir al congelador esa misma tarde, no a mitad de semana como apaño de urgencia: guisos, currys, boloñesa, sopas, lasañas y raciones de arroz o pasta cocidos al dente, en envases herméticos y bien cerrados, que conservan buena calidad unos tres meses. La experta bávara Andrea Danitschek lo resume así: quien cocina el domingo para toda la semana laboral debería congelar los platos del jueves y el viernes. Y conviene saber qué no resiste el frío: la lechuga, el pepino, el tomate o el apio crudos quedan flácidos y aguados, la patata cocida se vuelve harinosa y la mayonesa, las salsas emulsionadas, el yogur o el queso fresco se separan. Al descongelar, pásalo a la nevera con tiempo (24 horas para una ración individual, 48 para un tupper grande), consúmelo en un par de días y recalienta hasta los 74 °C, una sola vez.


Publicidad