El Canal de Panamá atraviesa uno de sus momentos más críticos de los últimos años. En su última entrega, la presentadora Juliana González explicó en DW Español que los buques enfrentan esperas de hasta doce semanas en ambos extremos de la vía interoceánica para conseguir un turno de tránsito. La prolongada sequía ligada al fenómeno de El Niño amenaza con empeorar una situación que ya tensiona al comercio marítimo.
Las restricciones ya se traducen en dinero. Según datos citados por la cadena y atribuidos a Bloomberg, un petrolero pagó 5,3 millones de dólares para atravesar el canal lo antes posible mientras transportaba gas licuado de Estados Unidos a Asia. A partir del 3 de septiembre, el canal limitará el tránsito por escasez de agua; desde el 15 de septiembre habrá una segunda reducción a 32 tránsitos diarios. Además, la reducción de calado prevista para el 26 de agosto se pospuso al 2 de septiembre.
El agua dulce, el recurso que sostiene la vía
Cada buque que entra o sale utiliza las exclusas y, para rellenarlas, se emplea agua dulce del lago Gatún. Por eso, explicó DW Español, las escasas precipitaciones y los períodos de sequía golpean de forma directa la capacidad operativa del canal. Hace ya tres años la ruta solo se pudo utilizar de manera restringida por la falta de lluvias; ante un El Niño que se prevé especialmente intenso este año, las medidas podrían ser todavía más drásticas.
La vía, de unos 80 kilómetros, conecta el Atlántico con el Pacífico y reduce el trayecto a un solo día. La alternativa de rodear el extremo sur de Sudamérica suma entre varios días y semanas según el tipo de embarcación, con costos adicionales que probablemente presionen los precios en muchas partes del mundo. En términos globales, el canal representa cerca del 3% del comercio marítimo mundial, una cifra modesta en apariencia, pero decisiva para mercados clave: contenedores de Asia hacia la costa este estadounidense, gas licuado y etano de Estados Unidos a Asia, y productos refinados hacia la costa oeste de Latinoamerica.
Euclides Tapia: productos encarecidos y una alternativa agridulce
Para medir el impacto, el programa conversó con Euclides Tapia, experto en relaciones y comercio internacional, desde Ciudad de Panamá. Preguntado por los productos que podrían encarecerse en América Latina si las restricciones se mantienen, Tapia mencionó frutas, productos perecederos y equipos de todo tipo procedentes de Asia o de Estados Unidos. La reducción del calado autorizado, advirtió, encarece los fletes y ese costo termina trasladándose a los consumidores.
Sobre la salida para los buques de gran calado, el especialista fue claro: hay que bajar la carga. Recordó que ya ocurrió en 2023 y que, a corto plazo, la prioridad es mantener el lago con un caudal de agua suficiente. Reconoció que ahora mismo llueve en Panamá, pero no con un régimen suficiente, y confió en que octubre y noviembre, los meses más lluviosos, eleven el nivel del lago.
Simplemente hay que bajar la carga y reducirla, como ocurrió en 2023, para mantener el lago con un caudal de agua suficiente.
— Euclides Tapia, experto en comercio internacional
La alternativa a largo plazo, apuntó Tapia, es la construcción del embalse de río Indio en Panamá, un proyecto que se va a iniciar y que espera ver operativo hacia 2032 o 2033. Esa demora deja al canal expuesto a los vaivenes climáticos durante casi una década.
Las otras noticias de la agenda económica
El programa también abordó otros frentes. Según DW Español, la Unión Europea suspendió desde el jueves las importaciones de carne vacuna, aves y huevos procedentes de Brasil por considerar que no ofrecen garantías suficientes sobre normas sanitarias, en especial sobre el uso de antibióticos. El periodista Marcelo Silva de Souza explicó desde Brasil que el sector ganadero habla de un impacto de hasta 400 millones de dólares anuales; la Unión Europea apenas representa un 4% del destino de la carne bovina brasileña, pero funciona como una gran vidriera para el producto.
Brasil, al mismo tiempo, reanudó negociaciones con Estados Unidos por los aranceles de hasta 37,5% impuestos por Washington. La primera reunión concluyó sin rebajas concretas, pero con la negociación abierta. El gobierno brasileño busca ampliar la lista de excepciones y evitar que la sobretasa temporal se vuelva permanente, como ocurrió con el aluminio y el acero en 2018.
En el capítulo energético, el programa citó a The Wall Street Journal para señalar que la petrolera Navep planea desplegar más de 50 equipos de perforación en Venezuela y ya produce alrededor de 200.000 barriles diarios. En Alemania, la inversión extranjera directa se disparó más de un 50% en 2025 gracias a las aportaciones británicas, según el instituto económico citado por DW Español.
El clima como riesgo logístico global
La lectura de fondo es incómoda. El Canal de Panamá no es un cuello de botella más: es una arteria por la que circula una parte estratégica del comercio energético y de contenedores. Si la sequía se prolonga y las restricciones de calado se endurecen, los fletes subirán y esa presión viajará por cadenas de suministro ya castigadas. Los países asiáticos, que dependen del gas licuado estadounidense en un contexto de guerra con Irán, llegan a esta reducción de capacidad en el momento más inoportuno.
Para el lector latinoamericano, el impacto puede aparecer en el precio de alimentos perecederos, electrodomésticos importados o combustibles. La promesa del embalse de río Indio suena razonable, pero llegar a 2032 con la infraestructura actual exige convivir con la incertidumbre climática. La pregunta no es si El Niño volverá a golpear el canal, sino si el comercio mundial aprenderá a diversificar rutas antes de que la falta de agua se convierta en norma.
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